Ordenación: Dar el Paso

Ser un verdadero ser humano significa ser
alguien que posee una mente que va
más allá de la naturaleza del mundo

 Ordenación:
Dar el Paso 

Dar el Paso es la traducción del término Pali pabbajja
que se usa para la ordenación como samanera (ordenación
como novicio). Significa un avanzar desde la vida de hogar
a la vida de un Samana, un contemplativo. Esta enseñanza
fue ofrecida por Luang Por Liem durante una ceremonia de
Dar el Paso de monjes Occidentales en Wat Nong Pah Pong
el 19 de Febrero de 2003 (2546).

En este momento, su presentación de estas túnicas amarillas – cosidas y teñidas de acuerdo a las más excelentes permisiones del Buddha – y su pronunciación de las palabras solicitando el Dar el Paso ha sido bien efectuado por todos ustedes.

Aparte de eso, el Dar el Paso requiere que – desde el comienzo en adelante – planten y cultiven su convicción e inspiración dentro del terreno de la Triple Gema. Pues el Buddha, el fundador de esta religión, ha permitido el Dar el Paso sólo si uno estudia y conoce inicialmente cuáles son realmente las cualidades del Lord Buddha.

El Buddha está dotado de bondad en las siguientes formas:

Posee sabiduría, agudeza mental y discernimiento, aplicándola a aquellas cosas que deben ser conocidas y vistas, sabiendo sus ventajas y desventajas, si es que son benéficas o no, por entero hasta las Cuatro Nobles Verdades – y hace esto sin que nadie le enseñe. Este aspecto apunta en la dirección de las Cualidad de Sabiduría del Buddha.

El Buddha ha dejado atrás todo estado mental insalubre, las contaminaciones y deseos, los hábitos y modos de ser que han sido incitados por estas contaminaciones por una vasta extensión de tiempo. Posee los más excelentes rasgos de carácter, y se compone de cualidades del Dhamma que son esenciales. Este aspecto es la Cualidad de Pureza del Buddha.

El Buddha está dotado de amabilidad y empatía por las masas de seres que arden en los fuegos de las contaminaciones y dukkha. Aconseja y enseña de manera que estos seres, habiendo oído, puedan seguir y practicar – para la completa extinción de los fuegos de dukkha – y lo hace independiente de los problemas, tribulaciones y dificultades que surjan. Este aspecto es la Cualidad de Gran Empatía del Buddha.

Al noble ser que habita en estas tres cualidades se le denomina “Buddha” – aquel que sabe bien y perfectamente. Cuando, sabiendo bien y perfectamente, un Buddha señala y enseña, estas doctrinas y enseñanzas se les denomina el “Dhamma”. Más aún, aquellas personas que han oído el Dhamma y se conducen y practican en concordancia – siguiendo su código disciplinario, el Vinaya – se les denomina la “Sangha”.

Éstos tres, el Buddha, el Dhamma y la Sangha, son entonces los tres objetos a los que tendremos que darles la más elevada importancia. Cuando poseemos la sensación de que estamos respetando completamente al Buddha, el Dhamma y la Sangha, es apropiado recibir el Dar el Paso.

Ahora les contaré de los objetos de meditación básicos, a manera de que entrenen por la liberación de las contaminaciones. Se ofrecen en Pali, de la misma manera en que los maestros de antaño las han ofrecido por muchas generaciones. Por favor repitan después de mí:

“Kesa, loma, nakha, danta, taco,

taco, danta, nakha, loma, kesa.”[1]

A estos objetos de meditación el Buddha les llamó mula-kammatthana (los objetos de meditación fundamentales). Nos proveen de una manera de experimentar estados mentales en que los deseos que manchan nuestros corazones cesen.

Es normal que los seres comunes no-despiertos se identifiquen a sí mismos con sus deseos. Pero el Buddha quiso que nosotros viésemos los deseos como no-sí-mismo, como no-personales, y que nos diésemos cuenta de que no hay ser ahí, sólo la existencia de s elementos – forma material que se comporta de acuerdo a las leyes de la naturaleza y que depende del equilibrio de su entorno. Eso solo así que un estado como este puede llegar a ser. Aún así, una vez que existe, no significa que sea estable. Existe de tal manera que hay cambio y alteración siempre. No está en una condición que permanentemente permanezca igual. Es necesario que haya surgimiento, existir y cesar. Esto debilita nuestros deseos, nuestro aferramiento y la importancia que le otorgamos al sí mismo.

