Del Hombre al Superhombre y Más Allá

Del Hombre al Superhombre y Más Allá

Venerable Madawela Punnaji

(Un discurso bajo los auspicios del Dona Alphina Ratnayake Lecture Trust, ofrecido en la Universidad de Sri Lanka y administrada por el Public Trustee de Sri Lanka – 1987)

A través de la historia humana, la humanidad ha estado soñando con el ‘superhombre’. La mitología antigua y la ciencia ficción moderna son claras ilustraciones de este hecho. En la religión, el hombre venera al superhombre; a través de la tecnología moderna, busca convertirse en uno; en la locura, cree ser uno.

El propósito de esta charla es señalar que el ‘superhombre’ no es una mera fantasía o sueño, sino una realidad concreta. Este superhombre no es un extraterrestre del espacio exterior como lo exponen en las películas, sino una etapa más alta en la evolución del hombre en la Tierra. La especie ‘superhombre’ no es una posibilidad futura sino una que existió en la tierra hace veinticinco siglos y está ahora casi extinta. La evolución del hombre al ‘superhombre’ no es un proceso físico sino uno mental. Es la evolución de la conciencia humana.

Una historia completa del devenir del superhombre se encuentra en las páginas de los primeros textos Buddhistas llamados los Pali Nikayas.  No tengo el motivo ulterior de glorificar la escritura Buddhista al decir esto. Mi propósito es poner ante ustedes algunos hechos hasta ahora desconocidos o ignorados, a partir de los cuales pueden sacar sus propias conclusiones, como audiencia inteligente.

El primer asunto que deseo señalar ante ustedes es que el Buddha no se consideraba a sí mismo como un ser humano, de hecho, negaba ser uno, de acuerdo a los Pali Nikayas. Sé que estoy contradiciendo la opinión de muchos escritores modernos de Buddhismo, que gustan de hacer del Buddha un ser humano u hombre. Sus esfuerzos pueden ser bien intencionados pero los Nikayas no sustentan esa visión. El siguiente diálogo en el Anguttara Nikaya deja este punto en claro.

El Brahmán Dona, notando las huellas inusuales del Buddha, puesto que no podrían ser las huellas de un ser humano, interrogó al Buddha para descubrir su identidad.

“¿Podría su Reverencia ser un dios (deva)?”

“No Brahmán, no podría ser un dios”

“¿Podría su Reverencia ser un demonio (yakka)?”

“No Brahmán, no podría ser un demonio”

“¿Podría su Reverencia ser un espíritu (Gandhabba)?”

“No Brahmán, no podría ser un espíritu”

“¿Podría su Reverencia ser un ser humano (Manussa)?”

“No Brahmán, no podría ser un ser humano”

“Entonces ¿quién podría ser su Reverencia?”

” Brahmán, toda tendencia que haya, debido a la presencia de la cual, una persona pueda ser identificada como un dios, demonio, espíritu o ser humano, todo eso ha sido desarraigado en mí, cortado para no volver a surgir, como un muñón de palmera”

“Por lo tanto Brahmán, llámame un Despierto (Buddha).”

(Ang 11, 37)

Pasajes entregando el mismo mensaje son abundantes en los Nikayas. Cuatro puntos importantes han de ser notados en el pasaje anterior. Primero, aún físicamente el Buddha presenta diferencias con los seres humanos ordinarios. Segundo, era diferente en mente también. Tercero, negaba identificarse como un ser humano. Cuarto, pertenecía a una categoría especial llamada ‘Despiertos’. Es necesario además notar que no era de nacimiento un ‘Despierto’. Él ‘despertó’ a través de un proceso de evolución de su conciencia. Este proceso de evolución no ocurrió inconscientemente como la evolución biológica. La evolución de la conciencia es un proceso conciente. El individuo participa activamente en ella.

