Reflexiones Después de la Recitación del Patimokkha

No dejamos que simplemente
nuestras vidas pasen sin sentido.
Debemos elevarnos hacia nuestros ideales.

 

Reflexiones Después de la Recitación del Patimokkha

 Una enseñanza ofrecida después de la recitación quincenal de las
227 reglas de entrenamiento de los monjes (el Patimokkha)
en Wat Nong Pah Pong el 26 de Junio del 2006 (2549).

Lo que acabamos de oír es el sikkhapada, las reglas de entrenamiento, prohibiciones establecidas por el Buddha. Estas reglas de entrenamiento tratan completamente de los actos que no deben ser cometidos. Uno puede llamarles “acaraniyakicca”, actos que no se han de hacer. Seguir adelante a pesar de ellas, y actuar en contra de estas reglas no conducirá a buenos resultados, como el Buddha lo señala. En el presente aún usamos estas reglas como nuestra base y como nuestras raíces, aunque estén dadas en la lengua original, una lengua que ha durado por más de dos mil años en la historia. Cuando recordamos y recitamos las reglas juntos ahora, si no comprendemos el significado, debemos buscarlo en una lengua que entendamos. Necesitamos prestarle atención a estas cosas, pues conciernen a nuestros estándares éticos (sila). Hay cosas que de las que debemos contenernos como monjes. Ciertos actos que debemos dejar de hacer. Debemos comenzar a conducir nuestras vidas estando equipados con el Dhamma.

Estar equipado con el Dhamma se basa en un número de factores, así como también los nuevos Bhikkhus en el Dhamma-Vinaya necesitan tener ciertas cualidades. Los aspectos físicos, materiales, de nuestros khandas [1] corporales son solo externos, así que necesitamos tener el Dhamma en el modo en que conducimos nuestras vidas. Debemos cumplir nuestras obligaciones con nosotros mismos, apoyados por nuestro potencial espiritual (parami). Nuestros rasgos del carácter y nuestros hábitos seguramente cambiarán, pues los principios de práctica que nos mantenemos aplicando son definitivamente capaces de provocar cambios en nosotros.

Cuando practicamos, esperamos y aspiramos a lograr la pureza y la perfección. Esto se basa en poner aquellas enseñanzas en práctica lo que nos capacita para experimentar una comprensión del Dhamma. Los bodhipakkhiya-dhammas [2] son considerados el mejor grupo de enseñanzas para el entrenamiento y práctica. Por ejemplo, los iddhipadas  (vías al éxito) –  chanda  (entusiasmo, aspiración), viriya (energía, esfuerzo diligente), citta (consideración, pensamiento activo, dedicación y vimamsa (investigación y examinación) – son cualidades que necesitamos despertar en nosotros. Uno de ellos es el “poner esfuerzo en marcha”.

Al poner el esfuerzo en marcha, es necesario que haya continuidad. Uno necesita poner el corazón en la práctica, mantener un interés y motivación que no cese o expire. Luego uno necesita refinar su experiencia usando dhamma-vicaya (reflexión del Dhamma), investigación de las condiciones con las que uno está practicando, no dejar que sensaciones de desaliento y pérdida de motivación tomen el mando. Para todo esto, uno necesita la cualidad misma del soportar paciente.

Las cualidades expresadas en los  iddhipadas son todas muy cercanas a la cualidad de diligentemente poner el esfuerzo en marcha – viriya. Como probablemente sabemos por nuestros estudios, el Buddha nos dio algunos símiles para la perfección del potencial espiritual de viriya en los Jatakas, en el Mahajanaka Jataka.[3] Basándose en el esfuerzo eventualmente uno tiene éxito. Tal como al cantar el Patimokkha – una tarea que es benéfica para la Sangha – uno necesita diligencia. Basándose en el esfuerzo uno tiene éxito en memorizar el Patimokkha. Esto se basa meramente en el esfuerzo. Es por esto que el Buddha declaró que el esfuerzo diligente es una cualidad que da pie al éxito.