Una vez que hemos debilitado nuestra suposición de un sí mismo, los estados mentales que vienen del tener que interactuar con la sociedad mundana serán también debilitados – independiente del tipo de situación con el que nos relacionemos. Si es una situación en la que somos aceptados y recibimos elogio, no nos sentiremos felices por ello, y si es una situación en que somos culpados, no nos sentiremos heridos. No tener sensaciones de gusto o disgusto nos permitirá comprendernos mejor a nosotros mismos. Estas sensaciones son Damas Mundanos, lokadhamma[2], las cualidades que gobiernan a aquellas personas que aún tienen polvo en sus ojos – los seres no-despiertos promedio que existen a un nivel inferior. Ellos verán estos estados mentales como algo digno de desear, pero ya que nosotros  somos practicantes que aspiramos a disminuir los deseos que manchan nuestras mentes, adoptamos la reflexión de ver tales estados mentales como meramente una experiencia de sensaciones que nacen, se quedan por un rato y luego cesan – ambas sukhavedana y dukkhavedana (sensaciones placenteras e implacenteras). A la felicidad, el Buddha le denominó somanassa, que es considerada un modo de sukhavedana, y al pesar le denominó domanassa, que es un modo de dukkhavedana. Dukkha y sukha son expresiones de la realidad que provocan el surgimiento de emociones, así que el Buddha nos enseñó a enfocar nuestras mentes y saber toda sensación como simplemente una sensación. Las emociones de agrado y desagrado también las sabemos como simplemente sensaciones. No hay nada que pudiese ser firmemente establecido y duradero, perdurable o permanente. Todos estos son solo estados (de la mente) que, luego de haber surgido, naturalmente deberán cesar.

Comprendiendo nuestras experiencias de esta manera, no nos perderemos ni nos desviaremos, pensando en términos de “esto es bueno” o “esto es malo”. Este tipo de pensamientos son solo atributos de la delusión y la perspectiva errada – nada más, así que el Buddha nos enseñó a centrarnos y reflexionar al verlos como modos de namadhamma[3], naciendo, existiendo y pasando. No hay necesidad de que uno se esclavice a estos procesos, un esclavo del mundo, un esclavo de las contaminaciones de sukha – y dukkhavedana. Uno debe ver que estos procesos siempre tienen algo en ellos que nos hace sentir que carecemos de algo. Son del tipo del que uno puede decir que nunca está satisfecho, que no conoce el punto en que es suficiente – tal como una llama nunca obtiene suficiente combustible.

Así que, centrarnos en estos procesos como simplemente naciendo, existiendo y pasando, somos capaces de distanciarnos y salir de la situación de tener sensaciones como estas, y de no convertirnos en esclavos de los deseos o lo que se denomina tanha (ansia). Generalmente, tanha es una sensación emparejada con dukkha, una sensación que es difícil de soportar, una sensación de no-libertad. Es necesario que investiguemos estas sensaciones, y esto nos llevará a experimentar paz mental – paz libre de sukha – y dukkhavedana. Podemos vivir como Samanas entonces, como “apacibles”. En esto necesitamos apoyarnos.

Entonces, adoptemos estos objetos de meditación y desarrollémoslos, apliquémoslos y traigámoslos a la vida, de manera que conozcamos este mundo. Conociendo el mundo, conocemos esta realidad, y de lo que nuestro nacimiento humano se trata. Ser un verdadero ser humano significa ser alguien que posee una mente que va más allá de la naturaleza del mundo. Adoptemos esto como nuestra actitud en meditación, de manera que podamos trabajar en ayudarnos a nosotros mismo en la liberación de los poderes de la delusión, las perspectivas erradas y los estados mentales insalubres, para que así podamos alcanzar un estado mental puro y limpio, para que así experimentemos el surgimiento de los beneficios de la práctica del Dhamma, para que así veamos el beneficio de relacionarnos con nosotros mismos en la manera correcta y apropiada

