Los Embellecimientos de Quien Ha Dado el Paso

Ser alguien que se conduce a sí mismo
con una mente que se mantiene firme…
que no se abruma

Los Embellecimientos de Quien Ha Dado el Paso

Una enseñanza ofrecida a los monjes de Wat Nong Pah Pong
es la ocasión de la entrada al retiro de las lluvias (vassa)
el 22 de Julio del 2005 (2548), después que  Luang Por
había recién vuelto de una estadía en el hospital debido a una
debilidad de corazón aguda.

En el período en que emprendemos el pasar el vassa, un período de noventa días, asumimos ambos aspectos (de la enseñanza del Buddha): el lado del estudio(pariyatti-dhamma), en el que tenemos que obtener un poco de base; y el lado de la práctica(patipatti-dhamma), en el que debemos saber qué es qué. Contamos con este período para desarrollar éstos dos porque ahora no necesitamos preocuparnos ni hacer planes acerca de qué hacer y dónde ir. Esto corta todos los problemas acerca de las cosas que pensamos que necesitamos hacer cuando estamos siguiendo nuestros deseos. Contamos con este período para realizar nuestro deber de cambiar desde el estado ordinario a un estado que tenga cualidades más valiosas.

Podemos observar que los principios de vida en sociedad, el sistema laico, y los principios de Quien Ha Dado el Paso, son distintos. Viniendo de un sistema laico, ahora somos Quienes Hemos Dado el Paso. La vida Dado el Paso tiene ideales, y hay estándares de conducta y práctica. Dado que hay pautas para la conducta y la práctica, nosotros seguimos estos ideales y estándares de práctica. Si fuésemos a usar nuestro sistema de vida anterior, el modo de vida de un laico, no habría tanto valor como debiese. Así que debemos seguir recordándonos a nosotros mismo que ahora somos de un género distinto al de laicos o dueños de hogar [1], que hacen lo que les place y actúan de acuerdo a sus humores. Pero nosotros tenemos ideales, lo que quiere decir que tenemos principios en la manera en que vivimos; esto es, somos aquellos que ven las desventajas y peligros en la ronda renacimientos.

Necesitamos tener principios en nuestras vidas. Al menos necesitamos sila. Tengan en mente que sila es una parte de los embellecimientos de Quien Ha Dado el Paso. Necesitamos vivir con cautela, cuidado y comedimiento en nuestros modos, actos y vías de expresión por cuerpo y habla, por el bien de no dejar que nuestra conducta de cuerpo y habla se torne inapropiada. Necesitamos cambiarlas a un estado apropiado. Este es un estado que necesita ser apreciado y mantenido. Nos entrenamos de esta manera tomando el principio de vivir como alguien que va contra la corriente de la vida laica y la corriente de las actitudes mundanas. Todos sabemos cómo es la corriente de la vida laica y la corriente de las actitudes mundanas. Siempre está bajo el poder de la delusión, bajo el poder de deseos y bajo el poder del ansia y la impureza. Siempre se está careciendo e insaciable, como un fuego que nunca tiene suficiente combustible. Entonces ahora vamos contra la corriente y no actuamos en conformidad con lo que nos place y con nuestros humores. Tenemos pautas de práctica, tales como las prácticas ascéticas, que son para dirigir nuestra vida como alguien que no sigue la corriente del mundo. Todos sabemos que la corriente del mundo es una corriente de oscuridad y ceguera. Es una corriente en la que no hay libertad, en la que uno no es de uno mismo. Por esta razón necesitamos cambiar nuestro carácter y nuestros hábitos, cambiar nuestras sensaciones, no dejarles ser como las de los laicos. Las personas del mundo siguen sus humores, la corriente de deseos, y los Dhammas Mundanos. Estas cosas conciernen a los seres del mundo.

Estos son los dhammas del mundano. Conciernen a lo que se llama materialismo mundano, el nutrimento de los seres del mundo. Nosotros venimos y nos observamos y buscamos medios hábiles que ayuden a aliviar y erradicar los deseos que manchan nuestras mentes y a reducir los estados mentales de entretención, distracción y divertimento. Nosotros comenzamos a ver el mundo desde una perspectiva que trae alivio de nuestros deseos que manchan el corazón. Así es como tratamos de verlo. La única pregunta es, ¿dónde exactamente debemos mirar? De hecho podemos observar tanto a objetos materiales, por ejemplo el cuerpo, como a la mente y sus humores. El Buddha siempre enfatizó que todos debiésemos mirar nuestra experiencia como una carreta real ornamentada, con las que solo los necios se dejan llevar, pero aquellos que comprenden no verán nada ahí. [2] Nos reunimos aquí viendo las cosas de una manera en la que podamos experimentar una sensación de no ser dominado por el ansia y el asirse cuando nos involucramos con las cosas. Así como el Buddha nos enseñó a prestar atención y reflexionar cuando nos devienen posesiones materiales. Incluso en términos de asuntos externos, como la vestimenta que usamos, el alimento que comemos o nuestra morada, el Buddha quería que comprendiésemos que son meramente elementos que simplemente siguen su naturaleza. Siguen transformándose de una manera que no queremos en absoluto que lo hagan. Esto es algo que contemplamos. Nos ayuda a aliviar nuestro afán.

