Sabiduría: La Primera Verdad

Contenidos / Prefacio  / Introducción  /  Parte I  / Parte II / Parte III

H (ii).Sabiduría: La Primera Verdad

→ (pasajes §§196-207)

La primera noble verdad es aquella de dukkha, traducido aquí como estrés y sufrimiento. El término tiene un amplio rango de otros significados también, incluyendo aflicción, malestar, y — cual es probablemente su significado más elemental — dolor. Las personas aprenden sus estrategias más básicas para lidiar con el dolor en la primerísima infancia, cuando sus poderes de observación no están desarrollados y no pueden aprender de las lecciones verbales de otros. Estando en una etapa como tal, están en una pobre posición para comprender el dolor, y a menudo les deja desconcertados. Esto significa que desarrollan modos inhábiles de manejarlo. Aún cuando sus mentes desarrollan más adelante habilidades verbales y lógicas más elevadas, muchas de las estrategias y actitudes inhábiles  hacia el dolor que desarrollaron en la temprana infancia persisten a nivel sub-conciente.

Uno de los insights más importantes del Buddha en conducir hacia su Despertar fue su realización de que el acto de comprender el dolor reside en la esencia de la búsqueda espiritual. En el tratar de comprender el dolor — en vez de simplemente tratar de deshacerse de él en línea con las tendencias habituales propias — uno aprende muchas lecciones valiosas. Para empezar, uno puede terminar toda sensación de desconcierto frente el dolor. Al ver el dolor por lo que es realmente, uno puede tratarlo más efectiva y hábilmente, debilitando así el proceso mediante el cual el dolor y la ignorancia se alimentan el uno al otro. Al mismo tiempo, a medida que uno aprende a resistirse a las reacciones habituales propias frente al dolor, uno comienza a escarbar en los niveles no-verbales sub-concientes de la mente, llevando a la luz muchos procesos mal-formados y escondidos de los cuales uno no estaba conciente previamente.

En este sentido, el dolor es como el bebedero al que todos los animales en el bosque — todas las tendencias sub-concientes de la mente — vendrán eventualmente a beber. Así como un naturalista que quiere hacer un catastro de la vida animal en un área particular puede simplemente establecerse cercano a un bebedero, de igual manera, un meditados que quiere comprender la mente puede simplemente vigilar justo al dolor para ver qué reacciones sub-concientes aparecerán. Por ende el acto de intentar comprender el dolor conduce no solamente a una mejor comprensión del dolor mismo, sino también a una conciencia ampliada de los procesos más básicos en funcionamiento en la mente. A medida que uno ve cómo toda carencia de habilidad sobre estos procesos, y en particular sobre las reacciones al dolor, conduce solo a más dolor, la mente se abre a la posibilidad de que reacciones más hábiles no solo alivien dolores específicos sino que además conduzcan fuera del dolor por completo. El pasaje §238 muestra cómo la convicción en esta posibilidad — que no es nada más que el principio del kamma — conduce desde la experiencia de estrés y dolor a una cadena causal que corta el desconcierto conducente a más dolor y termina en la liberación total.

Aunque el dolor es el punto más aventajado para observar los procesos de la mente, es también el más difícil, simplemente porque es tan implacenero y difícil de aguantar. Es por eso que la sabiduría/discernimiento necesita las facultades de convicción, persistencia, atención, y reposo mental para darle la seguridad desapegada y el foco estable necesario para permanecer con el dolor en y por sí mismo, en el modo fenomenológico, y no apartarse a las narrativas usuales, teorías abstractas, y otras defensas inhábiles que la mente idea contra el dolor. Solo mediante el desarrollo de las cinco facultades hacia el reposo mental correcto tiene la sabiduría/discernimiento la base de placer y ecuanimidad necesarios para investigar el dolor sin sentirse amenazado por él, siendo así capaz de arribar a una comprensión imparcial de su real naturaleza.

