Reposo Mental Correcto

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E. Reposo Mental Correcto

(pasajes §§148-164)

Los pasajes en esta sección tratan el reposo mental correcto en términos de tres preguntas que merecen atención apropiada:

  • ¿Qué es reposo mental correcto?
  • ¿Cómo se adquiere maestría sobre él?
  • ¿Cómo puede ser puesto en uso?

Respondiendo a la primera pregunta: El pasaje §148 define al reposo como unidad mental, pero no todo caso de unidad mental cuenta como reposo mental correcto. El pasaje §102 identifica al reposo correcto con los cuatro niveles de jhana — inmersión meditativa — y §152 aclara el punto de que un jhana puede ser considerado reposo mental correcto solo si está desprovisto de cualidades inhábiles tales como los impedimentos. La inmersión en la pasión sensorial, por ejemplo, aún cuando puede ser muy focalizada, no cuenta como parte del camino. Por ende en la definición del primer nivel de jhana se especifica que cuenta como factor del camino solo cuando la mente está retirada del sensualismo y de cualidades mentales inhábiles.

La unidad del jhana significa no solo que la conciencia se centra en un solo objeto, sino además que el objeto es reducido a una sola cualidad que llena la totalidad de la conciencia, al mismo tiempo que la conciencia se amplía para impregnar el objeto entero. Esta impregnación mutua de conciencia y objeto en un estado de expansión es lo que se quiere decir con inmersión. Los símiles usados para ilustrar los distintos niveles de jhana hacen mención repetida de “expansión,” “impregnar,” “extender,” y “llenar” [§150; además MN 121; MFU, pp. 82-85], culminando en el cuarto jhana donde el cuerpo se llena de una sensación luminosa de conciencia. Esta sensación de expansión y de unificación es señalada también en pasajes que enseñan técnicas específicas de meditación. Las direcciones para mantener la respiración en mente, por ejemplo, declaran que uno debe ser sensible al cuerpo completo mientras inhala y exhala. Esto da cuenta del término “mahaggata” — agrandado o expandido — usado para describir a la mente en el estado de jhana.

Existen dos tipos básicos de jhana, que los comentarios denominan “jhana de forma” (rupa jhana) y “jhana sin forma” (arupa jhana). Cada tipo tiene varios niveles. En el caso de los jhana de forma, distintos pasajes del Canon enumeran los niveles en modos distintos. Las diferencias giran en torno a dos sentidos distintos de la palabra “forma.” En un sentido, “forma” denota al cuerpo, y el jhana de forma es un estado de inmersión mental en la forma del propio cuerpo físico, como es sentido desde el interior. Un jhana enfocado en este tipo de forma viene en cuatro niveles, idénticos a los cuatro niveles mencionados en la definición de la facultad de reposo mental [§72] y del reposo mental correcto en el noble camino óctuple [§102]. En otro sentido, “forma” puede también denotar las formas y la luz visibles  que algunos meditadores pueden ver en el ojo mental en el curso de su meditación. Este tipo de jhana de forma es analizado dentro de dos patrones, uno con dos niveles [§164], el otro con tres [§163]. Ambos patrones terminan con la percepción de “lo bello,” que en términos de su función es equivalente a la sensación de resplandor que repleta al cuerpo en el cuarto nivel de jhana de “forma corporal”.

Para una persona que practica jhana de forma en cualquiera de los sentidos del término, la ecuanimidad experimentada con la sensación de bello resplandor puede entonces actuar como base para los niveles sin forma de jhana, que el Canon denomina como las cuatro “sin-formas-eidades (sic) más allá de la forma.” Éstas son definidas invariablemente como una inmersión progresiva en las percepciones de “espacio infinito,” “conciencia infinita,” y “hay nada,” conducentes al cuarto estado de ni-percepción-ni-no-percepción.