Ahora, les entregaré las túnicas amarillas, para que se envuelvan en ellas. Luego pueden volver y tomar los preceptos, de manera que la ceremonia del Dar el Paso llegue a su culminación.  “…come here…!” (Luang Por dice en Inglés)

[Luego de que los postulantes se han puesto las túnicas amarillas y han tomado los diez preceptos de un novicio, la charla continúa:]

Desde ahora en adelante, es su deber como samaneras corregirse y desarrollarse a ustedes mismos. Necesitan recordar constantemente que ahora ustedes son de una especie distinta a la de los dueños de hogar y las personas comunes del mundo. Aquí, nosotros conducimos nuestras vidas como quienes ven el peligro y las desventajas de la ronda de samsara[4].

Así que se torna necesario para nosotros que efectuemos nuestros deberes en desarrollar nuestro ser Samanas – o samaneras – en el sentido de ser alguien cuyos modos de vida son apacibles.

Desarrollamos conducta corporal apacible. Nuestro cuerpo, con todas sus partes y órganos, no debiesen ser usados en el modo de los necios. Lo conduciremos sabiamente. Esto significa de manera humilde. La humildad significa tener una actitud de respeto, vivir de manera subordinada, no dejarse llevar por uno mismo. Los modales como estos son maneras de custodiar el cuerpo. Uno necesita además custodiar su hablar, ya que el habla es fuente de bien y mal. Uno necesita saber usar bien el habla. Nuestro hablar debe estar cimentado en la humildad, y entonces no dará pie a problemas y peligros. Así que requerimos de observarnos en nuestra práctica para poder protegernos, tanto en cada modo de nuestra conducta corporal como en nuestra conducta verbal. Es necesario custodiarse a uno mismo, manteniéndose en el principio de aplicar la atención y en los estándares del entrenamiento. De esta manera no caeremos bajo el poder de estados mentales innobles y confundidos. Los estados mentales innobles son aquellos de los seres mundanos que no se conducen bien o que se conducen en modos degenerados. Siguen los modos de lo insalubre, los estados mentales de aversión, deseo, avidez y delusión. Todos estos son considerados formas de ignorancia.

Nuestra conversión a Samanas debe gradualmente dar pie a cambios en una buena dirección. Habiendo adoptado el entrenamiento tendremos que practicar el estilo de vida de quien ve cómo la vida puede ser beneficiosa. Tendremos que prestarnos gran atención a nosotros mismos, en el sentido de que desarrollemos las cualidades de honestidad y franqueza en nuestras mentes. Debemos mantener buena conducta ética, y poseer hiri, un sentido de deshonra frente al mal actuar. Cuando uno posee un sentido de deshonra frente al mal actuar mostrará también temor (ottappa) y será cauteloso, pues uno ve que el mal actuar no conducirá a la libertad.

Así que tenemos que considerar las cosas de esta manera y comenzar el entrenamiento en conducir nuestra vida siguiendo la intención de mantener sila y desarrollar pureza. Sila de hecho significa pureza.  Sila es la intención de amabilidad, (metta), o la intención de respetar los derechos de los otros. Lo que sea que hagamos, necesitamos ser considerados. Y hemos de comenzar a relacionarnos (con nuestro entorno) de manera que lo examine e investigue, por el bien de buscar la verdad de la realidad, saccadhamma. Estos son algunos aspectos de los que necesitan desarrollar una comprensión y en los que deben educarse.

Otro aspecto es cómo  usamos nuestras instalaciones para comunicarnos y relacionarnos con el mundo. Tenemos ojos, oídos, nariz, lengua, sentido del tacto y mente. Teniendo ojos, necesitamos saber cómo custodiarlos. Estos ojos que tenemos pueden dar pie tanto a bien como a mal. Lo mismo es cierto para los oídos, etc. Si hay bien y mal, necesitamos las habilidades para organizar y escoger los buenos aspectos. Por ejemplo, si el ojo ve algo que da pie a sensaciones de dejarse llevar por el poder de emociones como el deseo o la sensualidad, necesitamos saber cómo controlarnos. Si esto surge, necesitamos usar la meditación. Habiéndosenos dado estos objetos de meditación debemos aplicarlos.