Es bien sabido por estudiantes de Buddhismo que antes de su despertar, Siddhatta Gotama era un ‘Bodhisatta’, lo que quiere decir: un ser en el proceso de evolución hacia el ‘despertar’. También sabemos que realizó el esfuerzo conciente final para evolucionar luego de haber experimentado cuatro observaciones iniciales: el hombre viejo, el hombre enfermo, el cadáver y el asceta. En este punto, vio la dirección hacia la cual su vida debía orientarse. Visualizó su meta al ver al asceta. Después renunció a su estilo de vida de indulgencia sensorial (kamasukhallikanuyoga) y buscó la paz interior (upasama), el super-saber (abhiñña) y el ‘despertar’ (sambodhi).

Es de conocimiento común entre los estudiantes de Buddhismo que Siddhatta Gotama, luego de su renuncia, aprendió meditación con dos profesores: Alara Kalama y Uddaka Ramaputta. Encontró paz interior y super-saber a través de este entrenamiento. En otras palabras, estos dos profesores ya eran ‘superhombres’ de los cuales Siddhatta aprendió a convertirse en un ‘superhombre’. Incluso Asita Kaladevala, el Brahmán que visitó a Siddhatta justo después de su nacimiento y predijo su futuro, era un ‘superhombre’. El ‘superhombre’ como especie ya estaba en existencia antes del nacimiento de Siddhatta.

Se dice que Asita estaba visitando el ‘mundo de los seres celestiales’ (deva loka) cuando Siddhatta nació. Asita podía viajar en el espacio por medio de sus poderes psíquicos. Así fue como visitó el mundo celestial en el espacio exterior. Se dice que Asita observó conmoción en los seres celestiales y les preguntó de qué se trataba. Los devas le dijeron que el futuro Buddha había nacido en la Tierra. Luego Asita fue por medio del poder psíquico a verlo. Queda claro en esta historia que Asita era un ‘superhombre’.

Soy conciente, claro está, de que los eruditos modernos son bastante escépticos acerca de la validez de tales historias y que las atribuyen a mitos. Esto es porque la idea de ‘superhombre’, como una realidad, no les es familiar. Pero una examinación cercana de las enseñanzas de los Nikayas muestra que el Buddha no solo clama haber pasado más allá del estado humano, sino que además enseña en detalle el cómo un hombre puede, a través de sus esfuerzos concientes, pasar sobre el nivel humano y volverse un ‘superhombre’. De hecho, todo el mensaje del Buddha consiste en este evangelio de evolución. El Buddhismo no es una religión de ‘fe y adoraciones’; es una técnica de evolución conciente.

El propósito del Buddha era producir individuos extraordinarios (ariya puggala). Estos individuos extraordinarios (ariya puggala), han evolucionado más allá del estado de superhombre (uttari manussa). El superhombre es considerado en Buddhismo como ordinario en entendimiento (puthujjana). ‘Superhombre’, como fue mencionado antes, era un nivel ya logrado por el hombre cuando Siddhatta nació. Siddhatta evolucionó más allá del estado de ‘superhombre’, al estado de ‘individuo extraordinario’ (ariya puggala). El ‘superhombre’ tiene poderes psíquicos más allá de los del hombre común,  pero no está ‘despierto’ como el ‘individuo extraordinario’.

El ‘individuo extraordinario’ y el ‘superhombre’ son resultados de la evolución del hombre. El hombre evoluciona en el esfuerzo de solucionar el problema de la vida, como en el caso de las plantas y animales. Para entender este proceso de evolución, y el problema de la existencia, es de utilidad examinar la teoría biológica moderna de evolución.

LA PERSPECTIVA BIOLÓGICA

La vida, es la conducta característica de una sustancia que fue formada desde materia inanimada cuando ocurrió que coincidieron las condiciones correctas y los constituyentes correctos en algún momento de la historia de este planeta. Esta sustancia tenía la característica especial de ser capaz de reproducirse a sí misma. Aun cuando esta sustancia, como cualquier otra, debía romperse y ser destruida algún día, tenía la capacidad aparente de continuidad a través de un reemplazo continuo. En otras palabras, pretendía volverse permanente en un mundo impermanente, aún cuando este intento era un fracaso en realidad. Este fue el error original de la materia viviente. No hay un vivir o un ser en realidad; solo hay un intento de vivir y de ser. No hay existencia; solo hay una lucha por la existencia. No hay un sobrevivir tampoco para el más fuerte o el más débil; solo hay un sobrevivir aparente. Lo que en realidad continuó, en últimas, fue solo una lucha por la existencia y la supervivencia en realidad de nada.

