Milagros Buddhistas

¿Están Caducados Hoy los Milagros Buddhistas?

 Ven. Punnaji Thero

 

La escritura Buddhista, sin importar de qué Yana (“vehículo”/“escuela”) en particular a la que sea atribuida, contiene muchos milagros y maravillas asociadas a la vida del Buddha. Son demasiado numerosos los casos para ser recapitulados aquí. Aquellos que han leído los Suttas están familiarizados con ellos. En el Acchariyabbhutadhamma Sutta del Majjhima Nikaya (MS iii 163) y el Mahapadana Sutta del Digha Nikaya (D ii 4) se encuentra una detallada descripción de las maravillas conectadas con el nacimiento de todos los Buddhas. El hecho de que el Bodhisatta caminó y habló inmediatamente después de nacer es sólo una de esas muchas maravillas conectadas con su nacimiento. Muchas otras más son revisadas en las escrituras, conectadas con su vida después de el “Gran Despertar” como un Buddha. Encontramos en el Majjhima Nikaya:

 “Ananda, cuando el Bodhisatta, habiendo fallecido del grupo Tusita, entró en el vientre de su madre, entonces un esplendor ilimitado, resplandeciente, sobrepasando la gloria divina de los dioses, apareció en el mundo con sus ángeles, demonios y dioses, con sus santos, sacerdotes y las masas, con sus seres terrestres y celestiales. Existen ciertos espacios entre mundos, que son oscuros, sin fondo, regiones de oscuridad en lo luminoso (los hoyos negros astronómicos modernos) – aún ahí apareció este esplendor ilimitado, resplandeciente, sobrepasando la gloria divina de los dioses. Y aquellos que notaron a otros por medio de este esplendor,  pensaron: ‘En verdad hay otros seres que se han criado aquí’. Y este sistema de diez mil mundos (galaxia)  tembló y se sacudió, y ahí también apareció este esplendor ilimitado, resplandeciente, , sobrepasando la gloria divina de los dioses…

 “Cuando el Bodhisatta está entrando en el vientre de su madre, ningún dolor surge en el vientre de la madre del Bodhisatta, ninguna dolencia surge en la madre del Bodhisatta; la madre del Bodhisatta se siente cómoda, su cuerpo no está exhausto. Y dentro de su vientre la madre del Bodhisatta ve al bodhisatta, completo, con todos sus miembros, sus órganos sensoriales perfectos. Ananda, como el hermoso color de una esmeralda, que bien cortada en ocho caras puede reflejar un profundo verde, amarillo, rojo, blanco o un rayo naranjo, y como un hombre con visión, habiéndola tomado en su mano, puede reflexionar: ‘Esta es una esmeralda de hermoso color  y bien cortada en ocho caras puede reflejar un profundo verde, amarillo, rojo, blanco o un rayo naranjo… ‘; así también, Ananda, cuando el Bodhisatta está entrando en el vientre de su madre… La madre del Bodhisatta ve al Bodhisatta completo, con todos sus miembros, con sus órganos sensoriales perfectos. ”

 “Ananda, en el momento en que el Bodhisatta nace, parado sobre sus pies y mirando al norte, da siete pasos, y mientras la luz del sol se extiende sobre él, examina todas las direcciones y declara con poderosa voz: “Lo póstumo en el mundo soy; el más maduro en el mundo soy; la mayor gloria del mundo soy; éste es mi nacimiento final; no hay más continuidad del ser””

 (MS iii 123)

Muchos hoy cuestionan estas declaraciones de las escrituras. Este escepticismo viene principalmente de parte de los eruditos e intelectuales que se enorgullecen de ser racionales en asuntos de religión. No son solo eruditos occidentales, sino también nacidos en Oriente, en culturas Buddhistas, los que han comenzado a desafiar a sus antiguas tradiciones de esta manera. Es la moda del día el comportarse como intelectuales. Pero este intelectualismo lleva solo a la pobreza y bancarrota espiritual. Los intelectuales olvidan el hecho de que el propósito de la religión no es resolver problemas intelectuales. Los problemas intelectuales recaen en el campo de la filosofía y no de la religión. La religión lidia con un problema emocional. Lidia con los problemas del miedo, ansiedad, preocupación, injusticia, crimen, guerra y otros problemas emocionales que acosan a la humanidad y a la sociedad en general. Estos problemas emocionales se resuelven solo a través del poder y fuerza de la bondad o no-centricidad-en-el-sí-mismo. Este  hecho es dramáticamente ilustrado en la conversación del Buddha con Malunkyaputta, uno de sus discípulos:

 “Luego, el venerable Malunkyaputta, emergiendo de la solitaria meditación, entrada la tarde, se acercó al Bendito… sentándose a una distancia respetuosa, el venerable Malunkyaputta habló así al Bendito: “… Si Su Bendición sabe que el mundo es eterno, permítase Su Bendición explicarme que el mundo es eterno. Si Su Bendición sabe que el mundo no es eterno, permítase el Señor explicarme que el mundo no es eterno. Si el Señor no sabe si el mundo es eterno o no eterno, entonces, no sabiendo, no viendo, sería honesto decir, ‘No lo sé, no lo veo.’

“Malunkyaputta, quienquiera que hable así: ‘No viviré la vida religiosa bajo el Lord hasta que el Lord me explique si el mundo es eterno o no eterno’, este hombre puede fallecer, Malunkyaputta, antes que le sea explicado por el Tathagata.

 Vivir la vida religiosa no depende de la visión de que el mundo es eterno o de la visión de que el mundo no es eterno. Sin importar la visión de si el mundo es eterno, o la visión de si el mundo no es eterno, definitivamente sí hay nacimiento, envejecimiento, tristeza, lamentación, dolor, pena y desesperación, la erradicación de las cuales aquí y ahora, yo enseño.

Por ende, Malunkyaputta, entiende como no explicado lo que no ha sido explicado por mí, y entiende como explicado lo que ha sido explicado por mi. … Y ¿qué ha sido explicado por mí, Malunkyaputta? ‘Esto es dolor’ ha sido explicado por mí. ‘Este es el origen del dolor’ ha sido explicado por mí. ‘Este es el fin del dolor’ ha sido enseñado por mi. ‘Esta es la práctica que lleva al fin del dolor’ ha sido explicado por mi. ¿Y por qué? Por que está conectado con la meta, es el cimiento de la vida religiosa, y es conducente a la renuncia, la des-pasión, la quietud, la tranquilidad, el supersaber, el despertar, y al Nibbana.

 (MS ii 97)

La generación moderna ha perdido fe en la bondad. Por ende han perdido su espiritualidad. Esta bancarrota espiritual los ha llevado al crimen, la guerra, la drogadicción, el abuso sexual, la perversión y todos los males de la sociedad. Una vez conocí a un caballero que se identificaba a sí mismo como un sacerdote Católico de los Estados Unidos, que estaba visitando Sri Lanka en ese momento. Lloró desesperadamente, “Occidente es un vacío espiritual.” Él estaba buscando espiritualidad en Occidente, me dijo. Estaba, sin embargo, también desesperadamente preocupado por las condiciones económicas en Sri Lanka. Incluso culpó a los Buddhistas por estar interesados en el Abhidhamma en vez de tratar de resolver el problema de la pobreza y la hambruna. En respuesta a sus preguntas le recordé las palabras de Cristo en los Evangelios: “No piensen en lo que han de comer, lo que han de vestir o dónde han de dormir; piensen primero en el reino de Dios y todo lo demás vendrá a ustedes.” Y, “El reino de Dios está dentro de ustedes.” Además, “Benditos aquellos con hambre y sed de rectitud; ya que, serán satisfechas.” Él me agradeció por recordarle donde encontrar la espiritualidad y la solución a los problemas de una sociedad materialista privada de espiritualidad.

Me felicitó diciendo que era una de las personas más inteligentes que había conocido. No he oído de él desde ese momento, pero espero que haya entendido el Buddhismo a través de mi sermón acerca del Cristianismo. También espero que se haya dado cuenta de la importancia de la búsqueda espiritual para resolver problemas económicos, sociales e incluso políticos.

