Kamma y la Terminación del Kamma

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B.  Kamma & la Terminación del Kamma

→ (pasajes §§8-17)

La doctrina del kamma del Buddha toma la realidad de la acción hábil, que puede ser observada a nivel sensorial ordinario, y le da una importancia que, para una persona en busca de la meta Buddhista, debe ser aceptada por fe. De acuerdo a esta doctrina, la acción útil no es simplemente un factor entre muchos que contribuyen a la felicidad: es el factor principal. No conduce simplemente a la felicidad dentro de las dimensiones del tiempo y el presente: si se desarrolla hasta el nivel último de refinamiento, puede conducir a un Despertar totalmente liberado de aquellas dimensiones. Estas aserciones no pueden ser comprobadas previo a una experiencia de ese Despertar, sino que deben ser aceptadas como hipótesis de campo en el esfuerzo por desarrollar la habilidad necesaria para el Despertar.

Esta paradoja — que yace en el corazón del acto de tomar refugio en la Triple Joya — explica por qué la búsqueda seria del camino Buddhista es un sostenido acto de fe que puede volverse de verdad firme solo con el primer vistazo del Despertar, llamado entrada-en-la-corriente. Explica además por qué un fuerte deseo por obtener la liberación del estrés y el sufrimiento inherentes en la existencia condicionada es necesario para tal búsqueda, pues sin ese deseo es muy difícil romper esta paradoja con el necesario salto de fe.

El contexto básico para la doctrina del kamma fue provisto por los dos primeros insights en la noche del Despertar del Buddha — el recuerdo de vidas pasadas, y el insight acerca de la muerte y renacer de los seres en el cosmos [§1]. Este contexto fue expresado en términos de su narrativa personal (la historia de la travesía del propio Bodhisatta de vida en vida) y de la cosmología (los principios generales que subyacen a los funcionamientos del cosmos como un todo). La posibilidad del renacimiento dio pie a la manera en que el kamma podía moldear las experiencias en la vida, tales como la situación en la que un niño nace, para lo cual ninguna causa kámmica en la vida presente pudiese ser hallada. El patrón de muerte y renacer para todos los seres, en el que la cualidad del estado de renacimiento depende de la cualidad moral de los actos llevados a cabo en vidas previas, presenta la posibilidad de que los estándares morales, en vez de ser meras convenciones sociales, fuesen intrínsecas a los funcionamientos de cualquier y toda experiencia del cosmos.

Esencial para el segundo insight del Buddha fue su realización del rol de la mente en determinar la cualidad moral de los actos. Su análisis del proceso de desarrollo de una habilidad le mostró que la habilidad dependía no tanto del desempeño físico de un acto como de las cualidades mentales de percepción, atención, e intención que juegan parte en él. De estas tres cualidades, la intención conformaba la esencia del acto [§10] — ya que constituía la decisión de actuar — mientras que la atención y la percepción lo informaban. Así la habilidad de estos fenómenos mentales daba cuenta de las consecuencias kámmicas del acto. Mientras menos avidez, aversión, y delusión motiva al acto, mejor sus resultados. Los actos no intencionales tendrían consecuencias kámmicas solo cuando resultaban del descuido en áreas donde uno fuese razonablemente el responsable. Los actos intencionales llevados a cabo bajo la influencia de la perspectiva correcta — que en este nivel quiere decir convicción en el principio del kamma [II/E; III/A; §106] — llevaban inherentemente a estados placenteros de renacimiento, mientras que aquellos llevados a cabo bajo la influencia de la perspectiva incorrecta llevaban a estados implacenteros.

Por ello la cualidad de las perspectivas bajo las que uno actúa — esto es, la cualidad de la percepción y atención que informan la intención — es un gran factor que moldea la experiencia. Esta observación aminora la distinción radical entre mente y realidad material que es tomada por cierta en nuestra propia cultura y que era también asumida por muchas de las escuelas Samana del tiempo del Buddha. Desde el punto de vista del Buddha, los fenómenos mentales y físicos son dos caras de una misma moneda, con el aspecto mental con primera importancia [§8].