Fue debido a esta lucha por la existencia y la supervivencia aparente del más fuerte, que la evolución tomó a lugar. Aun cuando los organismos individuales no podrían continuar por siempre, la materia viva continuó como especie a través del proceso de reproducción. Especies enteras murieron a veces debido a condiciones desfavorables. Los individuos que tenían la habilidad de adaptarse a nuevas condiciones, sobrevivieron en diferentes ambientes. Por este proceso de adaptación a los medios las especies evolucionaron. Las especies se volvieron más y más complejas como resultado.

La sensibilidad era una función importante  de la materia viviente desde el principio. En los animales superiores esta función fue adoptada por el sistema nervioso, el cerebro y los órganos sensoriales. Lo que llamamos mente o conciencia, es una función de este sistema nervioso. En otras palabras, la conciencia surgió durante el proceso evolutivo, luego de la aparición de un sistema nervioso desarrollado. Por lo tanto, es importante distinguir entre vida y conciencia, no son lo mismo. Al principio, la vida no era conciente. En los animales superiores, especialmente el hombre, encontramos vida en su forma conciente.

Cuando la vida se volvió conciente, se hizo conciente de la lucha por la existencia. Esta lucha es continuada ahora concientemente por el hombre. Temprano en la vida nos volvemos concientes de un sí mismo, que constantemente tratamos de satisfacer y preservar. En realidad, no existe un sí mismo o entidad que permanezca en esta siempre cambiante actividad corporal o mental. No hay ‘ser’ o ‘existencia’, solo hay una lucha por ‘ser’, solo una ‘lucha por existir’. Esta lucha es fútil porque existe la muerte.

Estamos concientes de que algún día moriremos.  Luchamos por prevenir esta muerte, o al menos, posponerla lo más que podamos. También buscamos placer y comodidad y tratamos de evitar el dolor e incomodidad tanto como podamos. En otras palabras, buscamos permanencia del placer. Nos dejamos llevar por nuestros impulsos. Incluso si nuestra razón dice ‘no’, muy a menudo nos vemos actuando de acuerdo a nuestros impulsos. Es difícil controlarnos a nosotros mismos. Por lo tanto, la vida conciente que no está conciente de la verdad, está llena de ansiedad, preocupación, miedo y todas las enfermedades mentales de la vida humana normal. Hacemos todo lo posible para reducir la ansiedad de la vida, que es la ansiedad debida a la impermanencia.

De todos los animales, es el ser humano, debido a su cerebro más desarrollado, quien pudo hacerse conciente del error cometido por la materia viviente desde el principio, que fue el esfuerzo por ir en contra del principio natural de impermanencia. Es solo el hombre también quien puede corregir este error. El hombre, dándose cuenta del error, puede renunciar a la ilusión de la permanencia y detener la lucha por la existencia. Este es el paso más grande que el hombre debe tomar en el proceso de la evolución. Este proceso de evolución del hombre se llama ‘Despertar’.

Una vez que el hombre ha ‘despertado’ a la realidad de esta forma, ya no es un ser; porque, no experimenta ‘ser’. Ha dejado de ‘ser’. Ha, de hecho, dejado incluso de tratar de ‘ser’. Por lo tanto ya no es un dios, demonio, espíritu, hombre o cualquier otro ser nunca más.

El individuo ‘Despierto’ ya no puede ser identificado. Ya no puede ser definido. No existe, aún cuando el cuerpo puede que sea visible, con el cual las personas lo identifican.

Una vez que una persona haya llegado a este estado, ya no puede evolucionar más; porque, no ‘existe’ como para evolucionar. Esta es la última etapa en la evolución.