El Buddha enseñó que el disfrute del placer sensorial y las cuerdas de la sensorialidad es uno de los peligros para la Sangha, como también lo es querer tener más y más de estos placeres. Es por eso que estamos determinados en observar, conocer y ver – viendo de una manera que no se involucra con las cadenas y amarras causadas por el sentido de sí mismo. Estamos determinados en contemplar, dejando que el sentido de sí mismo se aplaque y eventualmente se disuelva en la universalidad de las Tres Características que, como entendemos, es “saccadhamma”. Lo que queremos decir con “saccadhamma” son las verdades últimas de la naturaleza: aniccakata, el estado de no ser permanente, anattata, aquello que no hace surgir el peso de la presunción ya que, en últimas no hay nada que esté en un estado de real constancia o absoluta certeza. Nada puede ser llamado estable o permanente en absoluto. Ver esto realmente dará paso a la sensación algo de alivio de los estados mentales en que nos deleitamos en las cosas y nos confundimos. El estado mental en el que experimentamos ignorancia en sus variadas formas será levemente reducido. Esto se siente como una reducción de calor, el salir de la ebriedad, y un alivio de dukkha.

Cuando encontramos que podamos relacionarnos con las cosas de esta manera, eso nos hará cambiar del estado ordinario experimentado por las personas del mundo y dar pie a un estado que tiene cualidades valiosas, un estado que se siente apacible, fresco y sombreado. El Buddha enseñó de esta manera de manera que nos recordáramos a nosotros mismos que ahora somos de un estatus distinto que los laicos. Debemos saber cómo reflexionar en nosotros mismos y en el hecho de que dependemos de otros para que apoyen nuestras vidas. Por esta razón necesitamos desarrollarnos en alguien que da la bienvenida a lo que sea que le es dado felizmente y no tiene una sensación de que necesita cambiar o mejorar las cosas de acuerdo a los tirones del ansia y la ignorancia. Alguien que deja estas sensaciones y habita un estado que es ligero y basado en la paz – sin importar que si lo que recibe es bueno o malo. Es solo dado que tenemos deseos y nos basamos en deseos, que lo bueno y lo malo vienen a ser. Debemos reflexionar y acercarnos a las cosas así, lo que quiere decir: hacerse humilde para tornarse en alguien que acepta la verdad de la naturaleza. Quien acepte la verdad de la naturaleza no se alterará demasiado, no experimentará muchos problemas. Esto es por el bien de la paz mental, no para otra cosa. Paz de los estados mentales de kilesas [3] y tanha. Paz de deseos y ansia.

Necesitamos desarrollar y recordar la actitud de aplicar esfuerzo, teniendo atención y clara comprensión. Esto quiere decir deshacerse del sentido de asirse como si uno estuviese fuera de sus cabales, siempre agarrando tanto como se pueda, como hacen las personas del mundo. En vez vivimos como quienes poseen atención y que reconocen la correcta medida en la manera en que conducimos nuestras vidas. Vivimos solo apropiadamente y bien. Este modo de actuar nos recuerda que somos alguien que reconoce lo que es suficiente. Uno no se altera cuando uno reconoce lo que es suficiente. Teniendo poco es suficiente, teniendo mucho es suficiente.

Estas son algunas de las cualidades y tesoros de alguien que practica el cambio de su carácter y sus hábitos. Siempre se recuerda a sí mismo cuáles son realmente estas cualidades que embellecen a Quien Ha Dado el Paso. Los embellecimientos del cuerpo son algo que todos podemos ver, son las cosas que usamos para cubrirnos para protegernos del calor y el frío, pero también necesitan haber embellecimientos en las cualidades del Dhamma. Al menos debemos dar vida a la belleza que viene de tener intenciones que están basadas en un sentido de la deshonra. Tener un sentido de la deshonra hasta cierto punto nos capacita para comedirnos de caer en lo que es maléfico o malo.