La mayoría de las descripciones de las enseñanzas del Buddha respecto al kamma tienden a detenerse aquí, pero hay muchos pasajes acerca del kamma en el Canon — e incluidas en esta sección — que no calzan en la prolija imagen basada meramente en los dos primeros insights en la noche del Despertar. La única manera de dar cuenta de estos pasajes es notar el simple hecho de que las enseñanzas del Buddha acerca del kamma fueron moldeadas no solo por estos dos insights, sino también por el tercer insight y el saber resultante del Desatamiento. El tercer insight exploraba la posibilidad de un cuarto tipo de kamma — en adición al bueno, malo, y una mezcla de ambos — que era lo suficientemente hábil como para llevar a resolución la terminación del kamma [§§16-17]. Al mismo tiempo, en el curso del desarrollo del nivel de habilidad necesaria para llevar el kamma a su fin, el Buddha aprendió gran cantidad acerca de la naturaleza de la acción lo que le forzó a refundir su comprensión del kamma en términos mucho más sutiles. El saber del Desatamiento — que siguió al completo desarrollo de este cuarto tipo de kamma y las realizaciones que le acompañaban — actuaron como la prueba de que las comprensiones que comprenden los tres insights eran ciertas. Explorar estos puntos no solo nos ayudará a darnos una comprensión más completa de las enseñanzas del Buddha respecto al kamma, sino que además nos mostrará por qué la convicción en el principio del kamma hábil es esencial para la práctica Buddhista.

En su esfuerzo por adquirir maestría sobre el kamma de tal manera de llevar el kamma a un término, el Buddha descubrió que tenía que abandonar los contextos de la narrativa y cosmología personal en las que el asunto del kamma se presentaba primero. Ambas formas de comprensión lidian con categorías de ser y no-ser, el sí mismo y los otros, pero el Buddha descubrió que era imposible llevar el kamma a un fin si uno pensaba en esos términos. Por ejemplo, los modos narrativos y cosmológicos de pensar le conducirían a uno a preguntar si es que el agente que llevó a cabo un acto de kamma era la misma persona que experimentaba el resultado, otro, ambos, o ninguno. Si uno responde que era la misma persona, entonces la persona que experimenta el resultado hubiese tenido que identificarse no solo con el actor, sino además con modo de acción, y por ende no sería capaz de liberarse de éste. Si uno responde que era otra persona, o uno mismo y otro, o ninguno, entonces la persona que experimenta el resultado no hubiese visto necesidad de elevar la habilidad o comprensión de su propio kamma en el presente, pues la experiencia de placer y dolor no era de su propia responsabilidad completa. En ambos casos, el desarrollo del cuarto tipo de kamma sería abortado [§§228-229].

Para evitar las desventajas de las disposiciones mentales narrativa y cosmológica, el Buddha persiguió un hilo completamente distinto — a lo que llamó “entrada en el vacío,” y a lo que la filosofía moderna llama fenomenología radical: un enfoque en los eventos de la conciencia presente, en y por sí mismos, sin referencia a asuntos de si hay alguna entidad subyacente a aquellos eventos. En el caso del Buddha, se enfocó simplemente en el proceso de la causa y resultado kámmico a medida que se reproducía en el presente inmediato, en el proceso de desarrollar la habilidad de la mente, sin referencia a quién o qué yace tras aquellos procesos. En el nivel más básico de este modo de conciencia, no había siquiera noción de “existencia” o “no-existencia” [§186], sino simplemente los eventos de estrés, su origen, su cese, y el camino a su cese, surgir y pasar. Fue en este modo que fue capaz de perseguir el cuarto tipo de kamma hasta su fin, al mismo tiempo obteniendo elevados insights sobre la naturaleza de los actos mismos y sus muchas implicancias, incluyendo asuntos de renacimiento, la relación de eventos mentales y físicos, y la manera en que el kamma construye toda experiencia en el cosmos.

Ya que el Buddha obtuvo tanto comprensión como liberación del kamma mediante la prosecución del modo fenomenológico de atención, su completo análisis sistemático del kamma es también expresado en ese modo. Este análisis está incluido en sus enseñanzas de la condicionalidad esto/aquello, el co-surgimiento dependiente, y las cuatro nobles verdades: los tres niveles de refinamiento en el tipo de perspectiva correcta sin influjos que subyace a su maestría del cuarto tipo de kamma. Aquí consideraremos, a su vez, cómo cada una de estas enseñanzas moldeó las enseñanzas del Buddha respecto al kamma, cómo el saber del Desatamiento confirmó esas enseñanzas, y cómo el éxito del modo fenomenológico de análisis moldeó el uso del Buddha de los modos narrativo y cosmológico al instruir a otros. Concluiremos con una discusión de cómo estos puntos mostraron la necesidad de convicción en el principio del kamma como hipótesis funcional para quien quiera obtener libertad del sufrimiento y estrés.