Evolución del Hombre Civilizado

Habiendo entendido el proceso de evolución desde un punto de vista de la biología moderna, estamos entonces listos para entender cómo el hombre civilizado evoluciona desde el ‘hombre incivilizado’. El hombre incivilizado es más cercano a los simios en tanto él, así como el simio, está la mayor parte del tiempo reaccionando al entorno, incapaz de controlar sus impulsos. Su vida está llena de ansiedad. Tiene que encontrar comida o morirá de hambre. En el salir a buscar comida, está en peligro de convertirse en la comida de otro animal. Tiene que arriesgar su vida para encontrar comida para sobrevivir. En medio del peligro, comienza también a buscar placer, y en hacer esto, usualmente arriesga también su vida en la competencia con otros. El hombre incivilizado no tiene refugio o abrigo satisfactorios. No tiene una buena medicina cuando está enfermo. No tiene mucha seguridad y comodidad en la vida. Como resultado, el hombre incivilizado experimenta una cantidad relativamente mayor de ansiedad que el hombre civilizado.

El hombre incivilizado, debido a que no está en completo control de sus impulsos naturales, se centra en sí mismo y no puede interesarse apropiadamente en los otros. Es también competitivo y alienado y debe defenderse y satisfacerse, por si solo, como individuo, aún hiriendo a otros. No puede por lo tanto  progresar mucho en el control de su entorno, hasta que aprenda a juntarse con otros y compartir y cuidar y ayudarse unos con otros en sociedad.

De acuerdo al pensamiento de la biología moderna, la diferencia entre el simio y el ser humano es que el ser humano, no así el simio, es capaz de retardar sus reacciones, para obtener suficiente tiempo como para decidir su respuesta en una situación dada, y luego responder de acuerdo a esa decisión. El hombre incivilizado sin embargo, no ha desarrollado completamente esta capacidad de responder racionalmente en vez de reaccionar emocionalmente e impulsivamente. A medida que el hombre se vuelve civilizado, aprende a controlar sus impulsos y a prestar más atención a responsabilidades y asuntos sociales. En otras palabras, el hombre civilizado se vuelve social. En actuar racionalmente, se vuelve menos  centrado en sí mismo y comienza a interesarse en el bien de otros tal como el propio.

Por lo tanto, la civilización consiste de socialización, lo cual es enanchar la mente e intereses para incluir a otros. Este ensanche de la mente podría seguir expandiéndose gradualmente, desde el interesarse por miembros de la propia familia, a interesarse en otros parientes y amigos, a la nacionalidad, hasta toda la humanidad o incluso todos los seres sin distinciones ni discriminaciones.

Cuando la mente se expande de esta manera en el proceso de civilización, el hombre se vuelve menos y menos individualista y más y más co-operativo. Se vuelve más capaz de trabajar en equipo. Los individuos podrían organizarse colectivamente para lograr propósitos útiles para todos. El hombre incivilizado es individualista y competitivo y el hombre civilizado es social y co-operativo. El hombre civilizado a través del intercambio de recursos y talentos, puede elevar la sociedad como un todo a un nivel más confortable de existencia con ansiedad reducida. Aprendiendo a encontrar mejor comida, a construir mejores casas, a hacer mejores ropas, a descubrir mejores servicios de salud, a encontrar mejores modos de transporte, a encontrar mejores formas de ocio, etc, la ansiedad es reducida.

A través del trabajo cooperativo en equipo, en producción e intercambio y el descubrimiento de mejores formas de gobernar, y organizar la sociedad, el hombre civilizado es así capaz de reducir la ansiedad de la vida. Debe notarse que esta reducción de la ansiedad se convirtió en la meta principal del hombre, y fue lograda a través de la socialización y auto disciplina en el hombre civilizado. La auto-disciplina es positiva y negativa. Es llevar a cabo lo que es socialmente constructivo y evitar lo socialmente destructivo. Esta actitud social es la característica del hombre civilizado.

Incidentalmente, la reflexión en este hecho podría revelarnos la razón de porqué los países del tercer mundo permanecen económicamente retraídos. Prestan servicio al socialismo, pero no lo practican a nivel individual. Antes de que podamos tener socialismo político, hemos de tener socialismo individual que cambie la perspectiva del individuo. Son los individuos los que hacen una sociedad y no viceversa. El hombre civilizado es el hombre socializado. La sociedad civilizada es su producto.

