El Lugar de la Escritura en Buddhismo

El Lugar de la Escritura en Buddhismo y su Relación con Hacer el Bien

 Venerable Madawela Punnaji

Una Presentación en la Conferencia de Cristianos  y Judíos en Philadelphia,
Pennsylvania 29 de  Abril, 1990

Damas y Caballeros,

Considero un gran honor haber sido invitado a hablar en esta conferencia. Debo agradecer a los organizadores por invitarme y darme la oportunidad de compartir mis pensamientos con ustedes. Además considero un privilegio el ser capaz de conocer y hacernos amigos con seguidores de diferentes religiones.

Aunque tenemos diferentes etiquetas pegadas a nosotros, todos nosotros, estoy seguro, no tenemos sino una fe: es la fe en la “bondad”, sin importar cómo definamos esta palabra. Con respecto al tema de esta conferencia, toda religión que merezca atención, debe influir en sus seguidores a hacer el bien. Presumo, que todos nosotros reunidos aquí tenemos fe en la “bondad”. ¿Creemos que la bondad por sí sola puede salvar al mundo del desastre? ¿Creemos que la bondad por si sola puede traer paz y felicidad al mundo? Si no, ciertamente no somos religiosos, al menos desde mi punto de vista. Es debido a que las personas no tienen fe en la bondad que matan, roban, cometen adulterio, y practican la deshonestidad y decepción para resolver sus problemas. Yo creo que la religión es un asunto de “medios” en vez de “fines”. Ambos, el criminal y el santo no tienen sino una finalidad o meta: y esa es la “felicidad”. Estos difieren solo en los “medios” que adoptan para lograr esa meta.

Debo mencionar desde el principio que la religión que yo represento, que es el Buddhismo, no tiene sino una sola fe – esa es la fe en la “bondad.” Es la creencia de que la bondad siempre ganará al final. Es la creencia de que lo “correcto” es “poderoso”. El Buddhismo ha sido llamado, “la persecución de la bondad” (kusala gavesana). El propósito de la escritura Buddhista es mostrar a sus seguidores la vía hacia la “bondad”. Un bien conocido verso en la escritura Buddhista resume la enseñanza del Buddha:

Dejar atrás todo mal

Y entrar en el bien

Purificar la mente

Esto es lo que los Buddhas enseñan

–  Dhammapada

Aquí, en resumen, está la esencia de la enseñanza del Buddha que es además la esencia del mensaje de la escritura Buddhista. Este pequeño verso le ayuda a uno a juzgar en qué grado la escritura Buddhista influencia a sus seguidores a hacer el bien.

La escritura Buddhista es la enseñanza del Buddha. La escritura Buddhista consiste en los “Textos Triples” llamados el Tipikata. Estos son: las Formulaciones (Sutta), las Reglas de las órdenes de monjes y monjas (Vinaya), y la Metapsicología (Abhidhamma). Estos “Textos Triples” consisten de muchos volúmenes. Las Formulaciones (Sutta) consisten de las palabras del Buddha para ser memorizadas como fórmulas. Debido a la dificultad de expresar adecuadamente los conceptos Buddhistas en palabras, y además porque, solo un “Armoniosamente Despierto” como Gotama el Buddha podría poner estas ideas adecuadamente en palabras, tuvo que formular estas ideas en palabras él mismo, y hacer que sus discípulos las memorizaran. Estas formulaciones ha memorizar son los Suttas. Y se encuentran en forma de prosa y verso. Son presentadas principalmente como diálogos.

Las Reglas de las órdenes (Vinaya) se encuentran en forma de historias, para poder describir el propósito por el cual las reglas han sido expuestas.

La Metapsicología (Abhidhamma) es un esfuerzo, subsiguiente al Buddha, por sistematizar Sus enseñanzas. Al hacer esto, la Metapsicología se convirtió también en una interpretación de las enseñanzas del Buddha que se encuentran en formulaciones. Esto llevó al quiebre de la orden en diferentes escuelas, que interpretaron las enseñanzas en forma diferente. Cada escuela tuvo su propia Metapsicología, las que diferían entre sí.