Para comenzar con la condicionalidad esto/aquello: Este principio reporta no solo la complejidad del proceso kámmico, sino además el hecho de ser regular sin a la vez ser rígidamente determinista. La no-linealidad de la condicionalidad esto/aquello da cuenta además del hecho de que el proceso puede ser exitosamente desmantelado mediante la atención radical al momento presente.

Al contrario de la teoría de la causalidad lineal — que llevó a los Vedistas y Jainas a ver la relación entre un acto y su resultado como un predecible esto por aquello — el principio de la condicionalidad esto/aquello hace a esa relación inherentemente compleja. Los resultados del kamma experimentados en un punto cualquiera en el tiempo vienen no solo del kamma pasado, sino también del kamma presente. Esto quiere decir que, aunque hay patrones generales que relacionan actos habituales con resultados correspondientes [§9], no hay una relación uno-por-uno, esto-por-aquello, establecida entre un acto en particular y sus resultados. En vez, los resultados son determinados por el contexto del acto, tanto en términos de acciones que le precedieron o siguieron [§11], como en términos del estado mental de uno en el momento de actuar o experimentar el resultado [§13].

Como notamos en la Introducción, los ciclos de realimentación inherentes en la condicionalidad esto/aquello quieren decir que el desenlace de cualquier relación causa-efecto particular puede ser por cierto muy complejo. Esto explica por qué el Buddha dice en §12 que los resultados del kamma son imponderables. Solo una persona que ha desarrollado el rango mental de un Buddha — otro imponderable en sí mismo — sería capaz de rastrear las intricancias de la red kámmica. La premisa básica del kamma es simple — que las intenciones hábiles conducen a resultados favorables, y las inhábiles a resultados infavorables — pero el proceso por el que aquellos resultados se hacen funcionar es tan intricado que no puede ser mapeado totalmente. Podemos comparar esto con el conjunto de Mandelbrot, un conjunto matemático generado por una simple ecuación, pero cuyo gráfico es tan complejo (ver la tapa de este libro) que probablemente nunca será completamente explorado.

Aunque el funcionamiento preciso del proceso kámmico es de alguna manera impredecible, no es caótico. La relación entre causas kámmicas y sus efectos es por completo regular: cuando un acto es del tipo que será sentido en tal y tal manera, así es como su resultado será experimentado [§13]. Las intenciones hábiles conducen a resultados favorables, las inhábiles a resultados infavorables. Por ende, cuando uno participa en el proceso kámmico, uno está a merced de un patrón que los propios actos pusieron en marcha, pero que no está completo bajo nuestro control presente. A pesar del poder de la mente, uno no puede reformular las leyes básicas de la causalidad cósmica a su antojo. Estas leyes incluyen a las leyes físicas, dentro de las que el kamma de uno debe brotar y funcionar. Este es el punto en el pasaje §14, en el que el Buddha explica que el dolor presente puede ser explicado no solamente por el kamma pasado sino también por un conglomerado de otros factores; la lista de factores alternativos que da viene directo de las variadas causas para el dolor que fueron reconocidas en los tratados médicos de su tiempo. Si comparamos esta lista con su definición del viejo kamma en §15, vemos que muchas si no todas las causas alternativas son de hecho el resultado de actos pasados. El punto aquí es que el viejo kamma no sobrepasa a otros factores causales operando en el universo — tales como aquellos reconocidos por las ciencias físicas — sino que en vez encuentra su expresión dentro de ellos.

Sin embargo, el hecho de que el proceso kámmico depende de la entrada desde el momento presente quiere decir que no es totalmente determinista. Entradas del pasado pueden poner restricciones sobre lo que puede hacerse y saberse en cualquier momento particular, pero la permisibilidad de nuevas entradas del presente provee de algo de espacio para el libre albedrío. Esta permisibilidad además abre la posibilidad de escape total del ciclo del kamma por medio del cuarto tipo de kamma: el desarrollo de extremada habilidad por medio de la persecución de los siete factores para el Despertar y el noble óctuple camino — y, por extensión, todas las Alas para el Despertar [§§16-17].