El Buddha sostuvo que tener un sentido de la deshonra es como una vara para forzar a un carruaje a ir hacia su destino al final del camino. Otra expresión para esto es: tener sila, observar la conducta virtuosa, o poseer pautas de práctica que sean armoniosas y provoquen que surja belleza. Caminando – uno es bello, parado – uno es bello, sentado – uno es bello, hablando – uno sabe la cantidad correcta. Le hace sentir a uno que los factores y embellecimientos de un Samana están presentes en toda forma. Esto requiere vivir como alguien que tiene en mente un sentido de la deshonra, como alguien que posee sila. Nosotros consideramos esto ser uno de los factores constituyentes de nuestro Dar el Paso, de nuestra práctica.

Respecto a samadhi y sati : sati es necesario, ya que es un dhamma que ofrece gran apoyo. Debemos conocer el fluir del viento, el fluir de los kilesas y de tanha, el fluir del mundo, no hacer de nosotros como un jacinto de agua elevándose cuando el nivel del agua se eleva, y descendiendo cuando cae. Si hay delusión dejarle ser simplemente delusión, si hay sati dejarle ser solo sati. Necesitamos saber cómo ir contra la corriente, tengan sati y sampajañña (clara comprensión), y no se dejen engañar por el mundo, no se dejen engañar por humores como el elogio, la culpa, ganancia, pérdida. No debiésemos sentirnos obligados a ir a la par con todo, pero estén concientes y tengan dama, auto-disciplina. Al menos necesitamos tener el control de nuestra mente y corazón. Si obtenemos lo que queremos, obtenemos lo que queremos. Es solo eso. Si no obtenemos lo que queremos, es solo eso. Necesitamos saber cómo dejar las cosas y cómo abandonar.

Esto debiese ser suficiente como para crear la sensación de ser uno su propio refugio, de no ser engañado por el mundo o por humores. Ser alguien que se conduce con samadhi, un pararse firme – una mente firmemente parada, objetos mentales parados firmes – que no se tornen gobernados y oscurecidos, emergiendo en una característica llamada determinación. Tenemos inmunidad y tenemos firmeza. Tener inmunidad es algo muy valioso, por ende necesitamos entrenar y aprender. Estos son factores de nuestro ser Samanas, ser Quienes Han Dado el Paso.

Algunas de nuestras perspectivas pueden dar cabida a sensaciones que nos conducen a maneras de pensar que no son correctas o apropiadas, así que debemos recordarnos a nosotros mismos la naturaleza, viendo las cosas de una manera que de vida a una sensación que se adecue a la naturaleza. Como dice el Buddha, tener “sabiduría, conocimiento todo abarcante, de este montón de sankharas”. Sankharas  son estados de construcción. El construir necesita ser entendido sobre la base de la experiencia de anicca, impermanencia. Ciertamente, existe el estado que es difícil de soportar, pero también existe el estado en que no hay nada en absoluto. Tratamos de enfocarnos en ver las cosas de esta manera, dejando que nuestra comprensión sea el factor que influya en nuestra manera de vivir.

Además necesitamos estar concientes de las convenciones en la manera en que vivimos junto a otras personas. Si ese no es el caso, no alcanzaremos la libertad. Gustar de ciertas personas en un momento y después odiarlas es como un virus que nos causa daño y nos impide el acceso a un estado de paz. Es por eso que necesitamos conocer, mirar y observar las cosas que nos conciernen. Poco a poco debemos poner nuestros corazones en aquellas cosas que nos son relevantes.

Cuando a veces nuestra conducta y nuestros actos no sean buenos, puede que nuestros amigos en el Dhamma nos adviertan o nos critiquen. Entonces debemos saber cómo aceptarlo, no simplemente tomando nuestras sensaciones como base, o tomando atta, el sí mismo, como nuestro principio. Necesitamos saber relajarnos, ya sea la crítica es correcta o incorrecta. Necesitamos ser humildes y rebajarnos primero. Si la crítica es correcta, realmente necesitamos aceptar que hay aún partes nuestras que tenemos que enfrentar con humildad.

Así que nuestra práctica se basa en seguir ciertos modos que sostienen el entrenamiento y nuestro estilo de vida necesita ser apoyado por las actividades de un Samana. Levantándonos temprano nos damos cuenta inmediatamente que necesitamos cambiar nuestras sensaciones, no dejarles ir en una dirección en que le damos demasiada importancia a las cosas y nos asimos de ellas. Consideramos y nos recordamos que los días y noches están pasando, pasando. ¿Qué significa esto? Es una manera de ver que el paso del tiempo revela con mucha claridad la verdad. Realmente habla por sí mismo: días y noches están pasando, sin parar. Incluso las partes nuestras que son consideradas rupa-khanda, los “sankharas-de-forma” (es decir, el mundo físico), aún apuntan hacia el término y el deterioro, cambiando a un estado en que no hay nada que a uno le pertenezca. ¿Qué hemos de esperar de ellos?