En cuanto a la segunda pregunta, acerca de cómo adquirir maestría sobre el reposo mental correcto: El pasaje §154 señala que la habilidad de lograr el primer nivel de jhana — como sea que uno experimente la “forma” que actúa como su enfoque — depende del abandono de los impedimentos, porque la sensación de libertad que viene con su abandono ofrece la sensación de alegría y placer que permiten a la mente establecerse hábilmente en el momento presente. Cómo adquirir maestría sobre este proceso es mejor ilustrado siguiendo el más detallado conjunto de instrucciones de meditación del Buddha — los dieciséis pasos en la práctica de mantener la respiración en mente [§151] — y comparándolo con la descripción estándar de las cuatro etapas de jhana [§§149-150]. Antes que analicemos estos mapas de la práctica, sin embargo, debemos hacer unos cuantos comentarios respecto a cómo usarlos hábilmente.

Para empezar, los obstáculos internos para la práctica de jhana no terminan con el despeje de terreno preliminar de los impedimentos discutido en la sección anterior. Pueden entrometerse niveles más refinados de estados mentales inhábiles [§§160-61]. Lapsos en la atención y alerta pueden dejar aperturas para que los impedimentos vuelvan. Así, aunque los mapas de las distintas etapas del reposo mental proceden en una progresión suave y aparentemente inevitable, la experiencia real de la práctica no lo hace. Por esta razón, el Buddha ofrece instrucciones específicas acerca de cómo lidiar con estos obstáculos una vez que surgen en el curso de la práctica. El pasaje §159 enumera cinco acercamientos básicos, los dos primeros de los cuales ya hemos visto en la sección anterior. Los tres restantes son: 1) Uno ignora los obstáculos. Esto funciona en base al principio de que prestar atención a la distracción la alimenta, tal como prestar atención a una persona demente — aún cuando uno esté simplemente intentando hacer que se vaya — eso mismo le alienta a quedarse. 2) Uno nota que el acto de pensar un pensamiento distractivo en realidad requiere más energía que no pensar ese pensamiento, y uno relaja concientemente toda tensión o energía que le esté acompañando. Este acercamiento funciona mejor cuando uno es lo suficientemente sensible a las sensaciones corporales como para ver el patrón de tensión física que aparece junto al pensamiento, y puede entonces relajarlo intencionalmente. 3) El acercamiento de última instancia es simplemente ejercer fuerza sobre la mente para expulsar el pensamiento distractivo. Esta es una medida temporal y provisional que funciona solo en tanto que la atención es firme y la determinación es fuerte. Es útil en casos en que la sabiduría aún no es lo suficientemente aguda como para hacer que los otros acercamientos funcionen, pero una vez que la sabiduría está apta para la labor, los otros acercamientos son más efectivos a la larga.

Otro punto a tener en mente para comprender los mapas de la práctica es que éstos enumeran los pasos de la meditación, no en el orden en los que serán experimentados, sino en el orden en el cual se puede adquirir maestría sobre ellos. Hay casos, por ejemplo, en que uno sentirá júbilo en el curso de la práctica (paso 5 en la práctica de la meditación con la respiración) antes de que uno sea capaz de respirar sensible al cuerpo entero (paso 3). En tales casos, es importante no apresurarse a ninguna conclusión respecto al nivel de logro de uno, o sentir que uno ha evitado la necesidad de adquirir maestría sobre un paso anterior. En vez — cuando varias experiencias distintas surgen juntas desordenadamente, como lo hacen a menudo — uno debe usar los mapas para saber en qué experiencia enfocarse primero por el bien de desarrollar la meditación como habilidad.

Una reserva aquí es que no es necesario adquirir maestría sobre todos los niveles de reposo mental para obtener el Despertar. La relación del reposo mental con la sabiduría es un asunto controversial, que trataremos en la sección siguiente, pero aquí podemos simplemente señalar que muchos textos [§§173-74] declaran que la experiencia del primer jhana puede ser una base suficiente para la sabiduría conducente al Despertar. Lo mismo es cierto para los primeros cuatro pasos en la meditación con la respiración, que constituyen una de las vías alternativas de desarrollo del cuerpo en y por sí mismo como marco de referencia [§30]. En este caso, la práctica de la meditación con la respiración saltaría de la maestría del paso 4 directo al paso 13, saltándose los pasos intermedios. De hecho, comenzando por el paso 4 es  posible saltar directamente al 13 desde cualquiera de los pasos, y desde ahí progresar hasta el Despertar.

