Las Cuatro Bases del Poder

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D. Las Cuatro Bases del Poder

(pasajes §§63-68)

Iddhi, la palabra Pali traducida aquí como “poder,” tiene tantos significados que ningún equivalente en español puede hacerle toda justicia. Otros equivalentes que han sido sugeridos son: éxito, logro, y proeza. En el contexto de las bases para el poder, sin embargo, la palabra significa específicamente los poderes supranormales que pueden ser desarrollados mediante el reposo mental, tales como levitación, caminar sobre el agua, la clariaudiencia, la clarividencia, el recuerdo de vidas pasadas, la habilidad de leer las mentes de otros, y la finalización de los flujos mentales. En el análisis Buddhista, solo el último de estos poderes es trascendente.
Es el único absolutamente necesario en el camino al Despertar. Los otros son opcionales y no siempre deseables, pues una persona no-despierta puede encontrarse con que el logro de cualquiera de ellos puede provocar el surgimiento de codicia, aversión, o delusión supranormales en la mente. Los textos registran casos en que incluso arahants, no sensibles totalmente al efecto que sus actos pudiesen tener sobre otros, demuestran sus poderes en contextos inapropiados. Fue por esto que el Buddha prohibió a sus discípulos monásticos demostrar sus poderes ante el laicado. Ninguno de los poderes demostrables, dijo, es igualable a la maravilla de una enseñanza que, como la suya, otorgaba los resultados prometidos al ser puestos en práctica [DN 11].

Aún así, no se niega que algunas personas adquieren estos poderes en el curso de su meditación, y necesitan la guía acerca de cómo usarlos apropiadamente de manera que sus poderes puedan de hecho ayudar, y no impedir, a su práctica. Este es el rol que juega la fórmula estándar para las bases del poder en la enseñanza. Muestra cómo la maestría de cualquiera de los primeros cinco poderes puede adecuarse al trazado de la meditación de los marcos-de-referencia [II/B] para que así el proceso de maestría pueda conducir al sexto y más importante poder, la finalización de los flujos, resultando por lo tanto en la liberación.

Los textos explican las bases del poder en dos fórmulas estándar: resumida y extendida. La fórmula resumida es como sigue:

Está el caso en que un monje desarrolla la base del poder dotada de reposo mental fundado en el deseo & las fabricaciones del ejercicio. Él desarrolla la base para el poder dotada de reposo mental fundado en la persistencia… reposo mental fundado en la intención… reposo mental fundado en la discriminación & las fabricaciones del ejercicio.

Uno de los textos [§64] señala que estas fórmulas definen el proceso mediante el cual las bases del poder son desarrolladas; otro [§63] señala que definen a las bases del poder mismas. La contradicción aquí puede ser resuelta notando que el primer texto define las bases del poder como “toda práctica que conduce al logro del poder, la obtención de poder.” Debido a que estos procesos conducen definitivamente al logro de poder, contarían como al menos parte de las bases del poder. El primer texto está probablemente aludiendo al hecho de que hay más por encontrar en el proceso, que se incluye en la fórmula extendida discutida a continuación.

Cada una de las cuatro bases tiene tres partes que la componen: las “fabricaciones del ejercicio” (que los textos igualan a los cuatro ejercicios correctos), el reposo mental, y la cualidad mental — deseo, persistencia, intención, o discriminación — en la que el reposo mental se basa. De acuerdo a §172, el deseo, persistencia, e intención están presentes en todos los estados de jhana. Por lo que la frase “reposo mental basado en el deseo” se refiere al reposo mental en el que las tres cualidades están presentes, pero con el deseo como dominante. Hemos de notar aquí que aunque el deseo es dirigido a un estado de reposo mental — que es un tipo de devenir — si ese devenir está apuntado a ir más allá del devenir, este deseo cambia de ser una causa de estrés a ser parte del camino a su fin. Y aunque el deseo por el Despertar, cuando aún no se ha alcanzado, puede ser causa de frustración, esa frustración cuenta como una emoción hábil, pues conduce a más esfuerzos en el camino [§179]. Debe ser trascendido, no mediante el abandono del deseo, sino mediante actuar por él apropiadamente, como es explica a continuación, hasta obtener los resultados deseados.

La discriminación, la cuarta cualidad mental, no siempre es inherente en jhana, aunque cuando funciona como evaluación juega un rol en el primer jhana, y está definitivamente presente en el quinto factor del noble reposo mental correcto [§150], que conduce al Despertar. Además, la fórmula extendida para las bases del poder muestra que la discriminación es necesaria para la maestría total del reposo mental basado en el deseo, la persistencia, la intención, o la discriminación misma de manera que— en el curso de obtener maestría — uno desarrolla sabiduría atenta respecto a los patrones causales de la mente y así puede uno alcanzar el Despertar.

Ya hemos mostrado que el desarrollo del reposo mental involucra estas tres cualidades utilizadas en la primera etapa de la meditación de los marcos-de-referencia [II/B]: fervor (ejercicio correcto), alerta, y atención. Así, la fórmula breve para las bases del poder, como una descripción de una práctica de reposo mental, puede ser igualada a la primera etapa de la meditación de los marcos-de-referencia.

Muchos escritos Occidentales conocidos critican las cuatro cualidades enumeradas en las bases del poder — deseo, persistencia (esfuerzo), intención (voluntad), y discriminación (la mente que discrimina) — como enemigos de la meditación apropiada, tanto en que interfieren con la tranquilización de la mente y que son antitéticas para la meta de lo No-fabricado, que está más allá del deseo, esfuerzo, y las categorías de discriminación. La primera parte de la fórmula extendida lidia con la primera de estas críticas.