Los “Textos Triples” han sido pasados de generación en generación a través de la historia del Buddhismo, tanto en forma oral como escrita. Han sido preservados por los seguidores como palabras sagradas y santas.

El rol de la escritura es la de estimular el pensamiento, y servir como una guía para los estudiantes en el proceso de descubrimiento del significado y el propósito de la vida. Cada individuo piensa por sí mismo y formula sus propias ideas.

La aparición de una variedad de “escuelas de Buddhismo” marcó la entrada del dogmatismo y la dependencia en interpretaciones autoritarias a éste. Hoy, han surgido diferentes escuelas de pensamiento en el Buddhismo debido a la aceptación de interpretaciones “autoritarias” de la escritura, sin cuestionamientos. Este nuevo dogmatismo va en contra del espíritu no-dogmático del primer Buddhismo, y es por lo tanto el comienzo de su degeneración. Es importante enfatizar que este depender de autoridades y creencias reemplazando al comprender por uno mismo, es considerado una degeneración de la práctica Buddhista en vez de un progreso. Es una debilidad natural humana el depender de otros en vez de en uno mismo. Pero el propósito del Buddhismo es superar esa debilidad a través de la práctica. La dependencia en la autoridad es inconsistente con la escritura Buddhista.

Durante el tiempo del Buddha, las enseñanzas sirvieron solo como una guía o ayuda para aprender y pensar, y no como una autoridad a ser creída en base a fe. Incluso hoy, la escritura no está hecha para creer en ella en base a fe. Es un asunto a ser comprendido usando la propia inteligencia, y comprobada bajo el crisol de la propia experiencia. El  Buddha dijo, “Vivan con sí mismos como lámpara, con sí mismos como refugio y ningún otro refugio; vivan con el Dhamma como lámpara, el Dhamma como refugio y ningún otro refugio.” La palabra “Dhamma” aquí significa, en un sentido, la enseñanza del Buddha, pero además significa la propia experiencia. Esto se debe a que la enseñanza del Buddha apunta solamente a la experiencia propia. Su enseñanza es como encender una luz en la oscuridad, para que aquellos con ojos vean el camino por sí mismos. Y no es como darle una mano de ayuda a un ciego que no ve por donde se le está guiando.

La escritura Buddhista le ayuda a una persona a llevar una vida buena, porque le ayuda a decidir por sí misma lo que es bueno y malo una vez expuestos los hechos en frente suyo. Pero la escritura hace más. Le muestra a una persona cómo hacer el bien, e incluso cómo volverse bueno, no siendo ambos lo mismo. “Hacer el bien” significa una bondad externa mientras “volverse bueno” significa una transformación interna.

La mayoría de las religiones le enseña a sus seguidores lo que es bueno y malo, pero no enseñan cómo ser buenos, aparte de, claro, orándole a poderes supernaturales por ayuda. El Buddhismo es único en cuanto a enseñar una técnica humana para volverse bueno. Es por esto que el Buddhismo ha sido llamado una “religión humanista”, en contraste a las religiones teístas.

El lugar dado a la escritura en el Primer Buddhismo se hace claro en el Kalama Sutta, un diálogo en la escritura Buddhista. En este diálogo, el Buddha le dice a la gente de Kalama:

“No se conduzcan, oh! Kalamanos, por lo que se ha dicho, ni por tradición, ni por certeza, ni por la autoridad de una escritura, ni por razonamiento, ni por la lógica, ni por inferencia debida a una  observación, ni por aceptación de visiones místicas, ni por probabilidad, ni por fe en un santo maestro. Cuando sepan por sí mismos, ‘estas experiencias son perjudiciales, estas experiencias son corruptas, que estas experiencias son denunciadas por las personas sabias, estas experiencias cuando son cultivadas y adheridas, se desarrollan en detrimento y dolor’, entonces han de abandonarlas.