La no-linealidad de la condicionalidad esto/aquello explica por qué la extremada habilidad, cuando se centra en el momento presente, puede tener éxito en conducir al fin del kamma que ha formado la experiencia del cosmos entero. Todos los procesos no-lineales exhiben lo que se llama invariancia de escala, que significa que la conducta del proceso a cualquier escala es similar a su conducta a escala menor o mayor. Para entender, digamos, el patrón a gran escala de un proceso no-lineal, uno requiere solamente de enfocarse en su conducta a una escala menor que sea más fácil de observar, y uno verá el mismo patrón en funcionamiento. En el caso del kamma, uno requiere solamente de enfocarse en el proceso del kamma en el presente inmediato, en el curso del desarrollo de la habilidad extrema, y los asuntos a mayor escala sobre las extensiones del espacio y el tiempo serán claros a medida que uno obtiene libertad de ellos.

La enseñanza del co-surgimiento dependiente ayuda a otorgar instrucciones más detalladas sobre este punto, demostrando precisamente dónde el ciclo del kamma ofrece aperturas para entradas presentes más hábiles. Al hacer esto, tanto explica la importancia del acto de atención en el desarrollo del cuarto tipo de kamma, como actúa como guía para centrar la atención en la experiencia presente en formas adecuadas [III/H/iii].

El co-surgimiento dependiente muestra cómo el cosmos, al ser visto en el contexto de cómo es experimentado directamente por una persona que desarrolla habilidad, es incluido completamente bajo factores que están inmediatamente presentes a la conciencia: los cinco agregados de forma, sensación, percepción, actividad mental, y conciencia, y los seis medios sensoriales [§§212-213]. En esta descripción se incluye el análisis último del Buddha respecto al kamma y el renacer. El nexo del kamma, el aferramiento, existencia, y nacimiento da cuenta de la esfera en la que el nacimiento toma lugar [§220], mientras que el nexo del nombre-y-forma con la conciencia da cuenta del surgimiento y supervivencia del organismo kámmicamente activo en esa esfera [§231]. Se incluye además en el co-surgimiento dependiente un análisis de la manera en la que el kamma puede — pero no necesariamente debe — conducir a la esclavitud al ciclo de renacimiento. A diferencia de los Jainas, el Buddha enseñó que esta esclavitud era mental en vez de física. Era provocada no por sustancias pegajosas creadas por la violencia física de un acto, sino por el hecho de que, cuando hay ignorancia de las cuatro nobles verdades [III/H/i] (una sutil forma de delusión, la raíz más básica de la inhabilidad), la sensación que resulta del kamma da pie al ansia (una forma sutil de avidez y aversión), al aferramiento, y a la existencia; y éstas, a su vez, forman las condiciones para más kamma. Así los resultados de los actos, en presencia de ignorancia, crían las condiciones para más actos, creando ciclos de realimentación que mantienen los procesos kámmicos en marcha. Por esta razón, el Buddha definió a los influjos como aferramiento — expresado en algunas listas como sensualismo, y en otras como sensualismo y perspectivas — junto a la existencia y la ignorancia que subyace a todos ellos. Si la ignorancia de las cuatro nobles verdades puede ser terminada, sin embargo, la sensación no da forma a una condición para el ansia o el aferramiento, y por ende no hay existencia para proveer una esfera para más kamma. Así la maestría del cuarto tipo de kamma requiere de discernimiento de las cuatro nobles verdades.