Hay un sutta en particular en el Anguttara Nikaya que era enseñado frecuentemente por monjes Buddhistas antiguos en Sri Lanka, especialmente durante los tiempos de depresión económica. Este sutta fue favorecido por los Reyes porque ayudaba a las personas a enfrentar las crisis económicas con una actitud mental saludable y además les ayudaba a levantarse de la depresión con mayor rapidez. Este importante sutta se llama el Ariyavansa sutta, que se encuentra en el Anguttara Nikaya. Este sutta explica claramente lo que es la espiritualidad y su importancia en nuestras vidas.

“Monjes, ésta sublime tradición cuádruple considerada ancestral… pura e inadulterada… no es confundida… no es despreciada por santos y sacerdotes discernientes.

En esto, monjes, un monje está contento con cualquier tipo de túnica, árido habla en aprecio por tal contento… Si no obtiene túnicas, no se desmaya por eso; y si obtiene túnicas, es libre de la esclavitud de la auto-centricidad, de la codicia, y del ansia por ellas. Aún así no se exalta a sí mismo debido a su contento….

Este, monjes, es quien se para firme en la sublime tradición ancestral y prístina.

Nuevamente monjes, un monjes está contento con cualquier tipo de alimento donado… cualquier tipo de alojamiento. Nuevamente, monjes, un monjes se deleita abandonando el mal. Deleitándose así, se deleita en desarrollar el bien. Aún así no se exalta a sí mismo.

 Más adelante, monjes, provisto de esta sublime tradición cuádruple, ya sea si mora en el Este, Oeste, Norte o Sur, él domina el descontento y se vuelve contento. Él es un sabio.

 (GS ii 30)

Usualmente preguntamos, “¿Por qué las personas se vuelven al crimen y la guerra para resolver sus problemas?” No es porque piensen que hacer el bien o ser bueno no les ayude a resolver sus problemas. No es porque piensen que siendo malos es la única solución a sus problemas. A nadie le gusta ser malo. Todo adulto conoce la diferencia entre bueno y malo. Todos aprecian la bondad. Incluso el peor criminal justificará sus acciones mostrando buenas razones de por qué tuvo que ser malo. Hacen cosas malas en nombre de la bondad. Aunque todos aprecian la bondad, no todos creen que la bondad es lo suficientemente poderosa para resolver sus problemas. Las personas generalmente tienden a creer que la bondad es débil y la maldad es poderosa. Por lo tanto recurren al crimen y la guerra aun cuando estén reacios a hacerlo.

El mensaje de la verdadera religión es que la bondad es más poderosa que la maldad para resolver problemas humanos. Esto es lo que la mayoría de las religiones dicen aunque en forma simbólica. El mensaje del Budismo, junto con todas las religiones, es que la bondad es más poderosa que el mal. Las religiones hablan esto en forma simbólica cuando dicen “Dios es más poderoso que el Diablo; ten fe en Dios, practica la bondad y triunfarás.” La humanidad obtiene inspiración y coraje venerando a héroes. Estos héroes son buenas personas que ayudaron a la humanidad a través de la práctica de la bondad. Todos los líderes religiosas fueron héroes que mostraron por su ejemplo que “la bondad sí triunfa.” Este mensaje puede ser expresado en diferentes formas en diferentes religiones, pero todas dicen lo mismo, “Sé bueno, triunfarás.” Hoy las personas son escépticas acerca de estas verdades religiosas y dudan de los héroes. Es por esto que los periódicos modernos y las pantallas de TV están llenas de historias de crimen y guerra. A pesar de este escepticismo del hombre moderno, los periódicos y las pantallas de TV están además llenas de charlas evangélicas acerca de la importancia de la fe y la creencia en dioses que representan la bondad.

