Las Cinco Facultades

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E. Las Cinco Facultades

(pasajes §§69-89)

Indriya — la palabra Pali traducida aquí como “facultad” — tiene conexión con el nombre de la deidad Védica dominante, Indra. Por ende carga connotaciones de dominio y control. Los textos Buddhistas contienen varias listas de facultades, tanto físicas como mentales, pero aquí la palabra denota una lista de cinco factores mentales que deben alcanzar un estado de dominio en la mente para que el Despertar ocurra. Este conjunto es uno de los más exhaustivos en las Alas para el Despertar, pues cubre todos los factores explícitamente mencionados en los conjuntos que hemos vista hasta ahora, y además está presente la convicción, que los otros conjuntos implican pero nunca mencionan específicamente. Es por esto que este conjunto forma el marco para la Parte III de este libro, en la que todos los factores principales de las Alas para el Despertar serán discutidos en detalle.

Como señalamos en II/A, las facultades en este conjunto forman un ciclo (ing: loop) en la progresión causal de la mente a lo largo del camino, al contrario de la formulación “holográfica” de los conjuntos que hemos discutido hasta ahora. Dos de las facultades — los marcos de referencia y el ejercicio correcto — las hemos cubierto ya en detalle. Las otras tres — convicción, reposo mental, y sabiduría — las discutiremos en detalle en la Parte III. Aquí nos limitaremos a algunas observaciones generales acerca del conjunto como un todo.

En el ciclo causal descrito por las cinco facultades, el énfasis está en cómo los elementos del “agregado de reposo mental” en el noble camino óctuple — esfuerzo correcto, atención correcta, y reposo mental correcto — pueden llevar a la mente desde un estado de convicción a uno de sabiduría. Tomando prestada la terminología de §106, este es el proceso mediante el cual la mente va desde el nivel preliminar al nivel noble o trascendente de perspectiva correcta. Este conjunto puede además ser considerado como una descripción de cómo la convicción, al ser puesta en acción, inherentemente lleva por medio del agregado de reposo mental a la sabiduría trascendente.

El pasaje §69 define la facultad de convicción como los cuatro factores de la entrada-en-la-corriente. Otros pasajes definen estos cuatro factores en dos modos distintos: uno [§70] enumera los factores conducentes a la entrada-en-la-corriente, el otro [§71] ofrece los factores que caracterizan a la persona que ya ha entrado en la corriente. Ambas listas son relevantes aquí, ya que la persona que trabaja por la entrada-en-la-corriente debe actuar en base a convicción, mientras que una persona que ha entrado en la corriente está dotada de la convicción inquebrantable que viene con el primer vistazo de lo Inmortal.

En ambos casos, el factor de convicción tiene varias dimensiones: confianza en la habilidad de las personas sabias de conocer el camino ideal de práctica, creencia en sus enseñanzas, y una voluntad por poner esas enseñanzas en práctica. Los análisis Occidentales de la fe tienden a separar estos aspectos de la convicción, y algunos escritores han intentado decidir qué aspecto es dominante en la tradición Buddhista. En la práctica, sin embargo, las tres deben funcionar juntas, pues en Buddhismo el objeto de convicción inherentemente involucra las tres al mismo tiempo. El enfoque principal de la convicción es el Despertar del Buddha, y esto a su vez lleva en últimas a una convicción en la primacía de la mente en crear kamma, una convicción en la eficacia del kamma en moldear la experiencia en la ronda de renacimientos, y una creencia de que el Buddha hizo uso de cualidades mentales accesibles a todos al usar las leyes del kamma para llevar a cabo una terminación del kamma y así escapar de la ronda. Kamma y el uso de kamma para trascender el kamma constituye tanto la verdad que el Buddha enseñó como la explicación de cómo lo descubrió. Por ende, la confianza en el Buddha y la creencia en su enseñanza son dos lados de la misma moneda.

Al mismo tiempo, estas verdades respecto al kamma son además la situación en la que el oyente está actualmente: el nexo causal que determina la dinámica de la vida continuada en el ciclo de renacimientos y la salida del ciclo. Así que, por definición, la convicción en el Despertar del Buddha es algo que debe ser algo basado en lo cual se debe actuar. Si uno está convencido de que uno está enredado en una red kámmica que no obstante puede ser desenmarañada, naturalmente uno tratará de aprender del ejemplo del Buddha o sus discípulos, desarrollando las mismas cualidades mentales que ellos y logrando la liberación uno mismo. Por lo tanto, opuesto a una religión en la confianza involucra la creencia de que la deidad proveerá la salvación — ya sea por gracia o como recompensa por una obediencia ciega — la confianza en el Buddha y la creencia en sus enseñanzas significa que la “salvación” es en últimas de responsabilidad propia. De esta manera, confianza, creencia, y una voluntad por actuar están inseparablemente combinadas.

