Gentileza, Humildad y Paciencia

Todo aquel que se conduzca gentilmente
y humildemente siempre será
bien respetado 

Gentileza, Humildad y Paciencia

Consejo dado a los monjes de Wat Pah Nanachat pidiendo
dependencia en Luang Por al comienzo de su
estadía en Wat Nong Pah Pong
el 28 de Enero de 2006 (2549).  

Ustedes necesitan entrenar para llevar adelante una actitud de gentileza y humildad. Las palabras “gentil” y “humilde” son acerca de nuestra buena conducta como miembros de la Sangha – algo que necesitamos practicar por nosotros mismos y desarrollarlos en nosotros. Con estas cualidades, la Sangha es bien aceptada en la sociedad. Todo aquel que se comporte gentil y humildemente siempre será recién respetado, incluso por los devas [1]. Los devas elogian el comportamiento gentil y humilde. Lo que sea, nuestras postraciones, o la manera en que elevamos nuestras manos para saludar [2], todas estas expresiones de buenas conductas que todos nosotros en nuestra Sangha deben practicar.

Esta práctica y entrenamiento es uno de los embellecimientos de un Samana. Le hace bello y le enriquece. Cuando un Samana se relaciona con la sociedad, nunca provocará sensaciones de aversión, independiente del estatus social de las personas que encuentre. Un Samana es bien aceptado por la sociedad. Es digno de notar que aquellos líderes de sociedad que adoptan las diez cualidades del Dhamma para un gobernador [3] requieren seriamente también de desarrollar la cualidad de gentileza y humildad. Lo mismo era cierto con el Buddha mismo. El dio importancia a estas cualidades porque traen consigo belleza en uno mismo y provocan que otros nos aprecien. Hemos de comprender que la gentileza y humildad son cualidades muy importantes para un Samana. La expresión “adikalyanam” (bello en el comienzo) apunta a esto: uno se vuelve bello de mirar desde el comienzo. Así que debemos entrenar en ser gentil y humilde. Es normal que los materiales crudos necesiten pasar por procesos de cambio y alteración hasta que el resultado es un producto útil que plazca a la gente. Sin cambios ni correcciones el resultado sería desagradable. Similarmente, si los seres humanos no pasan por entrenamiento, ejercicio o práctica, son como productos crudos y las demás personas no los verán como útiles.

Como Samanas necesitamos entrenar para suavizar y debilitar nuestra conducta mundana. Por ejemplo, es el estilo de los laicos sentarse en sillas o alrededor de una mesa. Meramente cambiar este hábito de sentarse en “pappiab[4] en el suelo es ya increíblemente difícil para nosotros. No es imposible, sin embargo. Luego de un poco de entrenamiento uno puede sentarse en pappiab sobre el suelo con bastante facilidad. Yo mismo nunca me senté en pappiab o en la postura de meditación antes, cuando era laico. Así que era muy tieso y renuente a estas posturas y con todas las maneras de rendir respeto o reverencia. No iba con suavidad. Para mí, también, estas cosas eran irritantes. Pero si uno se basa en un sentido de soporte paciente y sigue realizando estas prácticas una y otra vez, entonces uno se habitúa a ellas. Su manera de reverenciar y ser respetuoso comienza a sentirse más y más suave, y la postura sentado no le hace sentir a uno ya que está estirando la correa. Uno puede hacer estas cosas si sigue entrenando, ejercitando.

El entrenamiento de todos estos aspectos externos es necesario. Uno necesita basarse en la continuidad de sus esfuerzos. Al final uno es capaz de hacer las cosas. La razón por la que hacemos tales prácticas es porque, siguiendo nuestros principios como monjes, queremos adoptar una vida muy simple. Sentarnos en el suelo, por ejemplo, es llano y simple, porque no hay necesidad de arreglar el lugar con objetos para sentarse o cojines para apoyarnos, tal como en aquellos lugares que el Buddha consideraba ser moradas simples.[5] El Buddha nos quería viviendo de manera que desarrollásemos una actitud orientada a la naturaleza. Este es un aspecto importante.

Necesitamos entrenar y desarrollar cuando practicamos. Todo aspecto de la práctica se basa en este entrenamiento. Se basa en hacer las cosas una y otra vez. Hay ciertas cualidades en la vida de un anagarika, uno no liado a un hogar, que el Buddha llamó tesoros. Son bienes valiosos. Ustedes tal vez conocen algunos de ellos. Uno de ellos tiene que ver con nuestro cuerpo – es lo que el Buddha llamó kayasamvara, moderación del cuerpo. Concierne a nuestra conducta corporal. Poseer moderación respecto al cuerpo nos ayuda a ver las cosas con claridad, porque nuestra atención necesita estar conectada con nuestros movimientos y actividades corporales, y las sensaciones respectivas en cada postura. Necesitamos conocer directamente estas cosas con tiempo, y – por el bien de la moderación – necesitamos también ser capaces de notar de inmediato si es que un acto o movimiento corporal es apropiado para un anagarika, alguien que practica para comprender el peligro de samsara.

Practicamos para observar nuestra conducta corporal en términos de los buenos modales y educación de un Samana. Practicar así hace que surja la belleza. Mantener la conducta corporal es similar a cuidar de nuestros requisitos, como la morada, por ejemplo. Uno necesita mantenerla bien, de manera que nos sea útil y nos provea comodidad. En nuestro entrenamiento, necesitamos también revisar si es que lo que hacemos es apropiado para la sociedad o no. ¿Qué piensan nuestros amigos en la vida monástica? ¿Aprobarían mi conducta? Si no, necesitamos entrenar más. Estas son cosas externas, claro, pero aún así, debemos verlas como factores importantes que determinan nuestras vidas como anagarikas, aquellos que comprenden los peligros y desventajas de samsara. Deben estar alerta y concientes de sí mismos y mantener buena educación – o, como uno podría decir en otras palabras, mantener sila.

