Convicción

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A. Convicción

→ (pasajes §§115-130)

Como señalamos en la Introducción, todos los 37 factores listados en las Alas para el Despertar pueden ser incluidos en las cinco facultades. Mientras que la Parte II se centraba en las interrelaciones entre todos estos factores, esta parte del libro está dedicada a usar las cinco facultades como marco para la discusión de los factores individuales en y por sí mismos.

De las cinco facultades, la facultad de convicción cubre el mayor terreno, ya que incluye al contexto total para la práctica de las enseñanzas del Buddha. Los muchos asuntos relacionados con las actitudes y ética necesarias para llevar una vida Buddhista, ya sea como laico o como monástico, caen bajo esta categoría.

El pasaje §69 define la facultad de convicción como los cuatro factores para la entrada-en-la-corriente [II/A], entonces para comprender la naturaleza de la convicción, es necesario saber qué son estos cuatro factores. Los pasajes §70 y §71 ofrecen distintas definiciones de los cuatro. La primera lista da los prerrequisitos para la entrada-en-la-corriente: asociación con buenas personas, oír el verdadero Dhamma, atención apropiada, y práctica de acuerdo al Dhamma. La segunda lista da las cualidades que caracterizan a una persona que ha entrado en la corriente: convicción inalterable en el Buddha, el Dhamma, y la Sangha; y virtudes apetecibles para los nobles. Ambas listas son relevantes aquí, pues la convicción es una cualidad que conduce a la entrada-en-la-corriente, mientras que el logro de la entrada-en-la-corriente es el punto en el que la convicción se vuelve inalterable. Solo en el logro de la arahanteidad el saber se vuelve tan total que la convicción ya no es necesaria [§89].

Las dos listas de los factores de la entrada-en-la-corriente son similares en que ambas cubren los tres aspectos de la convicción: el social (en quién confiar), el intelectual (qué creer), y el práctico (cómo actuar como resultado). Debido a que la convicción no se centra en una propuesta descriptiva sino en un curso de acción — la hábil maestría de los procesos del kamma en el contexto social — estos aspectos están inextricablemente entrelazados. El aspecto social viene de la necesidad de asociarse con personas que ya han adquirido maestría sobre estos procesos, de aprender de sus palabras y emular sus actos. El aspecto intelectual — la creencia en el principio del kamma — es necesario porque el desarrollo de la habilidad dentro de la mente requiere que uno comprenda la naturaleza del kamma, que tome la responsabilidad por los propios actos, y que tenga convicción en la propia habilidad de beneficiarse del desarrollo de las habilidades. El aspecto práctico es necesario, pues si uno no continúa el desarrollo de la habilidad, eso demuestra que la convicción en el desarrollo de habilidad no es genuina, y que uno no se está beneficiando completamente de sus creencias.

La relación de estos factores para el desarrollo de habilidad se muestra en varios pasajes. Por ejemplo,  §53 y §54 citan la asociación con buenas personas y la atención apropiada — ambos miembros de la primera lista mencionada — como los prerrequisitos externo e interno primarios para el desarrollo de lo que es hábil. Al mismo tiempo, los aspectos intelectual y práctico de la convicción ayudan a contrarrestar los niveles más burdos de las raíces de lo inhábil [§3]: creencia en que el principio del kamma ayuda a disminuir la delusión, mientras que la práctica de la virtud ayuda a debilitar la fuerza de la avidez y la aversión en la mente.

Para comprender la interacción detallada de los aspectos social, intelectual y práctica de la convicción, primero debemos examinarlos separadamente. Ya que tener a personas admirables como amigos es el todo de la vida santa [§115], comenzaremos con el aspecto social primero

Los pasajes en esta sección que se centran en el aspecto social de la convicción tocan dos asuntos principales: cómo reconocer a las buenas personas, y por qué uno debiese asociarse con ellas.