Es importante notar que el co-surgimiento dependiente no hace declaración alguna respecto a la existencia o falta de existencia de una entidad a la que estos eventos estén relacionados o a la que pertenezcan [§230]. Como notamos antes, tales términos de análisis de “ser,” “no-ser,” “sí mismo,” u “otro,” pertenecen a los modos de narrativa cosmológica y personal, y no tienen lugar en un análisis radicalmente fenomenológico. Las cuestiones y términos que se derivan de las convenciones de la narrativa y la construcción de una perspectiva de mundo no tienen lugar en la conciencia directa de la experiencia en y por sí misma. Esta es la razón por la que las personas que no han adquirido maestría sobre el camino de práctica, y que por ende funcionan en términos de una perspectiva de mundo o un sentido de su propia historia personal, encuentran la enseñanza del co-surgimiento dependiente tan inescrutable. Aún cuando el acercamiento fenomenológico del Buddha respondió a sus preguntas respecto a la naturaleza del kamma, además le volvió a dar forma a sus preguntas de manera que tenían poco en común con las preguntas que la mayoría de las personas traen a la práctica. Como con todos los insights obtenidos en el nivel fenomenológico, el co-surgimiento dependiente se expresa en términos lo más cercanos a la experiencia real de los eventos. Solo cuando una persona se ha familiarizado completamente con ese nivel de experiencia el análisis es totalmente inteligible. Entonces, aunque la naturaleza detallada del co-surgimiento dependiente es una de sus fortalezas, también es una de sus debilidades como herramienta educativa, pues la sutileza y complejidad del análisis puede ser intimidante incluso para practicantes avanzados.

Por esta razón, el Buddha muy a menudo expresó la perspectiva correcta subyacente al cuarto tipo de kamma en términos de las cuatro nobles verdades. Estas verdades proveen de un punto de entrada más congenial al modo fenomenológico de conciencia pues centran el análisis del kamma directamente en el asunto del estrés y sufrimiento: asuntos que se ligan inmediatamente con las narrativas que las personas hacen de sus propias experiencias de vida. Como notó el Buddha en su segundo insight, su recuerdo de vidas previas incluía su experiencia de placer y dolor en cada vida, y la mayoría de las personas — al recapitular sus propias vidas — tienden a enfocarse en estos asuntos también. Las cuatro verdades, sin embargo, no se detienen simplemente en relatos acerca del estrés: acceden a éste desde la perspectiva de resolución de problemas de una persona embarcada en desarrollar una habilidad.

Lo que esto quiere decir para un meditador que intenta adquirir maestría sobre el cuarto tipo de kamma es que estos resultados no pueden ser completamente comprendidos mediante la observación pasiva. Solamente participando sensitivamente en el proceso de desarrollar habilidad y obtener una sensación práctica de la relación de causa y efecto entre los factores mentales que moldean aquel proceso, puede uno erradicar los influjos que obstruyen la terminación del kamma [II/B; III/E; III/H]. Este punto es subrayado por un hecho notado antes: la ignorancia y el ansia necesarios para mantener el ciclo del kamma en marcha son formas sutiles de las raíces de la inhabilidad. Por ende, solo mediante el desarrollo de la habilidad a su grado último puede el ciclo ser llevado a un equilibrio y, como resultado, disolverse.

La verdad de la comprensión del Buddha de los proceso del kamma — informada mediante la condicionalidad esto/aquello, el co-surgimiento dependiente, y las cuatro nobles verdades — fue comprobada por el saber del Desatamiento que siguió inmediatamente a su maestría del cuarto tipo de kamma. Descubrió que cuando la habilidad es intencionalmente llevada a un punto de total consumación, como es expresado en la conciencia directa de la condicionalidad esto/aquello, eso conduce a un estado de no-acción, o no-creación, que forma el umbral hacia un nivel de conciencia en el que toda experiencia del cosmos ha desaparecido. Cuando la experiencia del cosmos se reanuda después de la experiencia del Despertar, uno ve claramente que está compuesta completamente por los resultados de kamma antiguo; sin kamma nuevo siendo añadido al proceso, toda experiencia del cosmos eventualmente se extinguirá — o, en palabras de los textos [§225], “se enfriará aquí mismo.”

Este descubrimiento comprobó la premisa básica de que el kamma no solo juega un rol en formar la experiencia del cosmos, sino que juega el rol principal. Si esto no fuese así, entonces aún cuando el kamma se terminase permanecerían aún los tipos de experiencia que vinieron de otras fuentes. Pero debido a que ninguna experiencia del cosmos permanece cuando todo el kamma presente se disuelve, y ninguna se reanuda después que el kamma antiguo se extingue, el kamma debería ser el factor necesario para reportar dicha experiencia completa. Este hecho implica que incluso los factores limitantes que uno encuentra en términos de imágenes, sonidos, etc., son en realidad el fruto de kamma pasado en pensamiento, palabra, y acto — cometido no solo en esta, sino también en muchas vidas precedentes. Así, aún cuando el desarrollo del Buddha del cuarto tipo de kamma se centró en el momento presente, el Despertar resultante dio insights que abarcaron no solo el presente sino además todo el tiempo.