Evolución del Superhombre

Aunque el hombre civilizado, a través de mejor organización, trabajo y tecnología, es capaz de reducir la ansiedad y hacer la vida más confortable, no es capaz de eliminar la ansiedad de su vida por entero. El hombre civilizado, en el proceso de volverse socializado y disciplinado, aprende a suprimir sus necesidades e impulsos naturales centrados en sí mismo. Estos impulsos suprimidos comienzan a acumular tensión que busca liberarse en acciones. Debido a que a estas tensiones no se les permite ser liberadas en acciones que sean antisociales, o tienden a encontrar alivio en formas pervertidas, o esta tensión permanece en forma de ansiedad.

Es por esto que la sociedad civilizada está plagada de neurosis, ansiedad, stress problemático y otros problemas psicológicos y enfermedades psicosomáticas. El hombre civilizado, aunque está cómodo físicamente, aún está incómodo por dentro. Por lo tanto busca paz interna y tranquilidad. Se interesa en técnicas de manejo del stress, el uso de drogas tranquilizantes, relajación progresiva, hipnosis, biofeedback y otros métodos para encontrar paz interior. También se interesa en la psicoterapia moderna como también en técnicas religiosas antiguas de meditación y misticismo.

Lo importante acerca de este nuevo giro que el hombre civilizado ha tomado es el enfoque en la paz interna y la tranquilidad. Este nuevo giro del hombre civilizado va en dirección a una nueva etapa en la evolución del hombre. Es la evolución del hombre civilizado  al nivel del superhombre.

El más natural y más sistemático método de evolución del  hombre civilizado al superhombre, sin embargo, es logrado a través de la práctica de la religión. Por religión, no me refiero a meras prácticas de creencias y rituales. Eso es lo que la religión organizada usualmente es. Hablo de religión natural, que es la evolución gradual de la conciencia; comenzando por el aprecio por lo bueno y verdadero. Este aprecio eleva la mente humana por sobre el mero interés por la satisfacción de necesidades físicas básicas.

Para entender la evolución del ‘hombre civilizado’ al nivel de ‘superhombre’ es útil examinar la evolución de la religión. Las diferentes religiones que encontramos en el mundo de hoy son diferentes formas de religión organizada. La religión organizada no ayuda a los individuos a evolucionar por completo porque los individuos permanecen atados a dogmas y rituales, y no son libres para así evolucionar. La religión natural por su parte, es el proceso de evolución individual.

Hay cuatro niveles principales en la evolución religiosa individual. Estos son:

1. El nivel Saddha (devoción)

2. El Sila (disciplina)

3. El Samadhi (tranquilidad)

4. El Pañña (entendimiento)

En el nivel saddha apreciamos lo que es bueno y verdadero. Esto puede ser expresado en la forma de adoración de un ser perfecto, perfecto en bondad y sabiduría, cualquiera sea el nombre con el que uno lo llame. La religión es practicada en este nivel en la forma de devoción. Es el nivel devocional de práctica. En este nivel, el hombre se orienta a buscar perfección interna. Comienza el viaje hacia la civilización.

Religión al nivel sila es donde uno comienza a practicar la buena vida, o buenos principios de conducta, que son socialmente beneficiosos. Es en este nivel en el que uno comienza a practicar mandamientos o preceptos. Este es el nivel de auto disciplina donde uno comienza a controlar impulsos emocionales naturales y por lo tanto aprende a controlar el en-sí-mism-amiento. En este nivel, por lo tanto, aprendemos a cultivar el interés en otros o todos los seres. Es en este nivel en el que el hombre civilizado nace. Este nivel sila de práctica religiosa produce al hombre civilizado.

El tercer nivel samadhi es el nivel de renuncia y meditación. En este nivel uno abandona todo propósito mundano, placeres sensoriales y posesiones y se vuelve a la meditación. Este puede llamarse también el nivel místico. La mayoría de los místicos descritos en varias religiones, caen en esta categoría de práctica. En Buddhismo este nivel se llama el nivel samadhi. Todos los jhanas y samadhis son practicados en este nivel. En este nivel uno comienza a experimentar paz interior y felicidad superior a la de la excitación producida por los placeres sensoriales. En este nivel uno también comienza a experimentar poderes psíquicos por los cuales la mente tiene control sobre la materia. Más aún, los sentidos se vuelven más agudos, y el cerebro más eficiente. Este es el nivel en el cual el hombre se vuelve ‘superhombre’ (uttari-manussa)

El último o cuarto nivel de evolución en religión es lo que llamamos nivel pañña.