Comenzamos a investigar, tomando el cuerpo como nuestro objeto. Lo analizamos en términos de vedana, y estamos atentos a las manifestaciones de los Dhammas Mundanos.[5]

Vemos estos fenómenos surgiendo y cesando. Son meramente estados de existencia, y no puede encontrarse en ellos durabilidad y estabilidad. Es por esto que el Buddha quiere que seamos cautelosos y contenidos cuando el ojo ve una forma, el oído oye un sonido, la nariz huele un olor, la lengua degusta un sabor, el cuerpo siente algo que lo toca, o cuando hay estados mentales surgiendo en la mente. Luego el Buddha quiere que estemos atentos y no seamos descuidados, que no permitamos que vengan experiencias que no hemos filtrado (mediante la sabiduría). Necesitamos siempre estar filtrando. Este es otro aspecto en que el que deberán entrenarse como Samanas.

Más aún, está el asunto de cómo relacionarse con los requisitos[6] y necesidades de la vida. Vivimos como quien está contento y tiene pocos deseos. En esto seguimos a los Nobles Seres Despiertos. Seguimos el camino seguro de aquellos que habitan en estados mentales que están más allá del mundo. La manera en que practicamos respecto a nuestros requisitos es: sabiendo cuánto es suficiente. Si obtenemos poco, eso es suficiente. Si obtenemos mucho, eso es suficiente. Incluso si no obtenemos nada en absoluto – eso es suficiente. Desarrollamos el convertirnos en quien siempre tiene suficiente. Eso significa, alguien que es feliz con lo que sea que venga. De esta manera nuestra vida de Samanas estará libre de obstrucciones y preocupaciones. Si no tenemos que preocuparnos por nuestros requisitos, tenemos la oportunidad de continuar con nuestros estudios, educándonos y observándonos a nosotros mismos una y otra vez, apoyándonos simplemente en la tranquilidad y el retiro. Realmente no tenemos que molestarnos por nada más. En cuanto a la sociedad afuera en el mundo: no vivimos en conflicto con nadie. Estamos viviendo por el bien de crear beneficios para nosotros mismos y para otros. Cuando no estamos en conflicto con otros, surge una cualidad en nuestra mente que nos hace ser aceptados por otros. Este es nuestro deber.

El término “esfuerzo diligente” es otra expresión para hacer que la experiencia de la perfección surja en nosotros por nosotros mismos. Perfección significa estar completamente preparado y maduro[7]. Esta preparación completa significa que no habrá problemas. Este es el caso de quien cuyo espíritu es completamente radiante o luminoso, quien ya ha pasado su “radiante noche de prosperidad”[8] donde no hay más oscuridad, y no hay más sensaciones de opresión e irritación. Un estado de estar a gusto surge en la mente, con el corazón sintiendo fresco y sereno.

Así que necesitamos aplicarnos a nuestras tareas. Necesitamos practicar e investigar, dándonos mucha importancia a nosotros mismos. Una oportunidad como esta es muy rara, y nuestras vidas son realmente cortas. No tenemos tanto tiempo. El Buddha nos comparó con gotas de rocío (secándose por el sol), o con ganado siendo llevado al sacrificio. Realmente es así. El tiempo sigue pasando, pero no pasa meramente. La realidad natural de que nuestras formaciones corporales sigan deteriorándose se hace conocida en concordancia con todo el período de tiempo que haya pasado. Es posible que el pelo en nuestras cabeza comience a caerse, o que nuestros dientes que una vez fueron fuertes comiencen a soltarse. Nuestra vista que solía ser clara y brillante puede volverse débil, y nuestros oídos que alguna vez fueron capaces de oír bien y claramente pueden no ser ya capaces de localizar de donde vienen los sonidos. A veces un ruido viene del norte, pero nos volteamos al sur. Cometeremos más y más errores. Nuestra conducta pasará por cambios, así que necesitamos comprender estos procesos (de vida). Tenemos que ser concientes de que el tiempo pasa y ver el valor de transformarnos hacia el vivir en la experiencia de estados mentales puros y apacibles, sin confusión y con un corazón sereno.