El pasaje §119 lista tres enseñanzas básicas de las buenas personas. Estas pueden ser tomadas como criterios para juzgar si una persona califica como buena. Si uno conoce personas que critican la práctica de la generosidad, la práctica de dar el paso a la vida de renunciante, o la práctica de dar servicio a los padres, uno haría bien en evitar asociarse con ellas, pues su sabiduría y motivos no son confiables. Si uno debe asociarse con ellas, no debe considerarlas como personas de las cuales aprender o a emular. Así los aspectos social e intelectual de la convicción interactúan en que una manera de saber si asociarse con una persona es mediante oír lo que esa persona enseña; a la vez, las enseñanzas de las personas buenas le permiten a uno saber lo que es bueno.

El pasaje §117 lleva este punto más adelante, listando cualidades positivas a buscar en una buena persona: convicción en el principio del kamma, generosidad, virtud, y sabiduría. Las personas que enseñan estas cualidades y las encarnan en sus vidas califican como buenas. El asunto importante aquí, claro, es que las buenas personas son reconocidas en últimas por lo que habitualmente hacen, en vez de simplemente por lo que dicen. Estos hábitos pueden ser conocidos solo mediante la asociación extendida en el tiempo. Es por esto que, en el monacato Buddhista, un estudiante no toma un voto de por vida de obediencia a un profesor. Si siente que el profesor no tiene sus mejores intereses en el corazón — es decir, si ve que el profesor no encarna realmente las cualidades mencionadas — es libre de dejar al profesor en búsqueda de otro.

A una persona que ha alcanzado la entrada-en-la-corriente le es más fácil reconocer a las buenas personas, pues es ahora miembro de la noble Sangha y puede reconocer las cualidades de ese logro en otros también. “Buenas personas” para un miembro de la Sangha significa  el Buddha y el resto de la noble Sangha. Claro está que el Buddha pasó hace mucho al nibbana total, pero dejó su Dhamma y Vinaya como maestros en su lugar [DN 16], y en ese nivel uno puede aún asociarse con él.

La razón por la que una persona que se embarca en el camino de práctica necesitase asociarse con buenas personas, en vez de intentar ser totalmente auto-dependiente, es porque las raíces de la habilidad en la mente yacen mezcladas con las raíces de la inhabilidad, y las raíces de lo inhábil dificultan señalar cuál es cuál. Por ello uno necesita el consejo y ejemplo de otros más experimentados en el camino para ayudar a identificar las propias cualidades hábiles y para alentar en la tarea de desarrollarlas [§9]. Aún si uno no está comprometido aún a seguir el camino, uno sería sabio en asociarse con buenas personas que encarnan la convicción, la generosidad, la virtud, y la sabiduría, pues es poco probable que éstas lo traten a uno de manera injusta o dañina. Si realmente encarnan la convicción y la virtud, uno puede confiar que su sentido de conciencia e interés les prevendrá de actuar con intenciones inhábiles. Si realmente encarnan la generosidad y la sabiduría, tienen la sabiduría que es digna de adquirir y estarán dispuestos a compartirla. Este compartir la sabiduría forma la base para más beneficios — como los listados en §125 & §126 — poniendo en marcha una cadena causal que conduce hasta la experiencia del Despertar. Esta cadena causal requiere que uno escuche las enseñanzas de buenas personas de manera de comprender las implicancias del principio del kamma. Requiere además que uno tome a dichas personas como ejemplos a emular en la propia vida. De esta manera, uno puede volverse una mejor persona, y puede disfrutar de los beneficios que vienen con la propia maestría sobre el principio del kamma.

La amplia disponibilidad de libros sobre Buddhismo tiende a oscurecer el hecho de que las verdades de las enseñanzas del Buddha no son simplemente palabras o propuestas, sino que son cualidades del corazón y la mente: la hábil maestría de los pensamientos, palabras, y actos. Estas cualidades son mejor aprendidas no de libros sino de personas que son en verdad hábiles. Esto es como aprender un deporte. Uno puede tomar principios importantes de libros de deportes, pero hay mucho más a nivel no verbal que puede ser aprendido solo por asociarse con personas que realmente han adquirido maestría sobre el deporte. Esto puede incluir una noción de cuánta práctica es suficiente, una noción de las propias fortalezas y debilidades, una noción del ritmo, una noción de los compañeros y oponentes, y así. AN 7.64 ofrece una lista similar de los principios que caracterizan a una buena persona, muchos de los cuales no pueden ser verbalizados en simples reglas: conocimiento del Dhamma, conocimiento del significado de las declaraciones, una noción de las propias fortalezas y debilidades, una noción de la moderación en el uso de los requisitos de la vida, una noción del momento apropiado para hacer las cosas, una noción de distintos niveles de sociedades,  y una noción de cómo juzgar a las personas. Aunque los primeros dos tipos de conocimiento en esta lista son verbales y pueden ser pasados en palabras, los otros son más subliminales y pueden ser adquiridos solo mediante la asociación con buenas personas y observarlas en acción.