El hecho de que las etapas superiores sean innecesarias en algunos casos, sin embargo, no significa que sean superfluas. Muchas personas, a medida que desarrollan la habilidad de su meditación, encontrarán que sus mentes naturalmente pasan a niveles más profundos de tranquilidad sin que surjan insights liberadores. Para ellos, los mapas son ayudas valiosas por varias razones. Para empezar, los mapas pueden ayudar a indicar qué cuenta y qué no como Despertar. Cuando uno llega a un nivel nuevo y más refinado de conciencia en su práctica, es fácil asumir que uno ha logrado la meta. Comparar su experiencia con los mapas, sin embargo, puede mostrar que la experiencia es simplemente un nivel superior de reposo mental. Además, un conocimiento de los distintos niveles puede ayudarle a uno a revisarlos después de lograrlos, de modo que en el curso de intentar adquirir maestría sobre ellos, pasando de un nivel a otro, uno puede comenzar a obtener insight acerca del elemento de voluntad y fabricación que hay en ellos. Este insight puede entonces ofrecer una comprensión del patrón de causa y efecto en la mente y, como muestra el pasaje §182, puede conducir a un sentido de desapasionamiento y en últimas al Despertar.

Sin embargo, los mapas no deben ser usados para planificar la práctica por adelantado. Este es el mensaje en §162, que establece el punto de que uno no debe intentar usar su conocimiento de los distintos niveles de la práctica para forzar su camino a lo largo de ellos. En otras palabras, uno no debe intentar preparar un estado particular de jhana basado en ideas sacadas de los mapas. Al llegar a un nivel en particular, uno no debe apresurarse por pasar al siguiente. Siguiendo con la imagen del pasaje, uno encontrará que no hay necesidad de saltar a otro prado para probar pasto y agua distintos, pues el pasto y agua nuevos se desarrollarán en el propio prado mismo.

Finalmente, aunque los mapas de las distintas etapas de reposo mental parecen exhaustivos y completos, se debe tener en mente que éstos enumeran solo las etapas de reposo mental correcto, y no la diversidad de incorrectos. Además de los tipos de reposo mental incorrecto mencionados en §152, hay estados mentales que pueden ser muy tranquilos pero carecen de la atención que les haría correctos. Uno de éstos es un estado borroso — esencialmente un reposo mental de delusión — entre vigilia y sueño, en el que el objeto se torna neblinoso y mal definido. Al dejarlo, es difícil de decir dónde estaba enfocada la mente, o si es que se estaba despierto o dormido. Otro tipo de reposo mental incorrecto es aquel que una tradición de práctica moderna, siguiendo a DN 1, denomina un estado de no-percepción (asaññi). En este estado, que es esencialmente un reposo mental de sutil aversión — resultado de una determinación fuertemente enfocada a no permanecer en ningún objeto — todo parece cesar: la mente se queda en blanco, sin percepción alguna de vistas o sonidos, ni del propio cuerpo ni pensamientos. Hay solo apenas suficiente atención como para saber que uno no se ha desmayado ni se ha quedado dormido. Uno puede permanecer ahí por largos períodos de tiempo, y sin embargo la experiencia parecerá momentánea. Uno puede incluso determinar de antes cuándo dejará el estado; pero al emerger de él, uno se puede sentir de alguna manera aturdido o drogado, la que es una reacción causada por la intensa fuerza repelente de la concentración que indujo el estado para empezar. Hay otras formas de reposo mental incorrecto, pero una evaluación general es que el reposo mental correcto es un estado atento, totalmente alerta. Todo estado de quietud sin atención y alerta claras es incorrecto.

