Practicar: Dentro de los Propios Deberes

Dado que vivimos la vide de aquel que
ve el peligro en la ronda de renacimientos y
estamos en la posición en que tenemos el deber
de entregar los principios y prácticas del
Dhamma, es necesario que tomemos esta
obligación seriamente.  

Practicar:

Dentro de los Propios Deberes

Partes de una charla ofrecida el 12 de Enero
de 2007 (2550) en el
salón de ordenaciones  (salón uposatha) de Wat Nong Pah Pong,
dirigida a la asamblea monástica anual que
conmemora el fallecimiento de Luang Pu Chah, donde
cerca de mil monjes se reúnen para expresar su fe
hacia su maestro y su manera específica de entrenamiento.

Este salón uposatha fue construido por Luang Pu Chah en el 2519 (1976), y estaba listo para su uso en el 2520 (1977). Se puede decir que es una estructura bastante duradera, pues ha servido su propósito ahora por casi tanto como treinta años. Un salón de ordenaciones es un sitio religioso, un lugar que pertenece específicamente a la Sangha. La Sangha ha recibido permiso (del soberano de la nación) para usar este sitio para llevar a cabo sus tareas religiosas dentro del Buddhismo. De manera que podamos ver tal lugar ceremonial como un rasgo fundamental de la religión Buddhista. Esto se refiere a la presencia física de una religión, en el sentido de objetos materiales (sasanavatthu) siendo testimonio y representación de la religión. Objetos religiosos de este tipo son llamados senasana, las moradas (de la Sangha). Para esta morada hemos recibido permiso de las autoridades que gobiernan la sociedad. Tenemos propiedad sobre ella, y tenemos el derecho a llevar a cabo lo que beneficie al Dhamma-Vinaya de la manera que queramos. Esto significa particularmente ser capaces de aceptar nuevas personas en nuestra comunidad religiosa (en este salón),que es llamada la ceremonia de Progresar a la ordenación como Bhikkhu.

La ceremonia de ordenación apunta a asegurar que haya suficiente potencial humano para hacer el trabajo de entregar la herencia de la religión Buddhista. Cuando las personas dan el paso hacia el monacato y se ordenan, obtenemos fuerza para la continuación de la religión. Esto, de hecho, depende de nada más que recursos humanos en nuestra comunidad de monjes.

Así que el individuo Buddhista, un miembro de la religión (sasanapuggala) juega un rol muy importante, ya que depende de las personas dentro de la religión para hacer de las enseñanzas religiosas, el sasanadhamma, la dispensación del Buddha, algo que sea de beneficio. Es por eso que, cuando los seguidores individuales de una religión adoptan la obligación de transmitir y entregar las enseñanzas, necesitan poseer ciertas cualidades espirituales, llámese, como lo entendemos nosotros, algunos de los aspectos de las realizaciones espirituales que son características de la Sangha[1]. Aún así, esto no significa que las personas que conforman los recursos humanos de una religión son ya perfectos en estas cualidades espirituales desde el comienzo. Pero es necesario desarrollar gradualmente tal conocimiento por medios de seguir los principios del Dhamma-Vinaya.

Si una persona no tiene valores espirituales que estén en línea con el Dhamma-Vinaya, eso dará pie para cosas incorrectas y seguirán contradiciendo algunas de esas enseñanzas que forman las cualidades nobles de la Sangha. Por esta razón necesitamos dar conocimiento y consejo a aquellas personas que llamamos monjes y novicios, aquellos que cumplen el rol de continuar con el Buddhismo.

Necesitamos instruirlos, para que adquieran buenos estándares y practiquen lo que es correcto y en línea con los principios y valores guías de la Sangha. Esto se llama “sikkha”, entrenamiento.

Sikkha significa educarse a uno mismo mediante el estar conciente de la propia conducta al realizar los deberes de una persona con buena práctica, es decir, mantener sila[2] y el Vinaya. Debemos dar a esto gran importancia, pues sila y el Vinaya son considerados las raíces fundamentales de nuestra religión. Si las personas tienen alguna educación en el Vinaya, practicarán y se conducirán de una manera que no da pie ni al conflicto, ni al declive, ni a la degeneración.

Dado que estamos viviendo la vida de quien ve el peligro en la ronda de renacimientos y que estamos en una posición en la que tenemos el deber de entregar los principios y prácticas del Dhamma, es necesario que tomemos esta obligación seriamente.

Entrenarse y educarse uno mismo es en verdad no tan difícil, ya que las enseñanzas del Buddha, incluyendo el Vinaya con todas sus conexiones a las enseñanzas principales, se relacionan en realidad con nuestra propia conducta y actos en toda su variedad. Cualquier conducta que sea inapropiada o no correcta, el Buddha la prohíbe, enseñándonos para que sepamos cómo abstenernos de ella y abandonarla. En nuestras interacciones con otras personas, necesitamos estar atentos al hecho de que nuestros actos tendrán un efecto sobre ellos. Esto es algo a tener en mente muy claramente.

Como uno de los monjes viviendo en cierto lugar, haciendo sus deberes como parte del potencial humano (del Buddhismo), uno no debiese dar paso a pensar con mente estrecha en términos de “atta”, uno mismo. Uno debe pensar en términos de los aspectos comunales de esta religión, considerando los resultados y efectos que ocurren a nivel comunal. Todo lo que no es correcto podría causar división y argumentos de maneras inhábiles y feas.