Está el caso en que un monje desarrolla la base del poder dotada de reposo mental fundad en el deseo & las fabricaciones del ejercicio, pensando, ‘Este deseo mío no será ni demasiado flojo ni demasiado activo, ni restringido internamente ni disperso externamente.’ (Similarmente con el reposo mental fundado en la persistencia, la intención, y la discriminación.)

Este pasaje muestra que el problema recae, no en el deseo, esfuerzo, intención, o discriminación, sino en el hecho de que estas cualidades pueden ser aplicadas inhábilmente o afinadas inapropiadamente a su labor. Si estuviesen ausentes, la práctica — si pudiese llamarse práctica — se estancaría por pérdida de dirección o motivación. Si se desenfrenaran, interferirían con el reposo mental atento. Así que el truco está no en negarlas, sino en afinarlas hábilmente de manera que ayuden a centrar la mente en el momento presente. Así, por ejemplo, en la práctica de meditación, como en cualquier habilidad, es importante no enfocar el deseo demasiado en los resultados que uno espera obtener, pues eso interferiría en la habilidad de la mente de enfocarse en dar pie a las causas que conducen a aquellos resultados. Si, en vez, uno enfoca el deseo en poner las causas en el orden apropiado en el momento presente, el deseo se vuelve una parte indispensable del proceso de maestría.

El pasaje §67 trata la segunda crítica — que el deseo, etc., son antitéticos para la meta — mostrando que estas cualidades son necesarias para todo aquel que siga el camino, pero son automáticamente abandonadas al llegar a la meta al final del camino. La imagen del camino es importante aquí, pues conlleva implicancias importantes. Primero, el camino no es la meta; es simplemente la vía hacia allá, tal como la carretera hacia el Gran Cañón no debe ser confundido con el Gran Cañón mismo. Aún cuando muchos trechos de la carretera no tienen similitud alguna con el Gran Cañón, eso no significa que la carretera no conduzca hacia allá. Segundo, el camino de práctica no provoca la meta, simplemente conduce hacia allá, así como tampoco la carretera al Gran Cañón ni el acto de ir hacia el Gran Cañón puede hacer que el Gran Cañón sea. La meta al final del camino Buddhista es no-fabricada, y por lo tanto ninguna cantidad de deseo o esfuerzo puede hacerlo ser. No obstante, el camino a la meta es un proceso fabricado [§105], y en ese proceso el deseo, esfuerzo, intención, y discriminación tienen todos un rol importante que jugar, tal como el esfuerzo de ir juega un rol en llegar al Gran Cañón.

La sección final de la fórmula extendida da pistas acerca de cómo estas cualidades pueden ser dirigidas hacia el Despertar.

Él se mantiene percibiendo lo que está en frente & detrás de manera que lo que está en frente es igual a lo que está detrás, lo que está detrás es igual a lo que está en frente. Lo que está abajo es igual a lo que está arriba, lo que está arriba es igual a lo que está abajo. [Él vive] de noche como si de día, y de día como si de noche. Por medio de una conciencia así abierta & sin-obstrucciones, él desarrolla una mente luminosa.

Este pasaje se refiere a la maestría total del reposo mental. A medida que uno libera la mente de tales distinciones como frente/detrás, arriba/abajo, y día/noche, uno crea una conciencia abierta y luminosa, no impedida por las limitaciones normales que vienen con un sentido conciente de estar localizado en el tiempo y el espacio. Este es el tipo de conciencia necesaria para el logro de los poderes supranormales. Muchos mediadores tienden a parar aquí, satisfechos con sus poderes recién descubiertos, pero el Buddha les urge a ir más allá.
Como muestra §161, la perfección total de este tipo de conciencia requiere de que no sea extremadamente sensible a la presencia de impurezas mentales que puedan ponerle limitaciones sutiles a ella.
Este proceso de sensibilidad no es más que la segunda etapa de la meditación de los marcos-de-referencia [II/B], en la que uno se enfoca en el fenómeno de originamiento y pasar de estados mentales que son limitados e ilimitados, reposados y no-reposados, tomando la luminosidad de la propia conciencia — la mente en y por sí misma — como el marco de referencia.

La siguiente etapa de práctica es delineada en un pasaje que se construye en §161. Este pasaje [§167], muestra que la maestría total del poder requiere que uno abandone incluso la noción de que “yo soy” el maestro del poder, o de que “mi mente” está en reposo. La actitud apropiada, frente al poder, es “inclinar la mente a lo Inmortal.” Tal actitud, de acuerdo a MN 102 [MFU, pp. 81-82], involucra notar simplemente lo que está presente como presente, sin crear nada más de ello. Esta es la tercera etapa de la meditación de los marcos-de-referencia [II/B], la entrada en el vacío que simplemente nota, “Hay esto…” Cuando se alcanza este nivel de discriminación hábil, el poder ha sido totalmente masterizado a la vez que la mente está al borde de la no-creación y el Despertar.

Debido a su asociación con los poderes supranormales, las bases del poder han sido generalmente desdeñadas en los escritos Occidentales acerca del Buddhismo. Si contamos las cinco fortalezas como idénticas con las cinco facultades, las bases del poder son el único conjunto en las Alas para el Despertar que no ha sido aún tema de un libro en la lengua inglesa. La situación en Asia, sin embargo, es muy distinta. Ahí, las bases del poder han sido extrapoladas de su contexto específico y son citadas frecuentemente como guías al éxito en general. En cualquier labor que uno pueda emprender — dirigida a fines mundanos o hacia el Dhamma — uno debe tener en consideración las cualidades de deseo, persistencia, intención, y discriminación, hábilmente equilibradas con el reposo mental y el ejercicio correcto, si uno quiere tener éxito en su labor.