Habiendo usado el modo fenomenológico para resolver el problema del kamma y alcanzar el Desatamiento, sin embargo, el Buddha no se limitó a ese modo. Después de su Despertar, era libre de volver a voluntad a los modos narrativo y cosmológico de pensamiento y habla, sin ser atrapado en sus presuposiciones [DN 9]. Para la mayoría de las personas, encontró, incluso las cuatro nobles verdades eran demasiado extrañas como para ser un punto de entrada a la enseñanza. Por ende debió usar los modos narrativo y cosmológico de discurso para llevar a tales personas, paso a paso, al punto en que estuviesen listos para comprender aquellas verdades. Lo que hubo aprendido en la etapa final de su Despertar no negaba la validez del primer y segundo insight sobre el kamma y el renacimiento; en vez, los perfeccionó. El principal cambio que la experiencia del Despertar hizo en su perspectiva de la narrativa personal y cosmológica es que abrió a ambas a la dimensión de la liberación. El drama del kamma en el cosmos no es un ciclo cerrado; los principios del kamma pueden ser maestreados al punto en que se abren hacia el camino de salida. La narrativa del curso de una persona por el cosmos no está condenada a un repetido morir y renacer sin sentido ni final; la persona puede recorrer la senda de práctica hacia el Desatamiento y así llevar la narrativa a su fin.

Por ello el Buddha usó explicaciones narrativas y cosmológicas para persuadir a sus oyentes a explorar la fenomenología de la acción hábil de manera que ellos también pudiesen obtener la liberación; sus descripciones del rol de la acción en moldear las vastas extensiones de espacio, tiempo, y existencia estaban diseñadas para centrar la atención del oyente en el potencial liberador de lo que él/ella estaba haciendo en el aquí y ahora. Algunas de sus enseñanzas más conmovedoras son narrativas consagradas solo a este propósito:

¿Qué piensan, monjes: Qué es mayor, las lágrimas que han vertido mientras han trasmigrado y merodeado este largo tiempo — llorando y sollozando por encontrarse con lo implacentero, por ser separados de lo placentero — o el agua en los cuatro granes océanos?… Esto es mayor: Las lágrimas que han vertido… ¿Por qué es eso? Desde un comienzo inconcebible, monjes, viene la trasmigración. Un punto de comienzo no es evidente, aunque los seres obstaculizados por la ignorancia y atados por el ansia están trasmigrando y merodeando. Por largo han experimentado así estrés, experimentado dolor, experimentado pérdida, aumentando los cementerios — lo suficientemente largo como para desencantarse con toda actividad, suficiente como para desapasionarse, suficiente como para liberarse.

— SN 15.3

Los discursos cosmológicos — como DN 26, DN 27, MN 129, y MN 130 — apuntan a un punto similar. DN 26 describe cómo la evolución e involución del cosmos deriva del kamma hábil e inhábil de los seres que lo habitan, y termina con la admonición de que uno debe hacer una isla de sí mismo, seguro de los procesos de los ires y venires del cosmos. Esta isla es nada más que la práctica de los cuatro marcos de referencia, que, como veremos en II/B, son precisamente el entrenamiento apuntado a familiarizarse uno mismo con la fenomenología de la acción hábil. DN 27 muestra cómo el kamma da cuenta de la evolución de la sociedad humana, y termina con la declaración de que el miembro más excelso de la sociedad es el Arahant quien ha obtenido la liberación mediante el más elevado de los discernimientos. MN 129 y MN 130 ofrece descripciones gráficas de los niveles de cielo e infierno en los que los seres pueden renacer después de la muerte por medio del poder del buen y mal kamma, MN 130 termina con un verso acerca de la necesidad de practicar el camino hacia el no-aferramiento para escapar de los peligros del nacer y morir completamente.

