Mundos Celestes

Mundos Celestes

sagga

© 2005–2011

En la cosmología Buddhista, los  mundos celestes son residencias dichosas cuyos habitantes (los devas) renacieron ahí por medio del poder de sus actos meritorios pasados. Como todos los seres aún atrapados en samsara, sin embargo, los devas eventualmente sucumben ante el envejecimiento, enfermedad, y muerte, y deben renacer en otras esferas — placenteras o no — de acuerdo a la cualidad y fuerza de su kamma pasado. Los devas no siempre son especialmente entendidos o maduros espiritualmente — de hecho muchos están bastante intoxicados por sus complacencias sensoriales — y ninguno es considerado digno de veneración o adoración. Sin embargo, los devas y sus esferas felices se yerguen como importantes recordatorios para nosotros en cuanto a los felices beneficios que conlleva la realización de actos hábiles y meritorios, y finalmente, de las ulteriores desventajas de la sensorialidad.

Un raro renacimiento

Cegado este mundo — cuán pocos aquí ven con claridad! Así como las aves que han escapado de una red son pocos, pocos son los que van a los mundos celestes.

— Dhp 174

Ver por uno mismo

“He visto seres que — dotados de buena conducta corporal, buena conducta verbal, y buena conducta mental; que no injurian a los Nobles, que sostienen perspectivas correctas y  emprenden actos bajo la influencia de perspectivas correctas — en la ruptura del cuerpo, luego de la muerte, han reaparecido en el buen destino, los mundos celestes. No es por haber oído esto de otros contemplativos y brahmanes que les digo que he visto seres que — dotados de buena conducta corporal, buena conducta verbal, y buena conducta mental; que no injurian a los Nobles, que sostienen perspectivas correctas y  emprenden actos bajo la influencia de perspectivas correctas — en la ruptura del cuerpo, luego de la muerte, han reaparecido en el buen destino, los mundos celestes. Es de haberlo conocido por mí mismo, visto por mí mismo, realizado por mí mismo que les digo que he visto seres que — dotados de buena conducta corporal, buena conducta verbal, y buena conducta mental; que no injurian a los Nobles, que sostienen perspectivas correctas y  emprenden actos bajo la influencia de perspectivas correctas — en la ruptura del cuerpo, luego de la muerte, han reaparecido en el buen destino, los mundos celestes.”

— Iti 71

Recordando a los devas

“Más aún, deben recordar a los devas: ‘Están los devas de los Cuatro Grandes Reyes, los devas de los Treinta y tres, los devas de las Horas, los Devas Contentos, los devas que se deleitan en crear, los devas que tienen poder sobre las creaciones de otros, los devas del séquito de Brahma, los devas más allá de estos. Toda convicción con la que estaban dotados, con eso — al pasar de esta vida — re-surgieron ahí, el mismo tipo de convicción está presente en mí también. Toda virtud con la que estaban dotados, con eso — al pasar de esta vida — re-surgieron ahí, el mismo tipo de virtud está presente en mí también. Todo aprender con el que estaban dotados, con eso — al pasar de esta vida — re-surgieron ahí, el mismo tipo de aprender está presente en mí también. Toda generosidad con la que estaban dotados, con eso — al pasar de esta vida — re-surgieron ahí, el mismo tipo de generosidad está presente en mí también.  Toda sabiduría con la que estaban dotados, con eso — al pasar de esta vida — re-surgieron ahí, el mismo tipo de sabiduría está presente en mí también.’ En cualquier momento en que un discípulo de los nobles esté recordando la convicción, virtud, aprender, generosidad, y sabiduría que se encuentra tanto en sí mismo como en los devas, su mente no es abrumada por la pasión, no es abrumada por la aversión, no es abrumada por la delusión. Su mente va directo, basada en las [cualidades de los] devas. Y cuando la mente va directo, el discípulo de los nobles obtiene un sentido de la meta, obtiene un sentido del Dhamma, obtiene alegría conectada con el Dhamma. En aquel con alegría, surge arrobamiento. En aquel con arrobamiento, el cuerpo se calma. En aquel cuyo cuerpo se calma experimenta paz. En aquel en paz, la mente se torna reposada.”

— AN 11.12

Felices, pero de limitada sabiduría

“Una vez, Kevatta, este tren de pensamiento surgió en la conciencia de cierto monje en esta misma comunidad de monjes: ‘¿Dónde estos cuatro grandes elementos — la propiedad de tierra, la propiedad líquida, la propiedad del fuego, y la propiedad del viento — cesan sin restos?’ Entonces logró tal estado de reposo mental que el camino conducente hacia los devas apareció en su mente centrada. Entonces se acercó a los devas del séquito de los Cuatro Grandes Reyes y, al llegar, les preguntó, ‘Amigos, ¿dónde estos cuatro grandes elementos — la propiedad de tierra, la propiedad líquida, la propiedad del fuego, y la propiedad del viento — cesan sin restos?’

“Cuando esto fue dicho, los devas del séquito de los Cuatro Grandes Reyes dijeron al monje, ‘Nosotros tampoco sabemos dónde estos cuatro grandes elementos… cesan sin restos. Pero están los Cuatro Grandes Reyes que son superiores y más sublimes que nosotros. Ellos deben saber dónde estos cuatro grandes elementos… cesan sin restos.’

“Entonces el monje se acercó a los Cuatro Grandes Reyes y, al llegar, les preguntó, ‘Amigos, ¿dónde estos cuatro grandes elementos… cesan sin restos?’