Sila puede también ser denominado como una conciencia de los peligros y desventajas de los propios actos y la intención, o sensación, de que uno no quiere cometer nada que no sea bueno más ya. Poseyendo tales intenciones – un sentido de preocupación respecto a actos que causen enemistad y peligro – necesitamos desarrollar y mejorar nuestra capacidad de resistir. La resistencia Corporal depende de factores como la comida, el clima y nuestro en torno. Siendo un monje, la comida es algo que no somos capaces de controlar o escoger por nosotros mismos, ya que dependemos de la libre voluntad de las personas de sacrificarse practicando dana (generosidad). Necesitamos comprender que lo que obtenemos es independiente de lo que quisiésemos tener. En realidad, las cosas que queremos están bastante condicionadas por las cosas a las que estamos acostumbrados. Siendo monjes, necesitamos comprender que nuestra práctica debe seguir el principio de estar feliz con lo que sea que recibamos o tengamos. Una actitud como esta nos hará sentirnos normal respecto a las cosas.

Como laicos siempre hicimos lo que estábamos acostumbrados a hacer. Hemos estado practicando para llamar “bueno” a algo si era lo que nos gustaba. Todo lo que nos disgustaba era “malo”. Hemos estado apoyando una actitud como tal por largo, largo tiempo. Ahora necesitamos ir en contra de ello. Debemos entrenarnos en ir contra lo que estábamos acostumbrados y lo que nos gusta. Un ejemplo de esto es sentarse en meditación. Si nunca nos hemos sentado en esta postura antes, la primera vez que nos sentamos, hay un montón de sensaciones dolorosas. Todo lo que uno experimenta son sensaciones de agitación e irritación, para ponerlo simple: dukkha. Esto es igual cuando sea que no obtenemos lo que nos gusta o a lo que estábamos acostumbrados. A veces luchamos tanto que nos preocupamos y comenzamos a dudar de todo. Aquí es donde necesitamos aprender a dejar las cosas partir, a dejarlas. Necesitamos comprender que, como monjes, no somos parte de las personas que pueden arreglar las cosas de acuerdo a sus deseos o pedir cosas. Qué tipo de comida obtenemos, por ejemplo, eso depende de la voluntad del donante. Así que necesitamos ser capaces de adaptarnos y a retroceder de nuestras ideas propias. No obteniendo lo que uno desea, uno necesita la cualidad de upekkha (ecuanimidad) o al menos un soportar paciente.

Esto implica lo que  se llama “ir contra la corriente” – resistir los propios humores, o ir contra lo que uno estaba acostumbrado en la vida laica. Entonces entrenamos para ir contra la corriente, aunque pueda ser increíblemente difícil. Pero no está más allá de las capacidades de nadie. Ir contra la corriente es algo que todos pueden hacer. Si vamos contra nuestras preferencias, obtenemos una oportunidad para comprender que son meramente sankharas, fenómenos condicionados, proliferaciones que hemos estado apoyando todo el tiempo. Al darle importancia a los sankaras mediante el identificarnos con ellos, diciendo que nos gusta esto o que este es nuestro, se vuelven muy poderosos y son capaces de atarnos.

Así que el Buddha enseñó que debemos aprender a ir contra la corriente y a desarrollar hábil mente el soportar paciente, con atención bien establecida y nuestras mentes bien centradas, especialmente en situaciones que nunca hemos encontrado antes. El proceso es similar a atrapar animales en la jungla. Atrapar a un animal salvaje no es fácil. Hasta que uno pueda atrapar alguno, uno necesita aprender mucho de su comportamiento y a acercarse  con suavidad. Uno necesita estar seguro de que conoce el comportamiento del animal muy bien antes que uno pueda acercársele.

Así mismo necesitamos observarnos a nosotros mismos. Observa todo el lado externo, la manera en que vivimos nuestra vida. Si la has estudiado bien, sabrás cómo es este estilo de vida de un monje. Toda vez que no obtengas lo que te gusta, tómalo como un entrenamiento en el Dhamma. Al menos obtienes algo de experiencia y entrenamiento con el Dhamma del soportar paciente. Es exactamente cuando nos acostumbramos a soportar pacientemente las cosas que nos hace sentir que todo es simplemente normal y no particularmente difícil, o algo como para agitarse. Estas situaciones se tornan fáciles y son conducentes a una vida que persigue la liberación.

 

Así que necesitamos conducirnos en concordancia y entrenarnos, estar concientes y cautelosos, practicar el estar atento – atento a no perderse en actitudes mundanas, atento a no perderse en los propios humores.

 

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[1] deva (Pali): seres celestiales, ángeles.

[2] añjali en Pali o wai  en Thai

[3] Los diez Raja-Dhamma (Jataka 378): dana (generosidad), sila (virtud), pariccaga (trabajo desinteresado y sacrificio), ajjava (trabajo honesto), maddava (expresarse con gentileza y congenialidad), tapa (austeridad), akkodha  (libertad de la ira), avihimsa (no-violencia), khanti (aguante paciente) y avirodhana (no alejarse de la rectitud).

 

[4] pappiab (Thai): a semi-cross-legged sitting posture on the floor with one

foot pointing behind to the back. This is the posture that is considered most

appropriate and polite for monks to asume when not meditating, especially

when listening to the Dhamma.

[5] p.ej. vivir al pie de un árbol, en lo abierto, o en albergues vacíos, como es mencionado en las trece prácticas ascéticas permitidas por el Buddha.