Con estos puntos en mente podemos ahora volver a los mapas para ver su respuesta a la pregunta de cómo la meditación con la respiración conduce a la maestría de jhana. Como señalamos antes, la práctica de mantener la respiración en mente es el método de meditación que el Canon enseña en mayor detalle. Hay dos razones posibles para esto, una histórica y la otra más teórica. Desde un punto de vista histórico, la respiración fue el punto focal que el Buddha mismo usó en la noche de su propio Despertar. Desde una perspectiva teórica, un estado de reposo mental centrado en la respiración es el lugar de encuentro de todos los elementos del factor de “fabricación” (sankhara) en la fórmula del co-surgimiento dependiente [§§218, 223]. Este factor, al ser experimentado en el presente, consiste de fabricación corporal (la respiración misma), fabricación verbal (los factores de pensamiento dirigido y evaluación aplicados a la respiración en el primer jhana), y fabricación mental (sensación y percepción, en este caso las sensaciones de placer y ecuanimidad experimentadas en los cuatro jhanas, más la etiqueta mental de “respiración” o “forma” que actúa como base para el estado de jhana). Debido a que la sabiduría trascendente debe lidiar directamente con estos tres tipos de fabricación si va a eliminar la ignorancia que les subyace, la práctica de jhana basada en la respiración es un punto ideal para enfocar las tres a la vez.

Los dos primeros pasos en la meditación con la respiración [§151] involucran simples labores de pensamiento dirigido y evaluación: dirigir los pensamientos y la atención a la respiración en y por sí misma, en el presente, al mismo tiempo evaluarla a medida que uno comienza a discernir variaciones en la longitud de la respiración. Algunos maestros modernos mantienen que el factor de evaluación aquí incluye también tomar las observaciones de respiración corta y larga como base para ajustar el ritmo respiratorio y hacerlo lo más confortable posible. Ya que el primer nivel de jhana debe estar basado en una sensación de placer [§238], este consejo es muy práctico.

Los pasos restantes son intencionados o determinados: Uno “se entrena a sí mismo,” primero manipulando el propio sentido de saber conciente, haciéndolo sensible al cuerpo como un todo. Luego uno puede comenzar a manipular las sensaciones corporales de las que uno es conciente, reduciéndolas a una sensación unida de calma dejando que la “fabricación corporal” —la respiración — se calme de manera de crear una sensación apacible de júbilo y placer. Una comparación entre las etapas de la meditación con la respiración y las analogías gráficas para el jhana [§150] indica que los pasos quinto y sexto — ser sensible al  júbilo y placer — involucran hacer que estas sensaciones sean “unidas” también, dejándoles bañar al cuerpo entero, tal como quien se baña amasa lo húmedo por toda su bola de polvo de baño. Con las fabricaciones tranquilizadas, las fabricaciones mentales — sensaciones y percepciones — se vuelven claramente aparentes a medida que ocurren, tal como cuando una radio está sintonizada precisamente a cierta frecuencia, la estática es eliminada y el mensaje enviado por la estación de radio transmitiendo a esa frecuencia se vuelve claro. Estas fabricaciones mentales, también, se calman, un paso simbolizado por las aguas quietas en las analogías de los jhanas, en el símil para el tercer nivel, en contraste con las aguas de vertiente brotando en el segundo nivel. Lo que queda es simplemente una sensación de la mente misma, correspondiente al nivel del cuarto jhana, en el cual el cuerpo es repletado de la cabeza a los pies con una sensación unida de conciencia luminosa y resplandeciente. Esto completa el primer nivel de la práctica de los marcos-de-referencia [II/B].

Una vez que esta etapa es alcanzada, los pasos 10 al 12 indican que uno puede ahora tornar su atención a consolidar su maestría del reposo mental. Uno hace esto revisando los distintos niveles de jhana, enfocándose no tanto en la respiración sino en la mente a medida que se relaciona con la respiración. Esto permite una percepción de distintas maneras en las que la mente puede ser satisfecha y estabilizada, y de los distintos factores de los cuales puede ser liberada llevándola por los distintos niveles de jhana — por ejemplo, liberándola del júbilo llevándola del segundo nivel al tercero, y así [§175]. Uno llega a ver que, aunque la respiración se siente distinta en los distintos niveles de jhana, la causa no es tanto la respiración como lo es la manera en que la mente se relaciona con la respiración, despojando las variadas actividades mentales que rodean a su única ocupación. A medida que uno asciende por los distintos niveles, el pensamiento dirigido y la evaluación son aquietados, el júbilo se desvanece, y el placer es abandonado.

