Contento

La ordenación no es un
asunto de cosas externas

Contento

Durante su visita a Malasia en Mayo de 2005 (2548)
le preguntaron a Luang Por Liem lo siguiente
acerca de la vida monástica:

Pregunta: Quisiéramos saber acerca de sus experiencias viviendo junto a Luang Pu Chah.

Respuesta:   Generalmente, Luang Pu Chah nos enseñó a conducirnos practicando el contento y el ser de pocos deseos. El contento y tener pocos deseos, estas son palabras que describen un estilo de vida en que uno no es propenso a las obstrucciones. Se le llama también el estilo de vida del “ariyavamsa” [1], vivir sin amarras ni cadenas.

El contento y el ser de pocos deseos es un factor de perfección, ya que es una de las cualidades del Dhamma que los ariyapuggalas poseen.

Ahora, si uno no es un ariyapuggala sino una persona común, uno aún entrena de acuerdo a las directrices de conducta de los ariyapuggalas. Uno adopta sus modos de práctica y los convierte en hábitos propios. Los ariyapuggalas nos enseñan a no ponernos airados, así que aún cuando todavía queremos seguir nuestra ira, hacemos del contenernos de ella un propósito. Haciendo esto por largos períodos de tiempo, el airarse deja de ser uno de nuestros hábitos, y eventualmente no queremos airarnos más. Este es el proceso.

Seguir este tipo de modelo es apuntar a un estado en que ciertos modos de actuar se vuelven naturales. Luego comprendemos que este es el modo de vida de quien no está en conflicto con nadie y que está libre de peligros. Este es el modo en que he practicado con Luang Pu Chah.

Pregunta: Luang Por, esta persona laica está planeando ordenarse y quisiera preguntar por algún consejo personal acerca de dejar atrás la vida de hogar y convertirse en un anagarika – un sin hogar, quien ha Dado el Paso. ¿Tiene alguna recomendación?

Respuesta:   Establecerse y ordenarse significa ir en contra de la corriente, y para ir en contra de la corriente uno requiere paciencia y aguante. Uno necesita construir paciencia y aguante al máximo. Esto significa al nivel en que uno se acostumbra a ello y se hace proficiente en ello. Tal como los peces que van en contra de la corriente. Todo pez irá contra la corriente siempre. Sólo los peces muertos flotan con la corriente. Necesitamos ser como los peces vivos en nuestro entrenamiento, edificando paciencia y aguante, haciendo de estas cualidades nuestro hábito y acostumbrándonos a contenernos. Porque en realidad, esta vida no se trata de tanto. Siempre tiene sus lados buenos y malos. Esto es algo que todos tenemos que capacidad de comprender – así que la renuncia significa renunciar a lo que buscamos y deseamos tener en el mundo.

Las personas en el mundo son como moscas que van por cosas inmundas y sucias. Si vemos las cosas así, no hay nada de difícil acerca de ordenarse. Sentir que no queremos involucrarnos con las cosas ya más nos hace las cosas más fáciles. Entonces uno en realidad no tiene que soportar ni aguantar mucho, todo depende de la disposición de uno.

Pero como todos sabemos, es en realidad verdad que esta práctica va en contra de los instintos biológicos. Usualmente, los instintos de los seres humanos están diseñados para crear relaciones. Sensaciones sexuales están definitivamente presentes. Ya que todas esas sensaciones acerca del amor y el odio están aún presentes necesitamos saber cómo aplicar el aguante paciente y el esfuerzo.

No vayan y sigan los pensamientos de querer que sea fácil y cómodo. Necesitan mantener en mente que la fuente de paz y el logro de la perfección he de hallarse exactamente donde está dukkha. Viene de dukkha. El que podamos experimentar comodidad brota de nada más que dukkha. Así que, en realidad, dukkha es parte de lo que nos permite a los seres humanos experimentar el sentido de la perfección – teniendo atención y sabiduría.

El dukkha externo es algo que todos somos capaces de observar unos con otros, pero para reconocer el dukkha interno – el dukkha que concierne al propio estado mental – requiere conocerse a sí mismo. Así que ordenarse no es un asunto de cosas externas. Yo mismo también he pasado por estas experiencias y las conozco bien, habiéndome ordenado cuando aún era joven, en el período de la vida en que uno gusta de perderse en la entretención y el placer, fácilmente olvidándose de sí mismo. Pero yo reafirmé que siendo un niño o un joven, uno debe estudiar y aprender de estas experiencias, aún cuando sean dolorosas, duras y difíciles. Uno requiere comprenderlas como parte de la vida.

Los problemas son parte de la vida y son para aprender de ellos, así que me comprometí a esto, resistiendo y yendo  contra la corriente, no tomando mucho placer en las cosas que son placenteras y confortables.

Además, en nuestro modo de sustento, uno debe vivir como quien no posee mucho. Incluso con la vestimenta, sólo tenemos un solo conjunto, solo eso. Cuando estoy en Tailandia tengo solo este conjunto de túnicas, viniendo aquí (a Malasia) tengo solo este conjunto de túnicas. No tenemos muchas posesiones como los dueños de hogar o las personas del mundo. Tenemos solo esto, y uno puede decir que es suficiente para aliviar el sufrimiento. Es suficiente para protegernos del sol, el viento, el frío o el calor. Mantenemos estas posesiones meramente para vivir nuestras vidas. Al final todo se deteriora y se desintegra de todas maneras. ¿Quién tendría fuertes sensaciones acerca de poseer cosas? Esta actitud crea un sentido de estar satisfecho y complacido en el corazón.

Cuando uno está satisfecho en todo aspecto, las cosas comienzan a caer en su lugar. Sintiéndonos satisfechos, estamos felices y en paz donde estemos, simplemente. Estamos felices ya sea si vivimos solos o en sociedad, ya sea tenemos mucho o poco. Tal como cuando hemos comido suficiente – quien venga a rellenar el plato, simplemente no queremos.

Así que eventualmente nos desarrollamos en ser alguien que no tiene obstrucción alguna, no tiene preocupación alguna acerca de nada ya, viviendo como “sugato[2]. Este es el camino al que el desarrollo conduce.


[1] ariyavamsa (Pali): noble linaje – el linaje de los seres despiertos; específicamente definidos por el Buddha como aquellos que poseen las cualidades de contento y ser de pocos deseos.

[2] literalmente: “bienaventurado” – un epíteto del Buddha

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