dificultades y obstáculos

Mente caótica

Al comienzo,
puede que te sorprendas
de cuán activa y descontrolada está tu mente.
No te preocupes,
estás descubriendo la realidad
de tu estado mental actual.

Acepta con humor y cariño lo que sea que surja
sin tratar de cambiar las cosas mediante fuerza o control,
usa la paciencia y el buen humor.

No se debe usar el ejercicio como garrote contra lo que surge.

Es común a veces perderse en el pensamiento,
no hay de qué preocuparse
ni menos avergonzarse.
Requiere práctica adquirir la habilidad
de darse cuenta rápidamente de que
nos hemos dejado arrastrar por la corriente de nuestra actividad mental,
pero la adquirirás en poco tiempo si practicas regularmente.

Recuerda además que cada vez que te distraes
tienes una nueva oportunidad para aprender
cómo funciona tu mente.

Los Obstáculos

Las distracciones que surgen,
caen dentro de 5 tipos de obstáculos para la práctica.

Recuerda: estos obstáculos no son tus enemigos a los que eliminar,
sino que representan una nueva oportunidad
para desarrollar el ejercicio y entrenar tu mente.

Los cinco tipos de obstáculo son:

Avidez: sentir que quieres más (o querer algo distinto) de lo que se presenta en la mente, agarrándolo para que permanezca y no se vaya, pues “me agrada”.
Aversión: todo tratar de alejar o deshacerse de lo que surge en la mente, pues “no me agrada”.
Inquietud: sensación de ansiedad, agitación, nerviosismo, incomodidad corporal interna.
Letargo y Somnolencia: sueño, flojera, cansancio mental y corporal aparentes.
Duda: una trampa mental llena de confusión, del tipo: “no hay caso, esto nunca funcionará, no sé cómo se hace esto, quizás hay alguna manera más fácil”.

Los meditadores experimentan todos estos estados.

Durante la práctica sentado,
si notas cualquiera de estos obstáculos es señal de que
tienes una nueva oportunidad de practicar el ejercicio de meditación
y aprender de ello.
Observa lo que ocurre sin expectativas,
sin forzar ni controlar,
no los tomes como algo personal,
que me ocurre a mí, que soy yo, etc.,

Suelta, relaja, sonríe, vuelve;
cuando el obstáculo se disipe sentirás alivio;
cuando se disipe es señal de que estás aprendiendo,
poco a poco,
granito a granito,
casi sin darte cuenta cómo progresas.

Cuando aprendes y progresas,
conoces por experiencia directa
el estrés e insatisfacción
que conlleva el involucrarse con estos estados mentales y aferrarse a ellos;
por ende comenzarás a abandonarlos
de manera natural.

 

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