“Cuando esto fue dicho, los Cuatro Grandes Reyes dijeron al monje, ‘Nosotros tampoco sabemos dónde estos cuatro grandes elementos… cesan sin restos. Pero están los devas de los Treinta y tres que son superiores y más sublimes que nosotros. Ellos deben saber dónde estos cuatro grandes elementos… cesan sin restos.’

“Entonces el monje se acercó a los devas de los Treinta y tres… Sakka… los devas Yama… Santusita… los devas Nimmanarati… Sunimmita… los devas Paranimmitavasavatti… los devas del séquito de Brahma…y, al llegar, les preguntó, ‘Amigos, ¿dónde estos cuatro grandes elementos… cesan sin restos?’

“Entonces el monje logró tal estado de reposo mental que el camino conducente hacia los devas del séquito de Brahma  apareció en su mente centrada. Entonces se acercó a los devas del séquito de Brahma  y, al llegar, les preguntó, ‘Amigos, ¿dónde estos cuatro grandes elementos — la propiedad de tierra, la propiedad líquida, la propiedad del fuego, y la propiedad del viento — cesan sin restos?’

“Cuando esto fue dicho, los devas del séquito de Brahma dijeron al monje, ‘Nosotros tampoco sabemos dónde estos cuatro grandes elementos… cesan sin restos. Pero está Brahma, el Gran Brahma, el Conquistador, el No-conquistado, el Todo-vidente, Todo-poderoso, el Señor Soberano, el Hechor, el Creador, Jefe, Apuntador y Líder, Padre de Todo lo que Ha Sido y Será. Él es superior y más sublime que nosotros. Él debe saber…’

“‘Pero, ¿dónde está, amigos, el Gran Brahma ahora?’

“‘Monje, nosotros tampoco sabemos donde está Brahma o de qué manera es. Pero cuando aparecen signos, la luz brilla, y un resplandor aparece, Brahma aparecerá. Pues estos son los portentos de la aparición de Brahma: la luz brilla y un resplandor aparece.’

“Entonces no pasó mucho antes de que Brahma apareciera.

“Y el monje se acercó al Gran Brahma y, al llegar, dijo, ‘Amigo, ¿dónde estos cuatro grandes elementos — la propiedad de tierra, la propiedad líquida, la propiedad del fuego, y la propiedad del viento — cesan sin restos?’

“Cuando esto fue dicho, el Gran Brahma dijo al monje, ‘Yo, monje, soy Brahma, el Gran Brahma, el Conquistador, el No-conquistado, el Todo-vidente, Todo-poderoso, el Señor Soberano, el Hechor, el Creador, Jefe, Apuntador y Líder, Padre de Todo lo que Ha Sido y Será.’

“Por segunda vez, el monje dijo al Gran Brahma, ‘Amigo, no le pregunté si usted era Brahma, el Gran Brahma, el Conquistador, el No-conquistado, el Todo-vidente, Todo-poderoso, el Señor Soberano, el Hechor, el Creador, Jefe, Apuntador y Líder, Padre de Todo lo que Ha Sido y Será. Le pregunté dónde estos cuatro grandes elementos — la propiedad de tierra, la propiedad líquida, la propiedad del fuego, y la propiedad del viento — cesan sin restos.’

“Por segunda vez, el Gran Brahma dijo al monje, ‘Yo, monje, soy Brahma, el Gran Brahma, el Conquistador, el No-conquistado, el Todo-vidente, Todo-poderoso, el Señor Soberano, el Hechor, el Creador, Jefe, Apuntador y Líder, Padre de Todo lo que Ha Sido y Será.’

“Por tercera vez…

“Entonces el Gran Brahma, tomando al monje por el brazo y llevándolo a un lado, le dijo, ‘Estos devas del séquito de Brahma creen, “No hay nada que el Gran Brahma no sepa. No hay nada de lo que el Gran Brahma no esté conciente. No hay nada que el Gran Brahma no haya realizado.” Es por eso que no dije en su presencia que yo, tampoco sé dónde estos cuatro grandes elementos… cesan sin restos. Así que has actuado erradamente, actuado incorrectamente, al saltarte al Bendito en busca de una respuesta a esta pregunta. Ve de vuelta donde el Bendito y, al llegar, hazle esta pregunta. Como él la responda, debes tomarla de corazón.’

“Luego — tal como un hombre fuerte puede extender su brazo flectado o flectar su brazo extendido — el monje desapareció del mundo de Brahma e inmediatamente apareció en frente mío. Habiéndose postrado ante mí, se sentó a un lado. Sentado ahí me dijo, ‘Venerable señor, ¿dónde estos cuatro grandes elementos — la propiedad de tierra, la propiedad líquida, la propiedad del fuego, y la propiedad del viento — cesan sin restos?’

“Cuando esto fue dicho, le dije, ‘Una vez, monje, unos mercantes del mar tomaron un ave mira-costas y salieron a navegar en su barco. Cuando no podían ver la costa, soltaban al ave mira-costas. Volaba al este, al sur, al oeste, al norte, hacia arriba, y hacia todos los puntos intermedios de la brújula. Si veía la costa en cualquier dirección, volaba hacia allá. Si no veía la costa en ninguna dirección, volvía al barco. De igual manera, monje, habiendo ido tan lejos como al mundo del Brahma en busca de una respuesta a tu pregunta, has vuelto a mi presencia.'”

— DN 11