En este nivel hay directa conciencia de la realidad de la experiencia. Es en este nivel que el hombre se vuelve completamente conciente del problema de la existencia y su solución. Es en este nivel que el hombre se vuelve un ‘individuo extra ordinario’ (ariya puggala). Este es un nivel superior al nivel de superhombre. Es en este nivel que el hombre ‘despierta’ a la realidad de la vida, y finaliza el proceso de evolución. Es la etapa evolutiva final. Es el nivel del ‘Despierto’ o ‘Buddha’.

Estos cuatro niveles evolutivos de la religión son niveles por los  que todo individuo debe pasar durante el curso de la evolución humana. Esta evolución es una evolución de la conciencia o una madurez de la conciencia. Religión vista de esta manera, se trata de los individuos, no de organizaciones o Iglesias. Cuando un individuo evoluciona de un nivel al otro las visiones y estilos de vida cambian. Las religiones organizadas tienden a prevenir dicho cambio y por lo tanto obstruyen el proceso evolutivo. La religión que prefiero y que llamo religión natural, es un proceso de crecimiento. Podría también llamarse una técnica de crecimiento por la cual un individuo conscientemente evoluciona desde un nivel inferior a uno superior de conciencia.

En el nivel de superhombre (uttari manussa) el individuo experimenta niveles superiores de felicidad y paz, más allá de la experiencia humana ordinaria. Es por esto que se llama la ‘experiencia superhumana’ (uttari manussa dhamma). Es una experiencia cognitiva y afectiva, diferente y mejor que la experiencia humana ordinaria del hombre incivilizado como también del civilizado. Así como la experiencia del hombre civilizado es superior a la del incivilizado, porque la experiencia social es mejor y más placentera que la experiencia antisocial alienada y en-sí-mism-ada; de la misma manera, la experiencia de paz interior del superhombre  lo es con respecto a la experiencia de felicidad del hombre civilizado a través de la excitación y estimulación sensorial. Así como el hombre civilizado esgrime poderes superiores y logra mayor éxito que el hombre incivilizado, en términos de su habilidad para hacer mejores herramientas, maquinaria y mejores técnicas organizativas. De la misma forma, el ‘superhombre’ disfruta mayores poderes que el hombre civilizado debido a sus poderes psíquicos más desarrollados.

Los poderes psíquicos poseídos por el superhombre son descritos en los Nikayas y se les llama los cinco super saberes (panca abhinna). Los niveles de paz interior experimentados por el superhombre son también descritos en los Nikayas. Se les llama los Ocho Logros del Equilibrio (attha samapatti). Estos cinco super saberes juntos con los ocho logros del equilibrio son considerados experiencias super humanas (uttari mannusa dhamma) por el Buddha. Por lo tanto alguien que haya evolucionado a este nivel de experiencia es verdaderamente un super-hombre de acuerdo a la enseñanza del Buddha. Incluso los pensadores modernos estarían de acuerdo con que si una persona poseyera dichos poderes debiese ser sin duda super humano. Se debe a que no creen que los seres humanos puedan poseer dichos poderes que prefieren considerarlos como mitos en vez de hechos. Han, sin embargo, ignorado la posibilidad del ‘superhombre’. No pueden negar el hecho de que estas historias acerca del superhombre no son solo historias. Son una descripción de los resultados de la práctica de una técnica de evolución conciente que puede ser probada por cualquiera que tenga el coraje de intentar el experimento.

Evolución del Individuo Extra Ordinario

El siguiente nivel en la evolución de la conciencia es el nivel del individuo extra ordinario (ariya puggala). Es importante notar que es llamado un ‘individuo’, en vez de hombre. Esto es, porque ya no es un hombre. De hecho no se le identifica con ningún ser, así como el Buddha negara su identidad humana en el pasaje citado anteriormente. Hay ocho tipos de individuos extra ordinarios descritos por el Buddha.

