Ve, Haz Jhana

Ve, Haz Jhana

Thanissaro Bhikkhu

July 17, 2004

 

Hay muchos pasajes en el Canon en que el Buddha — luego de haber explicado el camino de práctica, o de hablar acerca de la urgencia de seguir el camino — envía a los monjes a meditar. “Miren,” dice. “Allá hay pies de los árboles, por allá viviendas vacías. Mediten. No se arrepientan después de que no meditaron, de que no practicaron.” La palabra que usa para ir a meditar es “ir a hacer jhana” — jhayati es el verbo en Pali. Es homónimo con un verbo para arder, como cuando una llama arde estable. Existen varias palabras distintas para arder en Pali — palabras para fuegos embravecidos, palabras para fuegos sin llamas — pero el verbo para un ardor estable, como la llama de una lámpara de aceite, es jhayati. Y el mismo verbo es usado para hacer jhana. Cuando estás practicando el reposo mental, tratas de hacer que la mente arda estable, con una llama limpia y clara. Las llamas que oscilan arriba y abajo son difíciles de estudiar, pero una llama estable es una que puedes estudiar con claridad. Esa es la cualidad que estás tratando de desarrollar de manera que puedas leer la mente.

 

¿Cómo creas esa llama estable? Dos cualidades mentales son básicas: Una es el pensamiento dirigido; la otra es la evaluación. Diriges tus pensamientos a un asunto en particular como la respiración. Sigue recordándote a ti mismo permanecer con la respiración. Luego la evalúas. ¿Cómo va la respiración? ¿Dónde sientes la respiración? Cuando la respiración entra, ¿cuáles son las sensaciones que te hacen saber que está entrando? Cuando sale, ¿qué sensaciones te hacen saber que está saliendo? ¿Son confortables esas sensaciones? Si lo son, déjales ser. Si no, puedes cambiarlas. Lo que esto significa es que puedes enfocarte en cualquier lugar del cuerpo donde te esté claramente diciendo, “Ahora la respiración está entrando, ahora la respiración está saliendo.” Y nota cómo estás manteniendo es enfoque. ¿Es un lugar confortable para enfocarse? ¿Son las sensaciones mismas, sensaciones confortables? ¿Qué puedes hacer con la respiración para cambiarlas si no? Si son confortables, ¿puedes hacerlas más confortables? Todo esto es parte de la evaluación. Así es como comienzas en la práctica de jhana.

 

Algunas personas clasifican esto como una práctica de samatha o tranquilidad, pero el Buddha mismo dijo que necesitas dos cualidades para hacer jhana apropiadamente. Una es samatha, o tranquilidad. La otra es vipassana, o insight (entendimiento, comprensión profunda y sutil). En otras palabras, tranquilidad e insight juntos forman los dos lados de la práctica que estamos haciendo, y el Buddha recomienda que las vuelvas balanceadas. Así que el caso no es que solamente haces práctica de tranquilidad y luego la dejas para hacer práctica de insight. Muchas personas piensan de esa manera, sin embargo, y entonces a menudo surge la pregunta, “¿Cuánta tranquilidad necesitas antes de poder hacer inisght?” Esa es una pregunta nunca atendida en el Canon porque no veían las cosas en esos términos. Veían la tranquilidad y el insight como dos lados de una práctica. Ambos lados son esenciales. A veces encuentras que un lado surge antes que el otro, a veces surgen juntos, pero idealmente se fomentan el uno al otro. Si tienes un lado sin el otro, debes reforzar el que está carente, de manera que puedas llevarlos a un equilibrio.

 

El lado samatha está cercanamente relacionado al pensamiento dirigido. ¿Cómo estabilizas tu pensamiento dirigido? ¿Cómo estabilizas la mente? ¿Cómo haces para que se aquiete y que gane confianza en su objeto? Eso es en gran medida un asunto de volverla confortable, pero a la vez manteniendo suficiente alerta y conciencia de manera que no te emborrones. Para hacerla confortable debes volverte sensible a lo que está sucediendo ahora mismo. Esto es realmente importante. Cuando estás con la respiración, trata de estar lo más directamente con las sensaciones que puedas y nota cuán bien se siente. ¿Es esto algo en lo que puedas instalarte? Una vez que estás instalado, ¿cómo permaneces ahí? ¿Qué haces para mantenerlo?