Así que, adoptar contemplaciones como esta se hace por el bien de extirpar el asmimana (la presunción “Yo soy”), una perspectiva que parece estar controlándonos todo el tiempo. Debemos realmente extirparlo mediante el vivir como Quien Ha Dado el Paso, quien posee pautas para su conducta y práctica. La manera en que conducimos nuestras vidas debe ser así.

Comprendemos que esto involucra cambiar nuestro carácter y nuestros hábitos hacia ver las desventajas y peligros en la ronda de renacimientos. Todos ya sabemos que este peligro no es nada lejano. Es de hecho el peligro de los estados mentales ignorantes que están asociados a avidez, aversión y delusión. Simplemente este es el peligro. Y simplemente esto es lo que nos fuerza a vivir en un estado en que somos torturados, con la libertad incapaz de surgir.  Es por eso que la aplicación de esfuerzo es considerado algo muy bueno, una cualidad valiosa de la cual podemos recibir beneficios. Se elimina el problema de ir en una dirección en la que podemos perdernos y en la que estamos apuntando hacia dukkha.

El significado de aplicar esfuerzo asciende a vivir en una manera que no es descuidada, simplemente eso. Cuando nos relacionamos con objetos externos en nuestras vidas nos relacionamos con ellos como alguien que posee sati-pañña (atención y sabiduría).

De igual manera nos relacionamos con las convenciones. Es mejor hacerlo, porque esto puede dar cabida a la paz y nos permite experimentar felicidad. Esta felicidad no se basa en cosas materiales o del mundo, sino en la aplicación de energía y esfuerzo.

Ya que vivimos como sociedad o grupo debemos adoptar acuerdos y una variedad de deberes para que vivamos juntos. Todo lo que sea actividad comunitaria, necesitamos apresurarnos en ayudarnos unos a los otros, especialmente respecto a la aplicación de esfuerzo (en meditación). Cada día debiese haber una ocasión para poner el esfuerzo en marcha juntos de manera de construir fortaleza y energía. No siempre meditamos juntos, solo de vez en cuando. En la lengua del Buddha, construir fortaleza y energía así juntos se denomina sangha-anubhava (el poder de la Sangha). Si hacemos algo lo hacemos por medio del poder de la Sangha. La meditación sentado la hacemos todos juntos. En toda actividad que vaya en dirección a  samaggi (la armonía) intentamos realizar nuestra parte, pero si un estado de la naturaleza (i.e. la salud de Luang Por) no nos apoya, uno debe aceptar que es demasiado, va más allá de sus capacidades. Un ejemplo de esto es relatado en el Vinaya. Concierne a nuestra práctica con los requisitos para cubrirnos (las túnicas). El Buddha nos prohíbe estar sin estas tres túnicas, aún si es por una noche, pero sí nos permite estar sin ellas si es que nuestro cuerpo y nuestros elementos-de-forma están en un estado de deterioro. Esto es pues por naturaleza y por el hecho de que está más allá del rango del control. Pero si uno aún está en un estado normal, el Buddha nos aconsejó a no ser descuidados, y a vivir de una manera que pongamos nuestros corazones en cuidar y proteger nuestros requisitos – con el propósito de entrenar nuestros hábitos.

Debemos tomar como parte de nuestras vidas el que necesitemos tener cosas para cubrirnos. Si nos alejamos de estas cosas pueden desaparecer o perderse. Alguien que quiere nuestras túnicas puede venir y usar la oportunidad para llevárselas. No se nos permite pedir (nuevas túnicas) después. Esto es algo que tenemos que considerar muy bien. Si algo así ocurre, puede que nos haga romper nuestros preceptos. Al menos tendremos que ir y solicitar reemplazo a alguien, ya sea a un pariente o a un no-pariente, o a los almacenes comunitarios. Ya que estamos entrenando para cambiar nuestro carácter y nuestros hábitos no solicitamos ni hacemos nada basados en el ansia.