La experiencia entonces de su Despertar le dio un nuevo propósito a la narrativa y cosmología a ojos del Buddha: se volvieron herramientas para persuadir a sus oyentes a adoptar el entrenamiento que los conduciría al modo fenomenológico. Esto da cuenta de la naturaleza ad hoc y fragmentaria de los esquemas narrativos y cosmológicos en sus enseñanzas. La intención no es analizarlos de manera sistemática. Es un error tomar sus implicancias para ver que pueden señalar acerca de asuntos metafísicos tales como la existencia o no existencia de entidades o identidades bajo el proceso del kamma y el renacimiento, la relación entre las leyes del kamma y las leyes de las ciencias físicas, o la naturaleza del mecanismo por el que el kamma hace sentir sus resultados en el tiempo [ver la discusión sobre preguntas apropiadas en II/G]. La búsqueda de respuestas sistemáticas a tales asuntos no es solo inválida o irrelevante desde el punto de vista Buddhista, es de hecho contraproducente en que le bloquea a uno de entrar al camino a la liberación.

Y, hemos de notar, ninguno de los modos de discurso — narrativo, cosmológico, o fenomenológico — es capaz de describir o incluso enmarcar preguntas apropiadas acerca de qué ocurre después del Despertar, pues tales asuntos, que están más allá de las condiciones del tiempo y el presente, no pueden ser expresados apropiadamente por las convenciones del lenguaje y el análisis, que están limitadas por aquellas condiciones. Solo una persona que ha adquirido maestría sobre la habilidad de la liberación tiene las habilidades mentales necesarias para comprender tales asuntos [AN 4.174 , MFU pp. 31-32]. El Buddha reservó sus explicaciones sistemáticas para el modo particular fenomenológico a ser usado al ver el proceso del kamma en sus propios términos, a medida que es maestreado, de manera que el problema real del kamma y su retribución (en oposición a las preguntas teóricas respecto a ellas) sea resuelto. La manera correcta de escuchar los esquemas narrativos y cosmológicos, entonces, es ver qué implican acerca de la propia necesidad de adquirir maestría sobre el proceso kámmico a nivel de la conciencia en y por sí misma.

De estos puntos debiese hacerse claro por qué el kamma, como artículo de fe, es un factor necesario en el camino de la práctica Buddhista. La enseñanza del kamma, en sus formas narrativa y cosmológica, provee del contexto para la práctica, dándole dirección y urgencia. Debido a que el cosmos es gobernado por las leyes del kamma, aquellas leyes proveen del único  mecanismo por el cual la felicidad puede ser hallada. Pero debido a que el buen y mal kamma, consistente de buenas y malas intenciones, simplemente perpetúa los altos y bajos de la experiencia en el cosmos, debe hallarse una salida del mecanismo del kamma adquiriendo maestría sobre él de una manera que le permita disolverse en un estado atento de no-intención. Y, debido a que no hay cómo saber qué sorpresas repentinas pueden aún mantener almacenadas el propio kamma pasado, debería uno intentar desarrollar esa maestría tan pronto como sea posible.

En su modo fenomenológico, la enseñanza del kamma da cuenta del foco y los términos de análisis usados en la práctica. Da cuenta además de las cualidades necesarias para alcanzar y mantener ese nivel de enfoque y análisis. En términos de foco, el principio de la invariancia de la escala en funcionamiento en las complejidades del kamma quiere decir que sus procesos esenciales pueden ser maestreados enfocando total atención en ellos en la mente misma en el presente inmediato. Este foco da cuenta de la práctica de la meditación de los marcos-de-referencia [II/B], en el que la atención es dirigida a los fenómenos presentes en y por sí mismos. Estos fenómenos son entonces analizados en términos de las cuatro nobles verdades, los términos fenomenológicos en los que la atención apropiada y el discernimiento dirigen y observan la experiencia de desarrollar las cualidades de la acción hábil. El kamma hábil más inmediato que puede ser observado en este nivel es la maestría de las mismísimas cualidades mentales que están soportando este refinado nivel de enfoque y análisis: la atención interior, el reposo mental, y el discernimiento, junto a las cualidades más básicas en las que éstas se basan. Así, estas cualidades mentales actúan no solo como soportes para el enfoque y análisis, sino además como su objeto. En últimas, el discernimiento se vuelve tan refinado que el enfoque y análisis toman como objeto al acto de enfoque y análisis, en y por sí mismo. El ciclo de la acción luego hace corto circuito a medida que llega a su culminación, y ocurre el Desatamiento. Estos elementos de enfoque, análisis, y cualidades mentales, junto a la dinámica de su desarrollo al punto de culminación, son cubiertas por las enseñanzas de las Alas para el Despertar, que serán discutidas en detalle en las Partes II y III. Por ende las Alas pueden ser vistas como una expresión directa del rol del kamma hábil en el camino a la liberación.