 

Esto es evaluación — y es donde entra el comienzo del insight, pues si no tienes insight alguno comienzas a decantar. El reposo mental no es simplemente un asunto de poder de voluntad, de forzarte a ti mismo a permanecer en sitio. Debe hacer algo de entendimiento también. Lo desarrollas evaluando la respiración, evaluando tu enfoque, para ver qué necesita ser ajustado de manera que la mente pueda aquietarse y permanecer ahí, permanecer ahí, permanecer ahí consistentemente, sin perderse.

 

A medida que la mente se vuelve más estable, puedes entonces dejar la evaluación y simplemente dejar que la mente sea una con su objeto. Así es como entra a niveles superiores de jhana. Pero eso no significa que estás totalmente listo con la evaluación, simplemente se torna más refinada. Aún tendrás que lidiar con perturbaciones a medida que tratas de hacer tu reposo mental más sólido y continuo, a medida que intentas mantener la mente centrada en todo momento. Llevas la mente a un buen y sólido estado de reposo y luego, cuando está firme ahí, das un paso atrás para evaluarla en términos de las sutiles perturbaciones aún presentes en ella. Aquí es donde tus poderes de evaluación se hacen cargo de asuntos más profundos del insight: ¿Cómo deben ser consideradas las fabricaciones — estas perturbaciones que vienen y van? ¿Cómo deben ser investigadas? ¿Cómo deben ser vistas con insight? ¿Cómo deben ser consideradas como estresantes? Cuando un pensamiento viene a la mente, ¿puedes mirarlo simplemente como una instancia de estrés, en vez de involucrarte en el contenido del pensamiento?

 

Hay varios pasos aquí. Primero que nada, ve que el pensamiento es inconstante. Va y viene. Es una perturbación. Segundo, ve que esta perturbación es estresante. Mantén tu análisis solo a este nivel: estrés surgiendo, estrés pasando. No te involucres en sobre qué es el pensamiento. Simplemente di, “Aquí viene algo de estrés. ¿Me quiero involucrar en ello? Bueno, no, es estrés.” Eso hace más fácil mantenerse alejado de ello, más fácil de mantener la mente enfocada, más fácil de guardarte de involucrarte. Cuando ves que no es sí mismo, no tienes para qué involucrarte en ello. No tienes para qué identificarte con ello. No tienes para qué echártelo encima — lo que también significa que no tienes para qué apartarlo. Si está ahí, déjale estar de fondo. Mientras más rápido lo avistas simplemente como una instancia de estrés, más fácil puedes decirte, “No tengo para qué ir allá.” A medida que te haces más hábil en esto, apenas le das tiempo en formarse en un pensamiento coherente.

 

Tenemos la tendencia a que, una vez que un pensamiento surge, queremos curiosearlo: “¿De qué trata esto?” Y si parece no tener sentido, “Bueno, ¿cómo podemos hacer sentido de esto?” Nos vamos involucrando más y más en hacernos cargo de ello, en hacerlo un pensamiento inteligible, un pensamiento inteligente, en hacerlo un pensamiento digno de pensar. Pero si lo ves simplemente como una instancia de estrés y lo avistas más y más rápido, le dejas ser un estúpido pensamiento y lo dejas pasar. La siguiente vez le dejas ser solo un pensamiento a medio formar y le dejas pasar. Te permites no tener que curiosear y enderezar todo lo que viene a la mente. Esto hace más fácil el permanecer enfocado.

 

En cuanto al asunto de cómo investigar estas fabricaciones, investígalas como hábiles o inhábiles. No es cierto que todos los pensamientos sean inútiles. Algunos con útiles, muy útiles, pero tienen su tiempo y lugar. Pensamientos relacionados a la respiración son útiles para tus propósitos ahora. Pensamientos relacionados a otras cosas — lo que hiciste ayer, lo que harás mañana — son inútiles. Son inhábiles en el momento. Porque estamos tan acostumbrados a pensar, tan adeptos a pensar, es hábil ahora mismo enfocarse en aprender a ser adepto a no pensar acerca de algo excepto la respiración. Entonces piensa en la respiración. Después de todo, la respiración es ella misma una fabricación, una fabricación que quieres conservar.