Es por esto que la convicción, el primer miembro del conjunto de cinco facultades, conduce naturalmente a la persistencia, el segundo miembro. La persistencia aquí es igual al ejercicio correcto, que desarrolla la atención como la cualidad hábil más esencial en la mente. Como vimos en los marcos de referencia, el desarrollo apropiado de la atención conduce al reposo mental, o a los cuatro jhanas, mientras que los jhanas proveen la base para el surgimiento de la sabiduría, el quinto y último miembro de este conjunto. Cuando la sabiduría es fortalecida al punto de la trascendencia, conducente al logro de la entrada-en-la-corriente, entonces confirma las verdades que fueron previamente tomadas como asunto de convicción y fe [§74]. Esta confirmación retroalimenta al ciclo causal, fortaleciendo la convicción, que provee la base para desarrollar las facultades aún más hasta que la arahanteidad es alcanzada. En ese punto no hay necesidad de estar convencido de que la práctica conduce a la liberación hacia lo Inmortal, pues uno ha comprendido totalmente esa liberación mediante la experiencia directa. [§89].

El elemento de fondo a lo largo del desarrollo de este ciclo causal es la cualidad mental de diligencia [§78]. Los textos explican la diligencia como una combinación de esfuerzo correcto, comedimiento, y atención incesante, pero como cualidad de la mente va más profundo que eso. La diligencia se da cuenta de los peligros inherentes en la ronda de renacimiento y re-muerte, y el hecho de que aquellos peligros son inherentes en cada acto descuidado de la mente. Ello por lo tanto fomenta la convicción en la posibilidad de una liberación de aquellos peligros y un sentido de urgencia y precisión en la práctica. Esta combinación de urgencia y precisión provee el ímpetu para el desarrollo total y completo de las facultades a medida que uno persigue seriamente la posibilidad de la liberación por medio del desarrollo hábil de la mente.

Este patrón de la diligencia desarrollando las cinco facultades en la búsqueda de la seguridad de lo Inmortal se asemeja a la propia búsqueda del Príncipe Siddhatta, que comenzó con su convicción de que no había necesidad de resignarse a la tiranía del envejecimiento, enfermedad, y muerte, y terminó con la sabiduría que llevó a cabo su escape de esa tiranía. Este patrón también trae a la mente el famoso verso del Dhammapada, de que la diligencia es el camino a lo Inmortal [§80]. Las cinco facultades pueden ser tomadas como una elaboración de ese verso.

Debido a que las cinco facultades son medios a lo Inmortal — en vez de fines en sí mismas — no deben ser solamente desarrolladas hábilmente sino también usadas hábilmente a medida que son desarrolladas. Los textos que enfatizan este punto se enfocan en dos de las facultades: la persistencia y la sabiduría.

El pasaje que trata la persistencia [§86] es probablemente la analogía más explícita del Canon entre la interpretación de música y la práctica de meditación [I/A]. Uno debe afinar su esfuerzo de manera que no sea demasiado intenso ni demasiado flojo, tal como la cuerda principal de un instrumento musical no debe estar ni demasiado alta ni demasiado baja. (Ya hemos encontrado este asunto del equilibrio en el desarrollo adecuado de las cuatro bases del poder, y lo encontraremos nuevamente en los factores para el Despertar.) Uno luego afina las siguientes facultades al tono de su esfuerzo, tal como uno afinaría las notas de su escala a la tónica. Solo entonces puede uno adoptar el tema de su meditación — los cuatro marcos de referencia [§148] — tal como uno adoptaría y desarrollaría el tema básico de su pieza musical.

En cuanto a la sabiduría, el pasaje §88 trae el punto de que la maestría de las facultades no está completa hasta que uno discierne el “escape” de ellas. Normalmente los textos hacen este comentario solo respecto a objetos engañosamente atractivos o a cualidades inhábiles en la mente, pero aquí lo usan en conexión con cualidades hábiles. Lo que esto significa es que llega un momento en la práctica en que uno debe ir más allá incluso de tales cualidades hábiles como el reposo mental y la sabiduría. Son hábiles precisamente porque su desarrollo total le permite a uno ir más allá de ellas. Este punto se explicita en §187, que muestra exactamente por qué la perspectiva correcta que constituye a la sabiduría es correcta: es la única perspectiva que abre el camino que va más allá del apego a perspectivas. DN 1 [MFU, p. 111] adhiere que una persona despierta —  mediante considerar las perspectivas no en términos de su contenido, sino en términos del efecto que tienen en la mente — llega a discernir lo que está más allá de las perspectivas, y no se aferra ni siquiera al acto de discernir. Como resultado de saber pero no aferrarse, la mente experimenta el Desatamiento en el aquí y ahora. Este “saber pero no aferrarse” es otra referencia más al modo perceptual de vacío al borde de la no-creación: el punto cúlmine para cada conjunto en las Alas para el Despertar.

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