Ecuanimidad en el Reposo Mental y la Sabiduría

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G. Ecuanimidad en el Reposo & la Sabiduría

(pasajes §§179-183)

Hemos señalado el quinto y reflexivo nivel del noble reposo correcto [§150] como el estado mental en el que la sabiduría trascendente puede surgir. Una mirada a cómo funciona la ecuanimidad en este proceso ayudará a engrosar el relato de este estado.

La palabra “ecuanimidad” es usada en el Canon en dos sentidos básicos: 1) una sensación neutral en ausencia de placer y dolor, y 2) una actitud de uniformidad mental frente a todo tipo de experiencia, sin importar si es que placer y dolor están presentes o no. La actitud de uniformidad mental es a lo que nos referimos aquí.

El pasaje §179 ofrece un bosquejo del lugar de la ecuanimidad en la vida emocional de una persona en el camino de práctica. Este bosquejo es interesante por varias razones. Para comenzar, contrario a muchas enseñanzas actualmente populares en Occidente, muestra que hay un uso hábil para la sensación de pesar que pueda venir a una persona que desea la meta de la práctica pero no la ha logrado aún. Esta sensación de pesar puede ayudarle a uno a superar el pesar que viene cuando uno se siente privado de objetos sensoriales placenteros, pues uno comprende que la meta no lograda es una carencia mucho más seria que la de un placer sensorial no obtenido. Con las prioridades rectificadas así, uno volcará sus energías a la búsqueda del camino, en vez de a la búsqueda de placer sensorial. A medida que el camino madura, resulta en la sensación de dicha que viene de obtener un insight acerca de la verdadera naturaleza de los objetos sensoriales — una dicha que a su vez madura en una sensación de ecuanimidad que resulta de ese mismo insight. Este es el nivel más alto de lo que se llama ecuanimidad “dependiente de la multiplicidad” — es decir, ecuanimidad  frente a múltiples objetos.

Los pasajes §180 y §181 detallan más el cómo fomentar este tipo de ecuanimidad. El pasaje §181 describe tres etapas en el proceso: 1) desarrollo, o un vuelco conciente de la mente hacia la ecuanimidad frente a objetos agradables o desagradables; 2) un estado de estar en entrenamiento, en la que uno siente una desilusión espontánea respecto a objetos agradables o desagradables; y 3) facultades totalmente desarrolladas, en la que la uniformidad de la mente está tan completamente masterizada que uno está en control total de sus procesos mentales frente a objetos agradables o desagradables. Debido a que la primera de estas tres etapas es un proceso conciente, tanto §180 como §181 la ilustran con una serie de gráficas metáforas para ayudar a “afinar” la mente a la actitud correcta y para ayudar a mantener esa actitud firme en la mente.

Sin embargo, la cultivación de la ecuanimidad no se detiene en la ecuanimidad dependiente de la multiplicidad. Los jhanas sin forma, si uno es capaz de lograrlos, funcionan como base para la ecuanimidad dependiente de la unidad [§179], esto es, la unidad del jhana. La siguiente etapa es usar esta ecuanimidad para traer el estado de equilibrio llamado no-creación (atammayata), aunque §183 muestra que la no-creación puede ser lograda directamente de cualquiera de los niveles de jhana, y no solo de los sin forma. Exactamente lo que la no-creación involucra se muestra en §182: uno percibe la naturaleza fabricada y volitiva de incluso el refinado estado de jhana, y se vuelve tan imparcial hacia todo el proceso que uno “ni fabrica ni voliciona por ser o no-ser.” En este estado de no-creación, la mente está tan equilibrada que no contribuye absolutamente con ninguna entrada al condicionamiento de la experiencia. Debido a que el proceso de la experiencia condicionada o fabricada, a nivel no despierto, requiere de entradas presentes junto a entradas del pasado para seguir funcionando, el proceso completo entonces se rompe, y todo lo que queda es lo No-fabricado.

Luego de esta experiencia, los procesos de la experiencia mundana se reanudan debido a entradas kámmicas del pasado, pero la actitud de uno hacia estos procesos ha cambiado, en línea con que las cadenas mentales [II/A] han sido cortadas por el Despertar. Si el Despertar fue total, uno continua a nivel despierto en el mundo hasta el momento del total Desatamiento con una actitud de perfecta uniformidad mental, ilustrada por los tres “marcos de referencia ” descritos al final de §179 [ver también II/B]. Uno siente simpatía por los demás y busca su bienestar, experimentando un sentido de satisfacción cuando responden a las enseñanzas, pero de no ser así uno permanece ecuánime, sin problemas, atento, y alerta. Este pasaje muestra que la uniformidad mental de una persona totalmente despierta es una actitud no de fría indiferencia, sino que de imperturbabilidad mental. Tal persona ha encontrado la verdadera felicidad y quisiese que otros compartieran esa felicidad también, pero esa felicidad no depende de cómo respondan los demás. Este es el estado mental ideal para una persona que realmente trabaja por el beneficio del mundo.

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