“¿Qué piensan, Kalamanos, cuando la avidez surge en una persona, cuando el odio surge en una persona, cuando la confusión surge en una persona, es para su ganancia o para su pérdida?”

“Para su pérdida, Venerable Señor.”

“Kalamanos, el individuo ávido, superado por la avidez, el individuo airado superado por el odio, el individuo confundido superado por la confusión, con una mente emocionalmente excitada destruye la vida, toma lo que no se le ha dado, tiene relaciones sexuales dañinas e ilícitas, habla lo que es falso, e induce a otros a hacer lo mismo. Esto conduce a su detrimento y dolor por largo tiempo.”

“Si, Venerable Señor.”

“¿Qué piensan, Kalamanos, son estas experiencias beneficiosas o perjudiciales?”

“Perjudiciales, Venerable Señor.”

“¿Son corruptas o no?”

“Corruptas, Venerable Señor.”

“¿Son denunciadas o alabadas por las personas sabias?”

“Denunciadas por las personas sabias, Venerable Señor.”

“Cuando son cultivadas y adheridas, ¿se desarrollan estas experiencias en detrimento y dolor, o podría no ser así?”

“Venerable Señor, se desarrollan en detrimento y dolor cuando son cultivadas y adheridas: así nos parece.”

“Kalamanos, el Oyente Extraordinario, libre de avidez, libre de odio, libre de confusión, inteligente y conciente, permanece abarcando el primer cuarto con un corazón lleno de amor, compasión, alegría y ecuanimidad no-centrado-en-el-sí-mismo, y así lo hace también con el segundo, el tercero, y el cuarto; luego arriba, abajo y en medio, a todos lados, en toda dirección. El ilimitado cosmos por entero él permanece abarcando con un corazón lleno de amor, compasión, alegría y ecuanimidad no-centrado-en-el-sí-mismo, amplio, y expandido, libre de limitaciones, sin enemistad, sin odio.”

“Kalamanos, el Oyente Extraordinario, que permanece de esta forma con un corazón libre de enemistad, con un corazón libre de odio, con un corazón libre de corrupciones, con un corazón puro, son obtenidas por él aquí y ahora cuatro satisfacciones.”

“Pensando, ‘Si hay vida después de la muerte, y si hay consecuencias placenteras e implacenteras de los actos, después de la muerte he de estar destinado a un cielo,’ él obtiene esta primera satisfacción.”

“Pensando, ‘Si, por otra parte, no hay vida después de la muerte, y no hay consecuencias placenteras e implacenteras de los actos, en ese caso, permanezco feliz aquí y ahora, libre de enemistad, libre de odio, y libre de problemas,’ él obtiene esta segunda satisfacción.”

“Pensando, ‘Si el mal es hecho por libre opción del hechor, yo no pienso mal hacia nadie. Si no cometo ningún mal, ¿cómo podría sufrir en consecuencia?,’ él obtiene esta tercera satisfacción.”

“Pensando, ‘Si el mal no es hecho por la libre opción del hechor, entonces soy puro en dos formas (no siendo responsable de mis acciones y no cometiendo ningún mal),’ él obtiene esta cuarta satisfacción”

– Kalama Sutta-Ang. II –

Este extracto de la escritura Buddhista explica claramente no solo la posición que se le da a la escritura en Buddhismo, sino además la relación de la escritura con el hacer el bien. Siete importantes hechos se revelan en este pasaje:

1. No considerar nada como “la verdad” bajo ninguna condición.

2. Entender lo que es bueno, en vez de lo que es verdad.

3. Usar tu propio juicio. La escritura es solo una ayuda al pensamiento

4. Enfocarse en las experiencias internas y sus consecuencias en uno mismo y en otros, en vez de en conceptos de verdad y falsedad.