Todos los trucos de engaño y las maneras de actuar basados en el ansia: no vayan y los usen. Nosotros mantenemos que debemos hacer nuestros modos de actuar lo más honestos posible, no inventar excusas de esta o aquella manera. Uno no puede hacer eso – inventar excusas… nos hemos estado excusando con nosotros mismos por largo tiempo ya y solamente trae malos hábitos, los hábitos de un necio. Ahora ¿quién va a hacer esto? Nuestro entrenamiento debe tener determinación. Estar determinado significa poseer una fuerte resolución mental (mano-panidhana). Esto puede cortar con esos problemas que dan cabida a la degeneración y el deterioro. En esto se basa: se basa en los actos que realizamos. Simplemente eso.

Respecto a nuestro canto ahora, durante el tiempo que determinemos el vassa,  debemos prestar atención al momento y lugar apropiados (para reunirnos). Esto es algo que se considera parte del entrenamiento de monjes nuevos, pero también significa mantener nuestros deberes comunitarios como Sangha. Este es otro factor de la práctica.

Algo más que también consideramos parte del tiempo de vassa es que tendremos que estudiar aquello relacionado con el pariyatti-dhamma, el Vinaya, las reglas de entrenamiento que conciernen a las cosas que el Buddha nos prohibió hacer – por el bien del soporte e incremento de nuestro conocimiento a nivel más profundo. El Vinaya se trata en su totalidad de nuestros actos corporales, verbales y mentales. Uno puede decir que es algo que afecta a nuestras vidas. Los asuntos del cuerpo, habla y mente son el vivir de esta manera.

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Hoy nos hemos reunido para determinar el vassa. En este período mi salud es un estado que puede definitivamente llamarse “no seguro”, está en un estado de degeneración, la degeneración del mecanismo de bombeo, del motor dentro del sistema del corazón. La condición del corazón no es buena. Los músculos del corazón están débiles. Uno puede decir que no tienen la fuerza en su función y cuando empujan y bombean, el corazón no se contrae tanto como debiese. Así que tuve que consultar a aquellos que tienen experiencia y conocimientos suficientes. Dijeron que el sistema no es capaz de eyectar todo el fluido del corazón. Esto luego causa que el fluido se acumule en el corazón. Esto debilita al corazón y se agranda y existe la posibilidad de que deje de funcionar, que en términos técnicos se llama tener un fallo cardíaco, repentina e inesperadamente. Todo esto, uno puede decir, es un asunto de la naturaleza. Yo lo pienso así. Se trata de un proceso de degeneración en la naturaleza, pero en una posición de vida en sociedad uno no puede simplemente dejarlo pasar. Así que se necesita saber cómo curarlo, mantenerlo y atenderlo tanto como uno sea capaz, solo por esa razón.

Estos son algunos de los asuntos concernientes al cuerpo que estoy enfrentando ahora, así que les estoy diciendo esto para que todos lo sepan. No es nada lejano. Respecto a otros órganos internos, como el hígado, pulmones y riñones, aún son utilizables. Pero el sistema del corazón está dañado, simplemente eso. Está la posibilidad de falla total. Esto puede ocurrir, repentinamente. No hay nada difícil acerca de ello, no es difícil, y es bueno que no habrá dukkha vedana. Con estos síntomas no hay dukkha vedana, solo la respiración se acelera, eso es todo. Fuimos a ver a los doctores y dijeron que estos serían los síntomas (precedentes a la falla cardiaca total). Tengo la sensación que las pruebas, chequeos y las cosas que observan quieren decir eso.

Respecto al hecho de que estamos viviendo juntos, nos hemos reunido ahora para determinar el vassa, para así crear sensaciones que den cabida a la concordia y la unanimidad en principios, los principios del Dhamma-Vinaya. Así que hoy nos reunimos para realizar este acto de determinar el vassa unos con otros como testigos. Comprendemos que esta es una ocasión especial en este período.

No tengo mucho más que decir, así que no quiero decir mucho más. Es apropiado. Si hablo mucho eso también usa mucha energía, así que me gustaría usar esta ocasión para expresar mi aprecio por todos nosotros que nos hemos reunido para determinar el vassa, cumpliendo el deber de cambiar nuestros caracteres y hábitos y conduciendo nuestras vidas como aquellos que ven las desventajas y peligros en la ronda de renacimientos. Haciendo esto, podemos ser una pequeña luz para otros, para las personas en el mundo, de manera que puedan abrir sus ojos y oídos; porque así como la luz externa es capaz de dar apoyo y conveniencia, la luz dentro es capaz de hacer que los corazones de las personas en la sociedad cambien. Que todos tengan felicidad sin dukkha. Con su permiso, terminaré ahora.

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[1]   En Tailandia, hay un modismo que dice que el “tercer sexo” aparte de hombre y mujer es “ordenado”.

[2] Dhammapada 171.

[3] kilesas (Pali): defilements, stains, afflictions of the heart

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