El pasaje §198 muestra la dirección que este entendimiento debe tomar, en últimas analizando la amplia variedad de estrés y dolor en cinco categorías: los cinco agregados-aferrados. Muchos de los pasajes en esta sección dan un análisis más detallado de estas categorías. Tomados juntos, estos pasajes proveen de un marco conceptual útil para adoptar el deber de tratar de comprender los asuntos en torno al estrés, sufrimiento, y dolor. Aquí discutiremos primero los agregados, y luego su conexión con el aferramiento/sustento.

Los cinco agregados son: forma, sensación, percepción, fabricaciones, y conciencia. Estas cinco categorías cubren el rango completo de experiencia que puede ser adecuadamente descrita [§231]. “Forma” cubre todo fenómeno físico, tanto en el propio cuerpo como fuera. Las cuatro categorías restantes cubren todos los eventos mentales. “Sensación” cubre sensaciones de placer, dolor, y ni-placer-ni-dolor, independiente de si están basadas en lo físico o lo mental. “Percepción” denota el acto mental de aplicar etiquetas o nombres a eventos físicos o mentales. “Fabricaciones” aquí cubre los procesos verbal y mental de crear pensamientos, preguntas, impulsos, o intenciones en la mente. “Conciencia” cubre el acto de conciencia en cualquiera de los seis sentidos: ojo, oído, nariz, lengua, cuerpo, y mente. Unos cuantos textos [§§235-36] discuten un tipo separado de conciencia que no toma parte de ninguno de los seis sentidos ni sus objetos. Este tipo de conciencia se dice que reside más allá del rango de experiencia descriptible y por lo tanto no está incluida en ninguno de los cinco agregados. De hecho, es equivalente a lo No-fabricado y conforma la meta al final del camino.

Los cinco agregados, por su cuenta, no constituyen sufrimiento o estrés. Son estresantes solo al funcionar como objetos de aferramiento/sustento. Esta palabra híbrida — aferramiento/sustento — es una traducción del término Pali upadana. Upadana tiene significado híbrido porque es usado para cubrir dos lados de un proceso físico metafóricamente aplicado a la mente: el acto de aferrarse mediante el cual un fuego toma sustento de un combustible, y al sustento ofrecido por el combustible. A nivel de la mente, upadana denota tanto el acto de aferramiento como el objeto al que se aferra, que juntos dan sustento al proceso mediante el cual surge el dolor mental. En términos de esta metáfora, el dolor es caliente e inestable como el fuego, mientras que el acto mental de aferramiento a cualquiera de los cinco agregados es lo que mantiene al fuego ardiendo. Estas imágenes son parte de una imaginería mayor y compleja contenida en los discursos en Pali, asemejando los proceso de dolor y su cese a los procesos físicos del fuego y su extinción. Una comprensión de esta imaginería ayuda a dar un sentido gráfico e intuitivo de las maneras en que los textos Pali analizan el problema del estrés y dolor.

Muchos de los textos explícitamente asemejan el dolor a una fiebre o a un fuego ardiendo e inestable [§221; Thig 8.1]. Otros lidian más en una imaginería indirecta, en la que la terminología para explicar el fuego es aplicada a la mente. La palabra upadana es una instancia de este tipo de imaginería indirecta. Otras incluyen khanda, o agregado, que también significa el tronco de un árbol; y nibbana, el nombre más común para la meta Buddhista, que significa también el extinguimiento de un fuego. De acuerdo a la física del tiempo del buddha, el fuego era “agarrado” cuando era encendido. Al arder, estaba en un estado de agitación inestable, entrampado por el combustible al cual se aferraba por sustento. Al apagarse, se “liberaba.” Dejando su sustento, se serenaba, calmaba, y desataba. De acuerdo a los comentarios, “desatado” es lo que significa literalmente nibbana. Por lo tanto el estudio del dolor es como el estudio de un fuego ardiendo: uno trata de comprenderlo para encontrar la fuente de su arder, de su esclavitud, y su entrampamiento de manera de apagar el fuego y obtener libertad de ello para siempre.