1. uno que está en camino de entrar a la corriente (sotapatti magga)

2. uno que ha entrado a la corriente (sotapanna)

3. uno que está en camino del nivel de  una vez retornado (sakadagami magga)

4. uno que ha logrado el estado de una vez retornado (sakadagami)

5. uno que está en el camino del estado de no retorno (anagami magga)

6. uno que ha logrado el estado de no retorno (anagami)

7. uno que está en el camino del estado de perfección (arahatta magga)

8. uno que ha logrado el estado de perfección. (arahat)

Lo es especial de este individuo extra ordinario, es su comprensión extraordinaria (ariya ñana). Esta comprensión extraordinaria es cuádruple de acuerdo al Buddha.

1. La comprensión de la ansiedad (dukkha ñana)

2. La comprensión del origen de la ansiedad (dukkha samudaye ñana)

3. La comprensión del cese de la ansiedad (dukkha nirodhe ñana)

4. La comprensión del camino que lleva al cese de la ansiedad (dukkha nirodha gamini patipada ñana)

Esta comprensión cuádruple es vista por el Buddha, como superior a los poderes psíquicos y a los estados de paz experimentados por el superhombre. Esto es porque esta comprensión resulta en la solución del problema de la vida, y el final del proceso evolutivo. Es por lo tanto el punto último en la evolución del hombre. Esta comprensión, sin embargo, no es la comprensión de un concepto sino la libertad de todo concepto, aunque no es una ausencia de conceptos tampoco. Es una conciencia directa de la experiencia. “Es el ver la experiencia con sus partes constituyentes y ver cómo las partes de la experiencia surgen y cesan momento a momento”, en palabras del Buddha.

Es ver la forma (rupa), su surgimiento y su cesar; ver la sensación (vedana), su surgimiento y su cesar; ver la percepción (sañña), su surgimiento y su cesar; ver las reacciones (sankhara), su surgimiento y su cesar; ver la cognición (viññana)  su surgimiento y su cesar. El Buddha analiza la experiencia en esto cinco agregados (pancakkhanda). Estos cinco agregados que son las partes constituyentes de la experiencia, el hombre ordinario tiende a identificarlos como parte de ‘sí mismo’. Son personalizados y entonces considerados como ‘mío’ y ‘mi mismo’. Al personalizar estos agregados o constituyentes de la experiencia es que comenzamos a ‘ser’ (bhava), nos vemos a nosotros mismos como existentes (‘existo’). Cuando vemos estos agregados o constituyentes de la experiencia nacer, envejecer y morir, tendemos a pensar que somos nosotros los que nacemos, que nosotros estamos envejeciendo y que nosotros estamos muriendo. Como resultado experimentamos ansiedad.

Cuando somos capaces de ver estos constituyentes de la experiencia objetivamente, sin identificarnos con ellos o sin personalizarlos, nos volvemos libres de la noción de ‘sí mismo’. Entonces no hay nada con lo cual identificarse como ‘sí mismo’ o llamar ‘mí’ o ‘mío’. Entonces no hay sí mismo para que padezca ansiedad por tratar de preservarse o satisfacerse. Este es el fin de la ansiedad.

La ansiedad persistía debido a la noción de ‘sí mismo’ que resultaba de la personalización de la experiencia. Cuando esta personalización fue detenida, la noción de ‘sí mismo’ desapareció y la ansiedad cesó.

Este es el proceso de despertar y la evolución del individuo extra ordinario que no experimenta un ‘sí mismo’ dentro y por lo tanto es completamente ‘sin-si-mismo’. Ya no es un ‘ser’. No trata de ‘ser’. Deja la lucha por la existencia. El proceso evolutivo ha llegado a su fin último.

El Despierto ya no existe más, aun cuando su cuerpo puede ser observado. Por lo tanto el Despierto es libre de la muerte. No puede morir, porque no existe. La muerte del cuerpo no es su muerte.