Otra manera de consolidar las habilidades en el curso de estos pasos es examinar las sutiles impurezas que interfieren en la maestría total del reposo mental. El hecho de que el enfoque de uno está ahora en la mente hace posible ver estas impurezas con claridad, y luego estabilizar la mente incluso más liberándola de ellas. El pasaje §161, aunque apunta específicamente a problemas enfrentados por aquellos que tienen visiones en su meditación, da una lista de revisión útil de impurezas mentales sutiles que pueden dificultar el reposo mental de cualquier meditador. La imagen de agarrar a una codorniz ni con mucha soltura ni demasiado fuerte se ha vuelto un estándar en los manuales de meditación Buddhista.

La maestría del reposo mental desarrollada en los pasos 9 al 12 provee de una excelente oportunidad para desarrollar la sabiduría respecto al patrón de causa y efecto en el proceso de reposar la mente, ya que uno debe adquirir maestría sobre los factores causales antes de que pueda obtener los resultados deseados en términos de satisfacción, estabilidad, y liberación. Aquí vemos en funcionamiento el patrón básico de la habilidad mencionado en varias secciones anteriores: que la sabiduría es agudizada y fortalecida empleándola en desarrollar las habilidades del reposo mental. Esto correspondería al segundo nivel de la meditación de los marcos-de-referencia — enfocarse en el fenómeno de originamiento y pasar — mencionado en II/B.

Otro desarrollo que puede ocurrir durante estos pasos — aunque esto le lleva a uno fuera de la práctica de la meditación con la respiración per se — es el descubrimiento de cómo la ecuanimidad desarrollada en el cuarto jhana puede ser aplicada a otros objetos refinados de la mente. Estos son los cuatro jhanas sin forma: la dimensión de la infinitud del espacio, la dimensión de la infinitud de la conciencia, la dimensión de la nada, y la dimensión de la ni-percepción-ni-no-percepción. Estos estados pueden sonar imposiblemente abstractos, pero en la práctica real crecen directamente de la manera en que la mente se relaciona con la tranquila sensación del cuerpo en el cuarto jhana. La primera etapa viene cuando la mente ignora concientemente su percepción (etiqueta mental) de la forma del cuerpo, atendiendo en vez a la sensación restante de espacio que rodea y abarca a esa forma; la segunda etapa viene cuando la mente se despoja de su percepción de “espacio,” dejando una sensación ilimitada de conciencia; la tercera, cuando deja ir la unidad de su percepción de “conciencia,” dejando una percepción de inactividad; y la cuarta, cuando se despoja de la percepción de carencia de actividad. Lo que queda es un estado en que la percepción es tan refinada que difícilmente puede llamarse percepción, aún cuando aún está ahí. A medida que uno adquiere maestría sobre estos pasos, uno ve que mientras que los primeros cuatro niveles de jhana difieren en el tipo de actividad en el que la mente enfoca su único objeto, los cuatro jhanas sin forma difieren en sus objetos, pues un nivel de etiquetado mental se disipa para ser reemplazado por uno más sutil.

Los pasajes §162 y §164 enumeran un logro meditativo más pasando la dimensión de la ni-percepción-ni-no-percepción — el cese de sensación y percepción — pero este es cualitativamente distinto a los otros, en que un meditador no puede lograrlo sin al mismo tiempo despertar al nivel de no-retorno al menos. La razón tras esto está relacionada, una vez más, con el factor de “fabricación” (sankhara) en el co-surgimiento dependiente [§218]. En el curso de adquirir maestría sobre los niveles de jhana, la fabricación verbal se va calmando cuando uno entra al segundo jhana; la fabricación corporal, cuando uno entra al cuarto jhana; y la fabricación mental, cuando uno entra a esta última etapa. Para que los tres tipos de fabricación se detengan, sin embargo, la ignorancia — la condición para la fabricación — debe detenerse también, y esto puede ocurrir solo con el insight que conduce al Despertar.