El más grande héroe de todos, para el Buddhista, es el Buddha (llamado mahaviro). ÉL es el “Conquistador Inconquistado” (abhibhu anabhibhuto) y el “Disipador del Demonio” (mara nudo). El Buddha es además llamado el “Todopoderoso” (vasavatti) (GS ii 25).  El Buddhismo indica el triunfo del bien sobre el mal y es ilustrado con la conquista de Mara por el Buddha. Las historias de Jataka están llenas de historias de las vidas pasadas del Bodhisatta, ilustrando cómo persistió en mantener la bondad a pesar de  la oposición, persecución y las penurias. El Santiadi Jataka describe al Bodhisatta devolviendo pensamientos amables hacia el vicioso rey que ordenó a sus hombres cortar al Bodhisatta miembro a miembro hasta que murió. El Bodhisatta siguió repitiendo las palabras, “Que el rey esté bien y sea feliz” hasta su último respiro. Es fácil para las personas ser buenas cuando nada las provoca o las tienta. Lo que es difícil es mantener la bondad cuando todo está en contra de uno, sin buscar recompensas. La bondad es desinteresada, no-auto-céntrica. Involucra tolerancia, paciencia, y auto-sacrificio.

Si el Buddha es venerado por los Buddhistas como un héroe, ¿cómo podría ser visto como una persona ordinaria? Puede solo ser visto como una persona extraordinaria con poderes supernaturales. Sin esta veneración del Buddha uno no puede ser un Buddhista. Ser un Buddhista es practicar la bondad, y la bondad no puede ser practicada si uno no cree en la practicabilidad y eficacia de la bondad. Para creer en la eficacia de la bondad uno debe ir en contra de la opinión de la mayoría y los propios pensamientos negativos. Y esto puede hacerse solo con el apoyo de la inspiración y coraje obtenido al pensar en el héroe que nos probó a través de su propio ejemplo que “la bondad en últimas triunfa,” aún si a menudo parece ser de otra manera.

La práctica de la religión comienza con la emoción religiosa. Esta emoción religiosa es el aprecio, asombro y maravilla acerca del poder de la bondad. Es la incomprensión e incredibilidad en el poder de la bondad, para la persona común, lo que la hace tan maravillosa. Es la lucha del Bodhisatta a través de incontables vidas, luchando por practicar la bondad a pesar de las penurias y el triunfo final en la conquista de Mata el demonio, lo que lo hace el más grande héroe.

Esta bondad no es solo poderosa en resolver problemas personales de los individuos. ES capaz de resolver problemas sociales, políticos y económicos de una sociedad completa. Esto es lo que el Buda apuntó en suttas como el Chakkavatti sihanada sutta (D i 173) y el Kutadanta sutta (D iii 59). El Budismo no es socialista en términos ideológicos, pero es social. No es ni autocrático ni democrático, podría más bien ser llamado una “Dhammacracia” por necesidad de una palabra. Se rige por la “dasa raja dhamma.” En otras palabras, es el gobierno de la bondad. El Budismo no está en contra de la empresa privada mientras sea hecha para el beneficio de la sociedad, el Pattakamma sutta en el Anguttara Nikaya explica cómo la riqueza puede ser ganada a través del desarrollo espiritual y cómo la riqueza ganada puede ser usada para beneficiar a otros y a la sociedad en general. Ganar riqueza no tiene que ser un propósito materialista egoísta. El avance de la sociedad Occidental moderna si se estudia con cuidado revela que este principio funciona incluso en la sociedad moderna.

La creencia en los milagros, maravillas y asombros del Buddha no es mera superstición, es una parte necesaria de la práctica del Buddhismo. El mensaje de la supremacía del bien sobre el mal, que el Buda trajo al mundo, viene con un hermoso e impresionante papel de regalo. Si retiramos el papel, pierde su efectividad. El mensaje del Buda es “NO PIERDAN LA FE EN LA BONDAD. LA BONDAD ES EL ÚNICO CAMINO PARA RESOLVER SUS PROBLEMAS”.

 “Las actividades de todos los seres tienen la felicidad como propósito

No hay felicidad aparte de la bondad. Busca por lo tanto, ser bueno.”

(Sirisangabo)

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