Con el asunto del conocimiento verbal nos movemos del aspecto social de la convicción a su aspecto intelectual. El contenido del conocimiento verbal que puede ser obtenido de las buenas personas comienza con lo que §106 define como perspectiva correcta mundana:

Existe lo dado, lo ofrecido, lo sacrificado. Existen los frutos y resultados de los buenos y malos actos. Existe este mundo y el siguiente. Existe madre y padre. Existen seres renacidos espontáneamente; existen ascetas y contemplativos que, viviendo y practicando correctamente, proclaman este mundo y el siguiente luego de haberlo directamente conocido y comprendido por sí mismos.

Como se señala en II/H, este pasaje quiere decir que hay mérito en la generosidad; que las cualidades morales de lo bueno y malo son inherentes en el universo, y no simplemente convenciones sociales; que hay vida después de la muerte; que uno tiene una verdadera deuda moral con sus padres; y que hay personas que han vivido la vida de renunciante apropiadamente de tal manera que han obtenido conocimiento verdadero y directo de estos asuntos. Estas creencias conforman el prerrequisito mínimo para seguir el camino a la habilidad. Si uno duda de ellas, encontrará difícil reunir la energía o compromiso necesario para desarrollar cualidades hábiles en la mente. Es muy posible que uno se revierta a la gratificación egoísta de los deseos inmediatos, con poca consideración de lo correcto o incorrecto. La voluntad por aceptar estas creencias por fe entonces cuenta como el primer paso desde el nivel de mera adquisición de las enseñanzas del Buddha al nivel del compromiso.

Estas creencias forman la base para los tres puntos mencionados antes como las enseñanzas de las buenas personas: la generosidad, el dar el paso, y el servicio a los padres [§119]. Apreciar el valor de estos principios, y seguirlos según el grado de las propias habilidades, le permite a uno desarrollar el carácter apropiado necesario para comprende los niveles más elevados de las enseñanzas del Buddha, culminando en las cuatro nobles verdades. Como señala la primera lista de factores para la entrada-en-la-corriente, simplemente oír el Dhamma no es suficiente. Uno debe desarrollar la atención apropiada también, que como ya hemos visto [II/G] involucra saber cómo enfocarse en las preguntas correctas. En este contexto, uno comienza por aprender a hacer preguntas productivas a su profesor y luego pasa a usar las categorías de las cuatro nobles verdades para hacer preguntas de la propia experiencia en general. En este sentido, el acto de oír y prestar la atención apropiada cubre los dos primeros niveles en el desarrollo de la sabiduría — la comprensión basada en el oír y en el razonar — y le prepara a uno para el tercero: la comprensión basada en el desarrollo de cualidades hábiles en la mente [DN 33].

Aunque oír el Dhamma es un prerrequisito para la atención apropiada, la atención apropiada no viene automáticamente de oír el Dhamma. Debe ser concientemente cultivada, de otra manera, el proceso causal no conducirá al claro saber y liberación. Este punto se expresa en la famosa frase del Dhammapada (64-65):

Aún si por toda una vida
el necio permanece con el sabio,
no sabe nada del Dhamma —
como la cuchara,
el sabor de la sopa.

Aún si por un momento,
el perceptivo permanece con el sabio,
inmediatamente sabe el Dhamma —
como la lengua,
el sabor de la sopa.

El propósito de la meditación, en la que uno concientemente desarrolla la atención interior y la sabiduría de manera de adquirir maestría y comprender el uso hábil de la mente, es convertirse uno mismo en la persona perceptiva que puede comprender completamente el Dhamma.