Hemos llegado al final de la lista de etapas de maestría de logros meditativos, pero aún cuatro pasos en la meditación con la respiración quedan sin explicar. Esto es porque, aparte del noveno nivel de logro, las etapas de maestría pueden ser todas logradas sin desarrollar la sabiduría que constituye el Despertar, mientras que los últimos cuatro pasos en la meditación con la respiración tratan específicamente del dar pie a esa sabiduría. Esto nos lleva a la tercera pregunta que fue propuesta al comienzo de esta introducción: cómo puede el reposo mental correcto ser puesto en uso.

El pasaje §149 enumera cuatro posibles usos del reposo mental:

  • un placentero estar en el aquí y ahora,
  • el logro de conocimiento y visión,
  • atención y alerta, y
  • la finalización de los flujos

El primer uso es el simple disfrute de la experiencia de jhana; el segundo se relaciona con los primeros cinco poderes supranormales [II/D]. El tercero se relaciona con el desarrollo de los marcos de referencia [II/B]; y el cuarto, con la sabiduría que constituye al Despertar. Ya hemos discutido el segundo y tercer uso del reposo mental en los capítulos citados en paréntesis de corchete. Esto nos deja con el primero y el cuarto.

El Canon [MN 138; MFU, pp. 114-15] señala que los meditadores puede volverse “encadenados y engrillados” por las atracciones del placer a ser hallado en los jhanas. Como resultado, muchos meditadores temen dejar que sus mentes se establezcan en estados dichosamente tranquilos, por miedo a quedarse atascados. El Canon, sin embargo, nunca declara que la entrada-en-la-corriente pueda ser lograda sin al menos alguna experiencia en jhana; y señala explícitamente [AN 3.88; MFU, p. 103] que el logro del no-retorno requiere de una maestría del reposo mental. MN 36 relata que el punto decisivo en la propia práctica del Buddha — cuando abandonó el camino de auto-aflicción y se tornó al camino medio — dependió de su darse cuenta de que no hay nada reprochable en el placer ha ser hallado en los jhanas. Por ende, no hay nada que temer.

Este placer juega una función importante en la práctica. Para empezar, le permite a la mente quedarse confortablemente en el momento presente, ayudándole a lograr la estabilidad que necesita para obtener insight. Esto puede ser comparado con un experimento científico, en el que el equipo de medición necesita ser absolutamente estable para así arrojar lecturas confiables. Segundo, ya que se requiere de gran sensibilidad para “sintonizar” la mente al placer refinado de jhana, la práctica sirve para incrementar la sensibilidad, haciéndole a uno más agudamente conciente de incluso los más refinados niveles de estrés también. Tercero, debido a que el placer y ecuanimidad del jhana son más exquisitos que los placeres sensoriales, y debido a que existen independientemente de los cinco sentidos, éstos pueden permitir a la mente volverse menos involucrada en placeres sensoriales y menos inclinada a buscar satisfacción emocional de ellos. En este sentido, los placeres hábiles del jhana pueden actuar como el punto de apoyo de la palanca que saca los apegos a los placeres menos hábiles del sensualismo. El hecho de que la maestría totalmente madura de los jhanas lleva a cabo el logro del no-retorno, el nivel preliminar del Despertar en el que la pasión sensorial es abandonada, muestra el rol necesario que juego el jhana en dejar ir esta impureza en particular. Finalmente, el placer del jhana provee de un lugar de descanso y rehabilitación a lo largo del camino cuando los poderes de sabiduría de la mente se vuelven laxos o cuando debe ser persuadida al humor apropiado para aceptar algunas de las lecciones más duras que necesita aprender para abandonar sus ansias. Así como una persona que está bien alimentada y descansada está más abierta a recibir críticas que cuando está cansada y con hambre, la mente a menudo está más dispuesta a admitir su propia tontera y falta de habilidad cuando está nutrida por el placer del jhana que cuando no.