Este cesar de la existencia se llama ‘Bhava nirodha’ o ‘Nibbana’. Este es el último nivel en la evolución de la conciencia ya que en este punto la conciencia cesa. Este hecho es explicado en el siguiente verso del Kevatta Sutta:

“La conciencia no manifestada, infinita y toda transparente

Aquí la solidez, la fluidez, calor y el movimiento no tienen lugar

Aquí nombre y forma cesan sin residuos

Con el fin de la conciencia, todas estas cosas dejan de ser”

En esta conciencia del Despierto donde la conciencia ordinaria cesa, toda existencia cesa.

El propósito de esta charla ha sido señalar que el ‘superhombre’ no es un mero sueño o fantasía, sino una realidad concreta. La evolución del superhombre desde el hombre no es un proceso biológico sino psicológico. Es una evolución de la conciencia humana volviéndose gradualmente consciente de sí misma y en consecuencia perdiendo conciencia.

La propagación del ‘superhombre’ como especie no ocurre a través de la reproducción biológica. Sino ocurre a través de un proceso psicológico de reproducción. El ‘superhombre’ es concebido cuando el hombre concibe al ‘superhombre’. En otras palabras, la concepción del ‘superhombre’ es la formación de un concepto en la mente del hombre. La mente es el vientre y el concepto del superhombre se vuelve el feto que crece en la mente resultando en la producción del superhombre. La mente del hombre es fertilizada por el superhombre a través de la impregnación de la mente del hombre con el concepto de evolución y la idea de una meta lograda.

La humanidad resuelve sus problemas a través de la evolución. Tal como un niño resuelve sus problemas creciendo, y los animales resuelven sus problemas evolucionando, los seres humanos resuelven sus problemas a través de la madurez, el crecimiento o evolución. La sociedad moderna está plagada con problemas como el crimen, abuso de drogas, pobreza, enfermedad mental, enfermedades psicosomáticas, locura, suicidio, guerra y muchos más. Todos estos problemas parecen ser el resultado de inmadurez emocional. Por lo tanto, la madurez, crecimiento o evolución parece ser la única solución. Si la evolución es la solución a nuestros problemas, entonces vale la pena aprender a evolucionar.

El hombre evoluciona a través de la práctica de la religión. La religión es el proceso de la evolución humana.

Saddha o creencia en el ‘superhombre’ da esperanza a la humanidad.

Sila o auto-disciplina ayuda al hombre incivilizado a volverse socializado y civilizado. Samadhi o lograr calma interior ayuda al hombre civilizado a lograr un estado de ‘superhombre’.

Pañña o conciencia directa de la experiencia ayuda al superhombre a través del despertar, a evolucionar al estado de ‘Individuo Extra Ordinario’.

Una vez que la importancia de la evolución haya sido reconocida y la posibilidad de que el hombre evolucione haya sido aceptada, y el método de evolución haya sido entendido, el siguiente paso es hacer el esfuerzo por seguir evolucionando.

Una vez estaba yo viajando en tren desde Washington DC a New York. En el camino vi un gran cartel en una estación. Contenía una foto de un gran chimpancé. Bajo la foto había una línea que decía: ‘Sigue Evolucionando’.

Este debiese ser el motto de todos. Este es mi mensaje para ustedes también: ‘sigue evolucionando’. Si siguen este consejo, no habrá duda acerca de la posibilidad de que evolucionarán no solo al nivel de ‘superhombre’ sino también al de ‘Individuo Extra Ordinario’.

Hoy, el hombre ha comenzado a reconocer sus potencialidades latentes. El hombre moderno se ha convertido en una especie de ‘superhombre’ a través de sus habilidades tecnológicas. Ahora ve con confianza el día en que esté en control del universo. Por lo tanto, el ‘superhombre’, al menos tecnológicamente, ya no es un sueño para él; es para él una realidad posible. Al menos el hombre moderno es capaz de apreciar la importancia de volverse ‘superhombre’ y es lo suficientemente confianzudo para intentarlo.

Por lo tanto, déjenme repetirles: sigan evolucionando por la práctica de la religión. Sigan evolucionando para resolver sus problemas. Sigan evolucionando para volverse ‘superhombres’ e ‘Individuos Extra Ordinarios’.

 

 

 

 

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