Con el logro de la entrada-en-la-corriente como primera degustación de lo Inmortal, el aspecto intelectual de la convicción se expresa en términos de la convicción inalterable en el Despertar del Buddha [§72], que se ramifica en la convicción inalterable en la Triple Gema: el Buddha, el Dhamma, y la Sangha [§71]. La propia degustación del Despertar confirma la realidad del Despertar del Buddha y el de la noble Sangha, la comprensión de cómo el Despertar sucede mediante la práctica del Dhamma confirma que el noble camino Óctuple es la sinopsis ideal de la práctica, con nada que falte o sobre. De esto viene la expresión estándar de la convicción en la Triple Gema: El Buddha es correctamente auto-despierto; el Dhamma, bien enseñado; y la noble Sangha, digna de honor [§71]. Esto significa en términos prácticos que uno ahora está convencido más allá de toda duda de que la habilidad humana para desarrollar habilidad puede llevar hasta lo Inmortal, y que lo Inmortal es la mayor excelencia.

Varios pasajes [§87] enfatizan que la experiencia de la entrada-en-la-corriente refuerza la convicción de que el verdadero Dhamma está completamente expresado solo en las enseñanzas del Buddha. Este punto será una sorpresa para muchas personas que conoce la larga historia de tolerancia del Buddhismo hacia otras religiones, y que asumen que la actitud iluminada hacia enseñanzas alternativas es apoyar la declaración de que muchos caminos conducen a la cima de la montaña. Esta suposición, sin embargo, se basa en la confusión entre “tolerancia” y “apoyo.” Como hemos señalado ya, desde el punto de vista del ganador-de-la-corriente el noble camino óctuple es la expresión ideal de la vía al Despertar. Apoyar cualquier otro camino a la misma meta sería conceder que el noble camino óctuple o bien carece de algo esencial o contiene algo superfluo. El Buddha es citado de haber dicho que todo otro supuesto camino al Despertar sería por definición incorrecto: perspectiva incorrecta, orientación incorrecta, hablar incorrecto, etc. Intentar obtener resultados de tal camino, dice, sería como tratar de obtener aceite de sésamo de las piedras u obtener mantequilla del agua [MN 126]. No negó que otras enseñanzas, que recomiendan la virtud y el reposo mental, puedan conducirle a uno a gran paz o a renacer en mundos celestes, pero si uno ve esos logros como equivalentes al nibbana, uno sufre de la perspectiva incorrecta. Aferrarse a la perspectiva incorrecta pone a la liberación total que se encuentra en nibbana fuera de alcance.

Esta falta de voluntad por apoyar otros caminos, sin embargo, no necesariamente lleva a la intolerancia. La premisa básica del Buddhismo es el principio del kamma, que la felicidad y el sufrimiento son resultados de los propios actos pasados y presentes. El noble camino óctuple brota de este principio como el modo de acción más hábil para escapar del ciclo de la retribución kámmica y lograr lo Inmortal. Otros caminos son o bien expresiones incompletas del noble camino óctuple o están basados en otros principios. Por ejemplo, pueden declarar que existe un ser que puede no ser afectado por la ley del kamma y proveer la felicidad a uno sin tener que adquirir maestría sobre las habilidades del noble camino óctuple, o que ciertos actos o palabras rituales pueden proveer de un atajo similar a la felicidad. Las personas que siguen cualquiera de ambas creencias pueden bien sentirse amenazadas por personas ajenas que no comparten sus creencias, pues las personas ajenas están en efecto negando la existencia de un atajo en el que ellos posan sus esperanzas. Esto explica por qué dichas personas a menudo han sido intolerantes para con perspectivas externas.

Pero debido a que el principio del kamma es una enseñanza de completa responsabilidad personal, nadie quien crea en el kamma se sentirá amenazado por personas que enseñan atajos en el kamma. Los buddhistas que aún no han logrado la entrada-en-la-corriente flaquean en su convicción — ya que el camino puede parecer largo y arduo, y los resultados lentos en llegar — y esta es una razón por la cual se les alienta a no asociarse con nadie que rechace el principio del kamma. Pero aquellos que han tenido su primera degustación del Despertar no pueden de ninguna manera ser persuadidos de dudar del principio, pues han visto que lo Inmortal puede ser tocado solamente mediante un proceso que requiere la más extrema habilidad en atención interior y sabiduría aplicada a los procesos de la propia mente. Su actitud hacia otras enseñanzas es la de un hábil artesano hacia aquellos de menos habilidad, o de una mujer que ha aprendido a extraer aceite de sésamo de las semillas hacia aquellos que aún tratan de extraerlo de las piedras: Ella querrá enseñarles la manera correcta si es que están dispuestos a escuchar, pero si no lo están, tolerará su ignorancia y esperará que algún día estén listos para aprender.