Por lo tanto, aunque el placer del jhana puede volverse un obstáculo si se le trata como un fin en sí mismo, hay fases de la práctica en que la búsqueda de esta forma de placer es una estrategia útil hacia el cuarto uso del reposo mental: la finalización de los flujos mentales. Este cuarto uso es el tema de la siguiente sección, pero aquí podemos simplemente señalar que está relacionado con el quinto factor del noble reposo mental correcto mencionado en §150. Como sugiere el símil que lo ilustra — con la persona que está parada reflexionando acerca de la persona que está sentada —  este factor es un retiro o un elevarse de la mente por sobre el objeto de su inmersión, sin a la vez perturbar la inmersión. Este factor corresponde a los pasos 9 al 12 en la guía para la meditación con la respiración, ya que uno es capaz de enfocarse en el modo en que la mente se relaciona con su objeto al mismo tiempo que la mente está de hecho en un estado de reposo. El pasaje §172 muestra que este factor puede ser aplicado a cualquier nivel de jhana excepto a los estados de ni-percepción-ni-no-percepción y al cese de percepción y sensación. En cuanto a esos dos estados, uno puede reflexionar sobre sus factores componentes solo después de salir de ellos. Con los otros estados, uno permanece con el objeto, pero su foco principal está en la mente. Uno ve los distintos eventos mentales involucrados en mantener ese estado de reposo mental, y mientras uno contempla estos eventos, se sorprende de cuán inconstantes son, cuán fabricados e intencionados. Esto provee de insight acerca de cómo el aspecto presente del kamma — las intenciones presentes — le dan forma a la experiencia presente. También ofrece insight acerca del patrón general de causa y efecto en la mente.

Enfocarse en la inconstancia y la no-fiabilidad de los factores en este patrón da pie al darse cuenta de que son además estresantes y no-sí-mismo: ni “yo” ni “míos,” sino simplemente instancias de la primera noble verdad [III/H/i]. Cuando esta realización va directo al corazón, viene entonces un sentido de desapasionamiento por toda ansia dirigida a ellos (la segunda noble verdad) y una experiencia de su desvanecimiento y cese (la tercera). Finalmente, uno abandona los apegos no solo a estos eventos, sino también a la sabiduría que ve a través de su naturaleza real (la cuarta). Esto completa los pasos 13 al 16 en la guía para le meditación con la respiración, al mismo tiempo que lleva a los siete factores para el Despertar a plenitud en un estado “dependiente del retiro… desapasionamiento… cese, resultante en dejar pasar [§93],” donde “dejar pasar” parecería ser equivalente al “abandono” en el paso 16. Cuando uno puede simplemente experimentar el acto de abandono sin crear una identidad en torno al “hacer” el abandono, uno pasa por la tercera etapa de la meditación de los marcos-de-referencia hacia el estado de no-creación [§§179, 183], que conforma el umbral a la liberación.

Incluso después de lograr la liberación, el arahant sigue practicando meditación, aunque ahora los flujos están terminados, el reposo mental no es necesario para ponerles fin. MN 107 menciona que los arahants practican reposo mental tanto por el bien de un placentero estar en el aquí y ahora, como por la atención y alerta. Un número de pasajes en el Canon mencionan al Buddha y a sus discípulos arahants ejerciendo sus poderes supranormales, lo que muestra que estuvieron practicando reposo mental para lograr conocimiento y visión también, para usarla en instruir a aquellos a su alrededor. La descripción del fallecimiento del Buddha cuenta que entró en el nibbana total después de ejercer su maestría en todo el rango de logros jhánicos. La práctica de reposo mental entonces es útil hasta el punto en que uno obtiene liberación total de la ronda de muerte y renacimiento.