En estos días oímos mucho acerca de que el mundo está lleno de conflictos. Tal vez conocen el relato del Jataka[3], en el que el Buddha hace la comparación de una Sangha que solía vivir junta por largo tiempo siendo como el gong de madera del pueblo de Dasaraka. Un gong es un instrumento para llamar y reunir a la gente. Si tal gong se vuelve viejo, su madera comenzará a desarrollar grietas, y la persona que tiene la tarea de mantener el gong en su condición original tendrá que insertar una cuña o un tarugo en el gong de manera que mantenga su forma de gong. No hay en realidad tanto alboroto con aquellas cosas que se insertan (en nuestro estilo de vida como Samanas) mientras no nos encaprichemos con lo que no es apropiado para un Samana. Pero es exactamente lo que ocurre cuando la riqueza y la fama se desarrollan. Tal desarrollo trepa por las esquinas y poco a poco nos hace olvidar quién y qué somos. Uno debe tener mucho cuidado con eso. Todos necesitamos estar concientes de esto y no debemos dejarnos llevar por las cosas. Después de todo, no estamos haciendo estas cosas por nosotros mismos. Las estamos haciendo para el beneficio de la comunidad, y actuamos basados en los principios de la enseñanza del Buddha, el Dhamma-Vinaya.

Este punto necesitamos tenerlo en consideración. Si nos remitimos a tales principios, probablemente no nos volvamos negligentes, y es probable que mantengamos una vida con un corazón leal a las prácticas y modos de conducta, que no conducirán a la auto-destrucción.

No hay nada que pueda destruirnos salvo la negligencia. La negligencia viene de no buscar e investigar para encontrar conocimiento acerca de las maneras para mejorar las cosas de forma tal que sean beneficiosas. Esto es lo que necesitamos intentar, cada individuo, ser una parte del potencial humano de la religión, tanto en el lado material como el humano de la religión.

Ahora, estando una posición de hacer cosas y tomar responsabilidades, debemos estar concientes de la importancia de tener tamaña oportunidad. Tenemos la oportunidad, así que intentemos protegerla por nuestro propio bien. Necesitamos sacar el mejor provecho de nuestras oportunidades. Respecto al apoyo de los laicos: ellos están listos. Aún sin no son capaces de ofrecer apoyo material, de igual manera nos alentarán mentalmente. En cualquier caso ofrecerán su aprecio. Así que intentamos hacer nuestro deber. No sean alguien que es débil.

Así que quisiera expresar mi aprecio por todos ustedes viviendo en distintos lugares realizando sus deberes en línea con las enseñanzas de nuestro venerados maestros, y el Dhamma-Vinaya. No hagan las cosas que hacen meramente siguiendo sus deseos. Esto no es bueno. Uno debe aconsejar a otros. Tenemos muchos amigos en el Dhamma viviendo junto a nosotros. Al menos, no debiésemos hacer las cosas apresurados, sino en vez actuar de manera razonable. Entonces las cosas no irán a la ruina y estaremos complacidos con lo que hemos hecho. Lo que hemos hecho será Dhamma y Vinaya. Nuestros monasterios, una vez que estén construidos completamente, serán conducentes a la práctica, y no tendremos problemas, ni estaremos frustrados, apesadumbrados con muchas preocupaciones. Todo se sentirá sereno y tranquilo, y estaremos en una posición en la que somos aceptados por la sociedad.

Así que todos ustedes que han de cumplir estos deberes, estén bien motivados a hacerlo, aún si están viviendo solos – entonces no debiese haber muchos problemas, nada que arruinar. Por favor siempre hagan sus deberes de acuerdo a nuestros principios fundamentales y esenciales. Siempre manténganse con los ideales y tengan estándares personales de práctica en la manera en que conducen sus vidas. Estos estándares servirán como reforzamientos, reforzando y resguardando (de problemas). Serán un refugio de los cuales dependeremos. Si poseemos tales estándares de práctica como nuestros principios básicos, nuestros actos nos darán fortaleza y una sensación de estar en paz.

Lo que he dicho son cosas no muy profundas, pero son los principios subyacentes con los que he practicado en este monasterio. Habiéndonos reunido aquí, probablemente se darán cuenta que este monasterio es un lugar que debemos proteger y mantener funcionando en todo aspecto: objetos materiales, recursos humanos, e incluso todas las ceremonias religiosas dentro del monasterio. Que las mantengamos en línea con los principios fundamentales del Dhamma-Vinaya, dentro de la religión Buddhista.


[1] Esto se refiere a las Nueve Cualidades de la ariya-sangha, Los Nobles Discípulos que han alcanzado una de las etapas de liberación. Las Nueve Cualidades son por ejemplo: practicar bien (supatipanno) o practicar directamente (ujupatipanno).

[2] sila (Pali): virtud, moral, conducta ética, o específicamente: mantener los preceptos de un monje, novicio o laico.

[3] Los Jatakas son las historias de las vidas pasadas del Buddha como Bodhisatta en el Pali Canon.

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