5. Es posible ser bueno sin la creencia en dogmas o la dependencia en poderes supernaturales.

6. Los buenos actos resultan de un buen estado mental, lo que significa que la meditación es el camino a la vida buena.

7. Aquel que practica meditación no tiene que preocuparse del siguiente mundo ni depender de poderes externos.

De acuerdo al Buddhismo, la verdad y la falsedad son conceptos que se derivan del pensamiento lógico. Lo que es lógico es considerado verdadero, y lo que es ilógico es considerado falso. Aunque las conclusiones, “verdadero” o “falso”, debiesen seguir al proceso del pensamiento lógico, tendemos a decidir que nuestras creencias son verdaderas, antes de que usemos la lógica para comprobar que son verdaderas. En otras palabras, adherimos emocionalmente a nuestras creencias primero y después usamos la lógica para justificarlas. Este uso de la lógica para justificar creencias sostenidas emocionalmente se llama “racionalización de creencias”. Por lo tanto tendemos a creer emocionalmente primero y luego a racionalizar. Esta adhesión emocional a las creencias se llama, “personalización de creencias” (ditthi upadana), en Buddhismo, “personalizar” creencias es identificarse con creencias y pensar, “ésta es mi creencia,” o “ésta creencia soy yo.”

Cuando personalizamos creencias de esta manera, lo que resulta es el conflicto y la desarmonía. Cuando nos aferramos a un punto de vista en particular y decimos, “esta es mi visión y ésta es la verdad,”  entramos en conflicto con aquellos que sostienen la visión opuesta. Esto conduce a la argumentación, la disputa y  las peleas. La consecuencia infeliz de esto es que perdemos nuestra “bondad.” Esto es, al intentar establecer cualquier visión como “verdadera,” perdemos nuestra “bondad.” Es por esto que el Buddha aconseja a sus seguidores no aceptar nada como “verdadero.” En vez de buscar la verdad, su consejo es buscar la “bondad.” Este hecho está ilustrado en la historia del elefante y los ciegos:

Hubo una vez un rey que pensó en una curiosa forma de divertirse. Ordenó que el elefante real fuese traído ante él e invitó a algunos ciegos, ciegos de nacimiento, para que viniesen y tocaran al elefante y lo describieran. Uno tocó una pierna y dijo, “el elefante es como un árbol.” Uno tocó la cola y dijo, “el elefante es como una escoba.” Uno tocó una oreja y dijo, “el elefante es como un abanico” Cada uno describió al elefante de una manera distinta y creyó que tenía entonces la experiencia directa de la verdad. Luego comenzaron a pelear unos con otros sosteniendo cada uno que poseía la completa verdad.

Esta, dijo el Buddha, es la manera en que las personas pelean por creencias y pierden “bondad” como resultado. Para ser bueno, uno debe ser capaz de respetar el punto de vista de la otra persona y evitar decir que la otra persona está equivocada o que el punto de vista propio solamente es el correcto.

Creencias son creencias, no verdades o falsedades. No importa cuán fuerte podamos creer que una declaración es verdad, aun podría ser probada como falsa. A menudo tomamos una declaración como verdadera no porque sabemos que es verdad, sino porque nos agrada, o porque nuestras familias lo creen, o porque se encuentra en un libro santo, o por cualquier otra razón excepto la lógica. Es interesante notar que necesitamos creer en una declaración, sólo cuando no sabemos si es verdadera. Si sabemos que es verdad, no necesitamos creer en ella. Creemos solo lo desconocido; lo conocido no tenemos que creerlo. Además encontramos que si queremos mantener una creencia, le llamamos “la verdad”; pero, por otra parte, si queremos preservar la verdad, debemos llamarle creencia. Una creencia debiese ser juzgada no en términos de su veracidad, sino en términos de su bondad. Esto es, en términos de cuánto hace que las personas sean buenas y felices. Por lo tanto, en Buddhismo, hay visiones buenas y visiones malas, no visiones verdaderas y visiones falsas.