Para lograr este nivel de convicción inquebrantable requiere que uno ponga al Dhamma en práctica. Esto muestra la relación íntima entre los aspectos intelectual y práctico de la convicción: uno debe tener cierto nivel de comprensión intelectual del  Dhamma doctrinal antes de poder practicarlo, y uno debe practicarlo hasta el punto de tocar el Dhamma de lo Inmortal  como logro antes de que la convicción en la enseñanza del Dhamma pueda volverse inalterablemente firme. Los comentarios señalan esta relación aplicando el término Dhamma a los tres niveles: doctrina, práctica, y logro, o en otras palabras, Dhamma como objeto de conciencia (en el nivel intelectual), como un medio de liberar la conciencia de la esclavitud hacia sus objetos (en el nivel práctico), y como la conciencia liberada (en el punto del Despertar).

El aspecto práctico de la convicción, previo a la entrada-en-la-corriente, es indicado por el factor de la entrada-en-la-corriente llamado “practicar de acuerdo al Dhamma.” Lo que este factor quiere decir es que uno debe estar dispuesto a poner al Dhamma en frente de sus preferencias, de manera que no está practicando simplemente en línea con sus gustos y disgustos. Esta es la verdadera prueba para la propia convicción. Es muy fácil escoger de las enseñanzas en base a otros estándares — aquí en Occidente es común juzgar el Dhamma respecto a la psicología Occidental u otras ciencias sociales, y escoger de acuerdo a ello — pero uno debe preguntarse la misma pregunta que el Príncipe Siddhattha se hizo: ¿Qué uso del tiempo vale más la pena, la búsqueda de objetos e ideales sujetos a cambio y muerte, o la búsqueda de lo Inmortal? Aunque existe un reconocimiento duradero en la tradición Buddhista de que las personas se benefician incluso si siguen solo parte de la enseñanza, el Dhamma puede dar sus resultados totales solo si uno se compromete totalmente al desarrollo de la habilidad de la liberación en pensamiento, palabra, y acto. Este entrenamiento es similar a seguir el régimen de un doctor: Uno se beneficiará incluso siguiendo el régimen solo ocasionalmente, pero la cura total requiere de adherir al régimen consistentemente y de poner la meta de la recuperación al frente de las demás preferencias. La habilidad de la liberación requiere que uno ordene sus prioridades, tomando las enseñanzas y el ejemplo de aquellos que han logrado esa habilidad como guía primera, y considerar todo lo demás como secundario.

Con el logro de la entrada-en-la-corriente, la convicción en el principio del kamma y su hábil maestría se vuelve tan firme que uno no rompería intencionalmente ninguno de los preceptos básicos que comprenden el hablar correcto, el actuar correcto, o el estilo de vida correcto. Este es el significado del factor de la entrada-en-la-corriente llamada “virtudes apetecibles por los nobles.” En adición a la virtud, los ganadores-de-la-corriente han además comenzado a desarrollar los otros dos agregados del noble camino — reposo mental y sabiduría — pero estos dos agregados no están aún completamente maduros [II/A; MFU, pp.103-04]. Como §74 y §75 dejan en claro, la convicción no puede volverse firme hasta que las cuatro facultades restantes, incluyendo el reposo mental y la sabiduría, han sido fortalecidos al menos hasta cierto grado. Una vez que la convicción se vuelve firme, puede entonces funcionar para fortalecer aquellas facultades aún más. El ganador-de-la-corriente comprende, de la experiencia de la entrada-en-la-corriente, no solo que ha logrado esa experiencia mediante la maestría de los procesos del kamma, sino además que su Despertar aún no está completo pues hay huecos en esa maestría. Esta realización es lo que da el ímpetu para el mayor desarrollo de las cinco facultades hasta que arriben a la realización total de lo Inmortal.