Es totalmente posible que una persona sin convicción firme en el principio del kamma pueda seguir partes del camino Buddhista, incluyendo las prácticas de atención interior y reposo mental, y obtener resultados positivos de ellas. Por ejemplo, uno puede seguir la práctica de la atención interior por la sensación de equilibrio, ecuanimidad, y paz que le da a la propia vida diaria, o por traer la mente al presente con el propósito de la espontaneidad y “ir con la corriente.” La práctica completa del camino, sin embargo, es un desvío hábil del flujo de la mente desde sus corrientes kámmicas habituales hacia la corriente del Desatamiento. Como dijo el Buddha, esta práctica requiere de una voluntado por “desarrollar y abandonar ” a un nivel extremo [AN 4.28]. El desarrollar requiere de un esfuerzo supremo apuntado a la completa y conciente maestría de la atención interior, el reposo mental, y el discernimiento hasta el punto de la no-creación y hacia la liberación. Una falta de convicción en el principio del kamma disminuiría la paciencia y compromiso, el deseo, persistencia, resolución, y los poderes refinados de discriminación [II/D] necesarios para perseguir el reposo mental y el discernimiento a los más elevados niveles, más allá de lo necesario para una sensación general de paz y espontaneidad. El abandonar involucra desenraizar las formas más profundamente enterradas de aferramiento y apego que le mantienen a uno atado al ciclo del renacimiento. Algunas de estas formas de aferramiento — como las perspectivas y teorías acerca de la auto-identidad — están tan afianzadas en los modos narrativo y cosmológico en los que la mayoría de las personas funciona que solo la convicción firme en los beneficios a obtener por el abandono de ellas será capaz de indagar para perderlas. Es por esto que el Buddha insistió repetidamente — y tendremos la ocasión de volver a este tema en varios lugares de este libro [II/E; III/A] — que la convicción en el hecho de su Despertar necesariamente involucra convicción en el principio del kamma, y que ambas formas de convicción son necesarias para la maestría total del kamma de elevada habilidad conducente a la liberación.

Existen muchos pasajes bien conocidos en el Canon en que el Buddha les pide a sus oyentes que no acepten sus enseñanzas simplemente por fe, pero estas observaciones eran dirigidas a personas recién comenzando la práctica. Tales personas requieren solamente de aceptar los principios generales de la acción hábil en base a ensayo, centrándose en la entrada que sus actos están poniendo en el sistema causal en el momento presente, y explorando la conexión entre las intenciones hábiles y los resultados favorables. Los asuntos más complejos del kamma entran en juego en este nivel solo al forzarse a ser paciente con la práctica. Muchas veces las intenciones hábiles no producen sus resultados favorables inmediatamente, aparte de la sensación de bienestar — a veces claramente perceptible, a veces levemente — que viene del actuar hábilmente. Si no fuese por este retardo, el principio del kamma sería auto-evidente, nadie osaría actuar con intenciones inhábiles, y no habría necesidad de tomar el principio por fe. Como notamos en la Introducción, la complejidad de la condicionalidad esto/aquello es la causa mayor de confusión y falta de habilidad con la que la mayoría de las personas viven sus vidas. La habilidad de adquirir maestría sobre este proceso requiere de tiempo.

A medida que uno progresa aún más en el camino, sin embargo — y a medida que el proceso de desarrollar habilidad en y por sí misma viene más y más a tomar el centro en nuestra conciencia — los resultados reales del desarrollo de habilidad debiesen dar mayores y mayores razones para la convicción en el principio del kamma. Excepto en casos en que las personas caen en la trampa de la negligencia o la complacencia, estos resultados pueden estimularlo e inspirarlo a uno a mantener el principio del kamma con los niveles crecientes de firmeza, foco, y refinación necesarios para el Despertar.