Las Causas del Sufrimiento

Las Causas del Sufrimiento

Bhikkhu Bodhi

Una enseñanza que ofrezca conducir a la conclusión del sufrimiento debe dar una relación fehaciente de su origen causal, porque si queremos poner fin al sufrimiento, debemos detenerlo allí donde se origina, con sus causas. Parar las causas requiere un conocimiento minucioso de lo que son y de cómo funcionan, por ello el Buddha dedica una parte considerable de su enseñanza a exponer al desnudo «la verdad del origen de dukkha» [1], origen que sitúa dentro de nosotros mismos, en una enfermedad básica que impregna nuestro ser ocasionando el desorden de nuestra mente y viciando nuestra relación con los demás y con el mundo. Podemos ver el signo de esta enfermedad en nuestra proclividad hacia determinados estados mentales que, en pāḷi, se llaman kilesas, y que, por lo general, se traducen como «impurezas mentales». Las impurezas más básicas son el trío formado por la avidez, el odio y la ofuscación. Avidez (lobha) es el deseo centrado en uno mismo, el deseo de placeres y posesiones, el impulso por la supervivencia, el deseo apremiante de reforzar el ego con poder, posición social y prestigio. Odio (dosa) significa la respuesta negativa que se manifiesta como repulsa, irritación, censura, aborrecimiento, enemistad, ira o violencia. Ofuscación (moha) quiere decir oscuridad mental, la gruesa costra de insensibilidad que bloquea la clara comprensión.

El resto de las impurezas –presunciones, celos, ambición, torpeza, arrogancia– brota de estas raíces, y del conjunto de todas las impurezas, raíces y ramas surge dukkha en sus diversos aspectos. Por tanto, tenemos que eliminar las impurezas para obtener la liberación del sufrimiento. Ahora bien, el trabajo de eliminar las impurezas tiene que ser hecho de una forma metódica, no puede realizarse simplemente por un acto de voluntad, por querer que desaparezcan. El trabajo debe ser guiado por la investigación, tenemos que averiguar de qué dependen las impurezas y luego ver la forma en la que podemos suprimir su soporte.

El Buddha nos enseña que hay una impureza que da lugar al nacimiento de todas las demás, una raíz que las mantiene a todas en su lugar. Esta raíz es la ignorancia (avijjā) [2]. La ignorancia no es una mera falta de conocimiento, el desconocimiento de unos determinados datos de información. La ignorancia puede coexistir con una ingente acumulación de conocimientos detallados que, a su manera, pueden ser tremendamente inteligentes o ingeniosos. La ignorancia, como raíz básica que es de dukkha, es una oscuridad fundamental que envuelve la mente; esta ignorancia actúa algunas veces de forma pasiva, limitándose a oscurecer la comprensión correcta. Otras veces juega un papel activo y se convierte en la gran ilusionista, haciendo aparecer una masa de percepciones distorsionadas y falsos conceptos que la mente toma por atributos del mundo, siendo incapaz de ver que son sus propias e ilusorias construcciones. En estas percepciones erróneas encontramos el suelo que nutre las impurezas. La mente se apercibe de alguna posibilidad de placer, la acepta como un valor de hecho y el resultado es avidez. Nuestra hambre de gratificación se ve frustrada, aparece el obstáculo y, sin más, surgen la ira y la aversión. O bien nos dispersamos en ambigüedades, se nos nubla la vista y nos perdemos en lo ilusorio. Con esto descubrimos el terreno abonado que produce dukkha: la ignorancia de la que manan las impurezas, las impurezas de las que mana el sufrimiento. No estaremos fuera de peligro mientras permanezca la causa matriz. Es muy posible que sigamos encontrando placer y disfrute, placeres sensuales, placeres sociales, placeres de la mente y del corazón, pero es irrelevante la cantidad de placer que experimentemos, no importa nada el éxito que tengamos esquivando el dolor, pues el problema básico sigue instalado en lo más profundo de nuestro ser y seguimos moviéndonos dentro de los límites de dukkha.

Para liberarnos del sufrimiento plena y definitivamente tenemos que eliminarlo de raíz, lo que significa eliminar la ignorancia. Pero ¿cómo nos las arreglaremos para eliminar la ignorancia? La respuesta se desprende claramente de la naturaleza del enemigo: puesto que la ignorancia es el estado de no conocer las cosas tal y como realmente son, lo que nos hace falta es el conocimiento de las cosas tal y como realmente son. No un conocimiento como idea, sino el conocimiento perceptual, el conocimiento que es también visión. Esta clase de conocimiento es lo que se llama sabiduría (paññā). La sabiduría ayuda a corregir la labor de distorsión de la ignorancia, nos capacita para comprender las cosas tal y como son verdadera, directa e inmediatamente, libres de la pantalla formada por las ideas, las opiniones y los juicios que nuestra mente pone ordinariamente entre nosotros y la realidad.

Para eliminar la ignorancia necesitamos sabiduría, pero ¿cómo adquirir sabiduría? Igual que ocurría en el caso del conocimiento indudable de la naturaleza última de las cosas, la sabiduría se puede cultivar. Empieza a existir por medio de un conjunto de condiciones, condiciones que tenemos el poder de desarrollar. Estas condiciones son los factores mentales, los componentes de la consciencia, que se ensamblan en una estructura sistemática a la que podemos llamar un camino en el sentido más esencial de la palabra: un trayecto para moverse que conduce a una meta. La meta es el fin del sufrimiento, y el camino que conduce a ella es el Noble Sendero Óctuple con sus ocho factores: Recta Opinión, Recto Propósito, Recta Palabra, Recta Acción, Recto Sustentamiento, Recto Esfuerzo, Recta Atención y Recta concentración. Este es el Noble Sendero Óctuple que «proporciona la visión, proporciona el conocimiento y conduce a la paz, al conocimiento directo, a la iluminación, al nibbāna» [3].

Notas

[1] Dukkha: Sufrimiento; insatisfactoriedad básica que impregna nuestra vida.

[2] La ignorancia tiene en realidad la misma naturaleza que la raíz perjudicial que es la ofuscación (moha). Cuando el Buddha habla en un contexto psicológico sobre los factores mentales, utiliza generalmente la palabra «ofuscación». Cuando habla de las bases causales del saṃsāra utiliza la palabra «ignorancia» (avijjā).

[3] Saṃyutta Nikāya 56,11.

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