Hay cuatro tipos de aferramiento a los agregados que dan sustento a los proceso de sufrimiento y estrés: deseo y pasión por

  • el sensualisimo hallado en los agregados,
  • perspectivas respecto a los agregados,
  • prácticas y preceptos que involucren a los agregados, y
  • teorías acerca del sí mismo que involucren a los agregados.

MN 44 [MFU, pp. 44-45] señala el punto que el acto de aferramiento no es ni lo mismo que los agregados ni está totalmente separado de ellos. Si el aferramiento fuese idéntico con los agregados, no habría manera de experimentar los agregados sin aferramiento, y por ende no habría manera de que una persona despierta volviese al nivel condicionado de experiencia después del Despertar. Si aferramiento y agregados estuvieran totalmente separados, el aferramiento podría existir independientemente de los agregados y contaría como una parte separada de la experiencia descriptible. Si fuese así, la trascendencia de los agregados en el momento de Despertar no constituiría la trascendencia de la esfera fabricada, y por ende la labor de comprender el sufrimiento no habría aún terminado. La naturaleza entonces de la real interdependencia entre aferramiento y agregados indica que una comprensión total de los agregados es suficiente para llevar a cabo el Despertar, al mismo tiempo que deja una apertura para la experiencia continuada de la esfera fabricada después que ha ocurrido ese Despertar.

Lo que quiere señalar esta interdependencia en términos prácticos es que uno debe examinar los agregados de tal manera de comprender totalmente que no vale la pena aferrarse a ellos. Uno hace esto enfocándose en dos de sus características comunes: su inestabilidad y su complejidad. Al ver su inestabilidad inherente, uno se da cuenta de que son inconstantes. Ya que son inconstantes, todo intento de basar la felicidad en ellos es inherentemente estresante, tal como hay estrés inherente en tratar de sentarse cómodamente en una silla que se tambalea. Debido a que los agregados no ofrecen base alguna para la felicidad real, están más allá del control de uno, y por ende no merecen ser vistos como “yo” o “mío.”

Enfocándose más en los agregados, uno percibe la complejidad de sus interrelaciones. El pasaje §201 indica algo de esta complejidad en su discusión de la relación entre sensación, percepción, y conciencia sensorial. Aunque estos agregados funcionan en distintos modos, en la experiencia real pueden ocurrir solo como partes de un cúmulo interrelacionado de eventos mentales en torno a un objeto común. De hecho, están relacionados tan cercanamente uno con el otro que la conciencia ordinaria los asume como un solo todo. Una de las labores de la sabiduría/discernimiento en comprender el dolor es ver estos agregados como eventos interrelacionados. Debido a que sus interrelaciones siguen leyes complejas e invariables, la comprensión de su real comportamiento trae consigo la opresiva realización — opresiva mientras uno esté aún considerando la red causal en parte o completamente en términos de “sí mismo” u “otro” — de que en últimas no están bajo nuestro control. A lo más, uno puede explorarlos y manipularlos al grado de comprenderlos para obtener la libertad de ellos, pero en y por sí mismos no ofrecen ningún tipo de felicidad estable.

Observar y comprender las complejas interrelaciones entre sensación, percepción, y conciencia le conduce  a uno al área del co-surgimiento dependiente, que conforma la esencia de la segunda verdad. A medida que la comprensión de uno se hace más sensible, ello trae a la mente el punto de que todo aferramiento a estos fenómenos interrelacionados debe ser abandonado. Esta comprensión — de que los fenómenos que toman parte en tales relaciones son indignos de aferramiento — conforma la esencia del camino. Toda la búsqueda de este camino, en el que uno abandona toda pasión y deseo por los cinco agregados, lleva a cabo el conocimiento del cese del estrés. Todo esto corrobora el comentario del Ven. Gavampati [§194] de que el conocimiento de la primera noble verdad inherentemente involucra el conocimiento de las tres restantes.