 

Así que no es el caso que cuando ves las cosas como estresantes e inconstantes, les dejas ir a todas de buenas a primeras. Primero debes enfocarte en mantener las que son hábiles, y dejar pasar las inhábiles. Si tienes problemas en distanciarte de un tipo particular de pensamiento inhábil, puedes aprender a analizarlo para ver como conduce a donde realmente no quieres ir.

 

Como el canto que tuvimos acerca del cuerpo recién. Eso es útil para la avidez. Cuando te encuentras enfocado en la avidez, recuérdate: ¿Qué es exactamente este objeto con el que te estás alborotando tanto? ¿Qué hay ahí? ¿Es algo que realmente quieras? ¿Realmente quieres ir donde la avidez te conducirá? Si aplicas la perspectiva de ese canto ahora mismo, estás más inclinado a decir, “Bueno, no en realidad.” Y la avidez amaina. Así que ese tipo de pensamiento es útil. Cuando ha hecho su labor, lo puedes dejar a un lado. Vuelve a la respiración.

 

Entonces los asuntos que dan pie al insight son asuntos que, uno, lidian con las maneras de no identificarte con tus pensamientos, y luego, dos, ya que no tienes para qué identificarte con ellos, ¿qué haces con ellos? Ves cuándo son útiles y cuándo no. Pueden llevarte en direcciones a las que quieres ir o en direcciones a las que no. Estás aprendiendo a ver los pensamientos no como fuentes de contenido sino como partes de una cadena causal. Son importantes no tanto por lo que dicen sino por lo que hacen.

 

De esta manera comprendes que aunque puede que no quieras identificarte con ninguna fabricación, aún así están las fabricaciones que forman el camino. Esas son las que quieres fomentar, porque son hábiles. En últimas, te llevan más allá de la fabricación. Esto es parte del insight. Las fabricaciones que mantienen la mente quieta y estable, que mantienen la mente involucrada en la búsqueda de lo que es hábil, son las que quieres fomentar.

 

Entonces esta práctica de estabilizar la mente, de mantener esa quieta y estable llama, requiere de ambos, tranquilidad e insight. Y, claro, una vez que la mente se aquieta, el insight se vuelve más refinado. La tranquilidad se vuelve más fuerte.

 

De esta manera la práctica de jhana depende tanto de la tranquilidad como del insight, y crea las condiciones para tranquilidad más refinada e insight más refinado, paso a paso. Todo va junto. Entiéndanlos como diferentes tendencias o cualidades de la mente, pero hagan lo mejor para no verlas como radicalmente separadas. No tienes para qué preocuparte de, “¿Cuándo hago insight? ¿Cuándo hago reposo mental?” Todo va junto. La pregunta luego es: Si comienzas a notar un desequilibrio en la mente, ¿cómo la traes de vuelta al equilibrio? Si estás pensando demasiado y eso está apagando tu reposo mental, deja el pensamiento por un rato. Si tu reposo mental se está tornando demasiado torpe, aprende a sondearlo con unas cuantas preguntas. Y en el tratar de encontrar ese equilibrio, desarrollas sensibilidad para con la mente — la base para la sabiduría.

 

Este es todo el propósito de la práctica de jhana. No es un asunto para hacer alarde. “Bueno. Yo tengo el tercer jhana; tú solo tienes el segundo.” O, “Pasé por los ocho jhanas en ocho días. ¿Qué tal tú?” Ese no es el propósito. El propósito es volver la mente lo suficientemente estable, por el tiempo suficiente, de manera que pueda ver. Cuando ve, puede dejar pasar. Cuando deja pasar, es libre. De eso se trata esta práctica. Eso es lo que el Buddha quiso decir al decir, “Vayan, hagan jhana.” Ello abarca todos los aspectos de desarrollar la mente.

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