En el decidir lo que es bueno, el Buddha aconseja, que hemos de pensar en las consecuencias. Si las consecuencias de una creencia son dañinas para uno mismo o para otros, no es buena. Si son beneficiosas para uno mismo y para otros, es buena. De esta manera, uno decide por sí mismo lo que es bueno y malo, en vez de  depender de otros. Lo que es aceptado en base a fe en otro, no es entendido por uno mismo, y por lo tanto tiende a ser creído, esto es, aceptado como verdad emocionalmente. Si aceptamos una declaración como una verdad emocionalmente, entramos en conflicto con otros. Por lo tanto, la aceptación basada en la fe lleva al conflicto. Lo que es entendido por uno mismo no es sostenido como verdad emocionalmente, y por lo tanto no lleva al conflicto con otros.

Es por esto que la escritura Buddhista no intenta ser creída o aceptada como verdad basada en la fe, sino a ser entendida. Entendiendo, uno forma sus propias ideas. Por lo tanto, la escritura Buddhista es solo una ayuda para el pensamiento; le ayuda a uno a formar sus  propias ideas acerca de lo bueno y lo malo.

Esto quiere decir que, es posible ser bueno sin la creencia en dogmas. De hecho, de acuerdo al Buddhismo, el dogmatismo tiene el efecto contrario. Hace malas a las personas. Debemos recordar que esta enseñanza Buddhista se apoya en la historia. Me refiero a las guerras religiosas que han sido emprendidas en nombre de los dogmas, tanto en defensa como en ofensa. Aún hoy día, constantemente oímos de conflictos religiosos en el mundo. ¿No está acaso ese dogmatismo religioso propagando los mismísimos males que se supone deben eliminar las religiones? No es culpa de los buenos principios enseñados por las religiones; es culpa de la insistencia en la importancia de los dogmas por sobre los buenos principios. Es obra de la insistencia en la creencia en vez de la bondad.

La fe en Buddhismo no es la creencia es dogmas sino la confianza en la bondad, que es la confianza en que la bondad puede superar todo mal y por lo tanto es superior a todo lo demás. Para el Buddhista, la “bondad” es el salvador, y la “bondad” es el refugio. De hecho, la “bondad” es el “Dios” del Buddhismo. “Bondad” es “Divinidad” en un ser humano, y “maldad” es el “Diablo.” El propósito del Buddhismo es descartar al “Diablo” en el ser humano y desarrollar la “Divinidad.” Cuando el ser humano ha alcanzado la perfección de la “Divinidad” en él, se ha convertido en uno con “Dios”, se ha convertido en “Dios”, que es lo mismo que convertirse en un “Buddha.” En otras palabras, un “Buddha” es un “hombre vuelto Dios.” El “Buddha” por lo tanto, puede ser llamado el “Dios” de los Buddhistas; pero no es un “Creador supernatural todopoderoso” o “el alma infinita que se extiende por el universo”, ya que la esencia de la divinidad, de acuerdo al Buddhismo, es la “bondad”, no el poder.

Para el Buddhista, “Dios” no es alguna persona externa o supernatural. Para el Buddhista, “Dios” y su reino está en nosotros. El Buddhista no busca ayuda en poderes sobrenaturales externos para resolver sus problemas. En vez, desarrolla la bondad natural en él mismo y se desarrolla a sí mismo en un “Dios.” La solución Buddhista para los problemas humanos es a través del desarrollo del ser humano. Y su desarrollo es a través de la búsqueda de la perfección en “Bondad.”

El camino para convertirse en bueno, no es a través de poderes sobrenaturales sino mediante la ayuda de un técnica psicológica humana de crecimiento y transformación, que también es un proceso de evolución de la conciencia humana desde el estado humano normal a un estado supernormal llamado estado de divinidad (brahma vihara). A través de esta técnica el hombre trasciende el estado humano y se convierte en Dios (brahma bhuto).