Vivir sin confusión es todo lo que necesitamos para estar en paz. No podemos estar bien cuando hay caos. Cuando los poderes de las contaminaciones y deseos nos están quemando, ardemos completamente y no hay paz en absoluto. Somos forzados a convertirnos en esclavos de nuestros deseos. Seguimos pensando una y otra vez que esto o aquellos es bueno o que trae felicidad, o que es lo mejor. No hay fin visible. Es por esto que el Buddha nos enseñó a ver las desventajas en estos procesos. No anden amarrándose al pensar que los deseos son algo positivo. Son veneno. Si tragamos una sustancia venenosa, nos envenenará y no nos sentiremos bien. Estaremos en problemas y en pánico, ardiendo en dukkha.

Seguir nuestros deseos nos llevará a caer profundamente en vez de darnos la oportunidad de experimentar lo supremo. Nos hundimos en una posición inferior, en estados de calamidad. Esto es lo opuesto al camino de progreso en nuestro desarrollo. No es bueno.

Así que, ahora que tienen la oportunidad, hagan surgir motivación para el entrenamiento. Continuamente. Caminen por el sendero que el Buddha señaló. Este sendero se llama samma-patipada (práctica correcta). En este sendero yace la perfección total: el entrenamiento en sila, el entrenamiento de la mente y el entrenamiento de la sabiduría. No conduzcan sus vidas como lo hacen allá afuera en el mundo. Las vidas de ellos siguen la corriente de la delusión. Si surgen sensaciones placenteras, están felices por ello. Si surgen sensaciones implacenteras, se ponen mal, por ende persiguen con ansias las sensaciones placenteras y odian las implacenteras o intentan destruirlas. Esto no es lo digno. Sólo piénsenlo. Nosotros los seres humanos no debemos perdernos en nuestra ignorancia a tal grado. Debemos saber las cosas mejor. Entonces las cosas serán para nuestra ventaja.

Entonces, estén decididos y motivados – todos – a adoptar estos deberes nuestros que llevan el nombre de “Samana”. Hagan esto, como si el ser un Samana fuese un chedi [9]o un lugar de reverencia y devoción que es digno de respeto y admiración. Sigan cumpliendo sus deberes de esta manera. Tomando esta oportunidad de cumplir con nuestras tareas, seremos un ejemplo y guía para otros, alguien que da pie al beneficio y la utilidad en el futuro. Así que, que todos estemos motivados y decididos en nuestros corazones y mentes. Que cada uno de nosotros cumpla con estos deberes de un Samana en una manera completa y perfecta.


[1] Que quiere decir: cabellos, pelos del cuerpo, uñas, dientes, piel (repetidos en orden reverso), los primeros cinco de los 32 componentes del cuerpo visibles exteriormente que el Buddha enseñó para reflexionar.

[2] Los ocho Dhammas Mundanos son: elogio y culpa, fama y mala reputación, ganancia y pérdida, felicidad y sufrimiento.

[3] namadhamma: fenómenos mentales, contrario a rupadhamma, los fenómenos del mundo físico (literalmente: forma).

[4] samsara (Pali): la (interminable) ronda de nacimiento y muerte

[5] Aquí significa las dos categorías de los ocho Dhammas Mundanos: fenómenos agradables y desagradables (ittharammana y anittharammana).

[6] Los cuatro requisitos de los monjes y novicios son: las túnicas, el alimento donado, un lugar de morada, y medicinas.

[7] En Tailandés: prohm, una palabra que coloquialmente significa “listo” o usado por Luang Por a menudo en el sentido de logro, perfección, cumplimiento, etc., pero también lleva la connotación de madurez, estar maduro, o estar totalmente preparado.

[8] Una expresión de la traducción Tailandesa del Bhaddekaratta Sutta que es cantado frecuentemente en Wat Nong Pah Pong, refiriéndose aquí a la noche del despertar.

[9] Un monumento circular de veneración, también llamado stupa en Pali

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