La técnica humana Buddhista de transformación del hombre a un Dios es un proceso gradual de crecimiento o evolución de la conciencia humana. Se llama la Sublime Vía Óctuple (ariya attangika magga), que consiste de los siguientes ocho factores:

1. Perspectiva Armoniosa (samma ditthi)

2. Orientación Armoniosa (samma sankappa)

3. Habla Armoniosa (samma vaca)

4. Acción Armoniosa (samma kammanta)

5. Vivir Armonioso (samma ajiva)

6  Práctica Armoniosa (samma vayama)

7. Atención Armoniosa (samma sati), y

8. Equilibrio Armonioso (samma samadhi)

Esta Sublime Vía Óctuple no es un set de reglas de vida sino una descripción del proceso gradual de transformación. La transformación del carácter de un individuo no involucra solamente un cambio de conducta. Involucra un cambio en la manera en que uno piensa y siente. El Buddhismo comienza por cambiar primero la perspectiva de vida de una persona, lo que le lleva a un cambio en la dirección de vida y la manera en que uno siente. Este cambio en la dirección y la manera en que uno piensa y siente lleva a un cambio en el patrón de conducta. De esta manera, la vida se reorganiza para alcanzar una meta distinta. El cambio de carácter se logra a través de un cambio de perspectiva.

El  propósito de la escritura Buddhista es ayudar a los seguidores a encontrar su camino por la vida en la búsqueda de la bondad. Es como ofrecer una guía o mapa turístico a un visitante de un país, que le ayuda a encontrar el camino. Por lo tanto, la guía Buddhista ha sido descrita como:

1.  Poner al derecho lo que había sido dado vuelta

2.  Una revelación de lo que había estado escondido

3.  Un señalar el camino del cuál uno se perdió, y

4.  Traer luz a la oscuridad para que aquellos con ojos vean.

El Buddhismo es una religión humanista que tiene su propia definición humanista de Dios y religión. El Buddhismo no es ateísta, es antropo-teísta, reconoce la divinidad humana. La “Divinidad,” sin embargo, es un potencial humano a ser desarrollado; el ser humano es potencialmente un Dios. “Dios,” en Buddhismo, es el ideal de perfección que concibe el hombre y que lucha por alcanzar a través de la práctica de la religión, y que alcanza al convertirse en un “Buddha.” “Buddha” no es el nombre de una persona sino aquel estado de perfección que llaman “Dios.” El término “Buddha” se usa en Buddhismo para distinguir a este “Dios” humanista del Buddhismo del “Dios” creador supernatural de la religión teísta.

Aún así, debe decirse que, el “Buddha” es el “Dios” del Buddhista. Este Dios antropomorfo del Buddhismo no es “Dios hecho hombre” como en el Cristianismo, sino “hombre hecho Dios” (brahma bhuto). El Buddhismo puede ser visto como la veneración del Buddha, el Dios humanista, en contraste a la veneración del Creador supernatural, el Dios teísta, en la religión teísta. La veneración del Buddha es la veneración de la bondad, en contraste a la veneración del poder.

El propósito del Buddhismo es desarrollar al ser humano hacia un nivel superior de ser. Este desarrollo lo hace perfecto en bondad y por lo tanto “Dios.” “Dios” no es alguien a quien orarle, de acuerdo al Buddhismo; “Dios” es alguien en quien convertirse. Para el Buddhista, religión no es oración, sino desarrollo, “bhavana.” La práctica de la religión, para el Buddhista, no es por lo tanto un estado estático de ser bueno y obediente a Dios, sino un proceso dinámico de crecimiento, volverse “Dios.”

La escritura Buddhista es la palabra del Buddha que instruye e inspira al ser humano en su camino a la bondad. No contiene lo que es verdad; contiene lo que es bueno. La escritura Buddhista es la historia de la victoria del bien sobre el mal (dhamma vijaya). Su propósito es establecer el reino de bondad (Dhamma Rajja) en la tierra, no a través de la guerra sino de la paz. El Buddha ha sido llamado el “rey de la bondad” (Dhamma Raja) y también el “victorioso” (Jina), debido a que venció al “Diablo” (Mara). La victoria del bien sobre el mal es expresado en verso en la escritura Buddhista como:

 Venzan al odio con amor

Venzan al mal con bien

Venzan la avaricia con dar

Venzan al engaño con verdad

– Dhammapada –