Las condiciones de nuestras vidas, para las que debemos encontrar métodos para superarlas y liberarnos de ellas, no se refieren a nada más que a las categorías de rupa (el mundo físico) y nama (el mundo mental). En los bodhipakkhiya-dhammas los cuatro satipatthanas, es decir kayanupassana  (atención al cuerpo), vedananupassana  (atención a las sensaciones), cittanupassana (atención a la mente), y dhammanupassana  (atención a objetos mentales) conciernen a ambos, rupa y nama. Kayanupassana se ocupa de rupa. Adoptamos la contemplación de la forma física de manera que podamos liberarnos de ella y llegar a experiencias que no están limitadas por los tipos de delusiones y comprensiones erradas provocadas por aferramientos e identidades equivocadas. Aplicamos nuestra práctica al cuerpo, o rupa-khandha, para así crear una sensación de no estar preocupado e inquieto respecto al cuerpo. Practicamos de acuerdo a ideales que son apropiados para transitar los modos de los apacibles.

Nos aplicamos a esta práctica una y otra vez, de manera que no surjan sensaciones de auto-importancia y estados mentales basados en el yo. Contemplamos ver el cuerpo como cuerpo, como meramente un fenómeno físico propenso a surgir, existir y cesar. Debemos ver el cuerpo desde el punto de vista de las Tres Características Universales. Debido a ellas el cuerpo es como es, y no de ninguna otra manera. Así es como necesitamos contemplar el rupa-khandha. El cuerpo no puede ser de otra manera. Debemos verlo como una manifestación particular del Dhamma. Es anicca, dukkha, anatta [4]  – precisamente eso. Ver las cosas así nos permite experimentar una manera de ser en que las sensaciones de delusión – o mal-concepciones en las que olvidamos quién y qué somos realmente – no  surgen.

Respecto a vedana (sensaciones): las sensaciones son síntomas creados por las bases sensoriales. Las bases sensoriales son donde reside su origen y también su extinción. Las sensaciones surgen debido a cosas placenteras y agradables (piyarupa  satarupa), experiencias con las que encontramos de alguna u otra forma. Que el ojo vea algo o el oído oiga algo puede ser la causa tanto de felicidad como de sufrimiento – experiencias placenteras e implacenteras que también podemos llamar “Dhammas Mundanos”. Son parte de los modos de la mente. Las observamos. Realmente decir que son placenteras o implacenteras no se sostiene cuando las observamos con atención. Son meramente modos de experiencia que surgen. Las sensaciones son tal como las olas que se forman, revientan y se desplazan hacia la orilla donde eventualmente se desintegran en nada. Son solo condiciones de experiencia que surgen en la esfera de las Tres Características Universales. Decir que son felicidad o sufrimiento no es cierto, así que ni acordamos y discordamos con ellas. Estos síntomas surgen si la inmunidad mental de una persona es aún insuficiente – tiene puntos débiles. Las sensaciones agradables (o felicidad) y las sensaciones desagradables (o sufrimiento) ocurren.

Es por esto que el Buddha quería que permaneciésemos en un estado que es de ni felicidad ni sufrimiento, en que las sensaciones son simplemente sensaciones, sin nadie como su dueño. Nos alentó a ver las sensaciones desde la perspectiva del vacío. Cuando uno está vacío de sensaciones, vacío de felicidad y sufrimiento, no hay ni felicidad ni sufrimiento. Hay lo que se llama el “dhamma de la ecuanimidad”, upekkha-vedana  (sensación neutral). Eso es en verdad naturaleza.

Así que intentamos observarnos de esta manera. Particularmente, ya que necesitamos hacer un seguimiento de nosotros mismo constantemente, con atención y conciencia, de manera de no ser abrumado por el poder de la sensorialidad, o el poder de nuestros deseos e impurezas. Así es como practicamos respecto a vedana.

Respecto a la mente las cosas son similares. Necesitamos observar la actividad de los procesos de nuestras mentes, ya sea kusala o akusala (sana y hábil, o insana e inhábil). Observamos el kusala-citta con sus emociones positivas y el akusala-citta que puede llevar a nuestras vidas hacia la impureza, la depresión, la aversión, y la enemistad, cuando cae bajo la influencia de agati (perspectivas sesgadas o cursos errados de percepción).

Necesitamos enfocarnos en nuestra mente y observarla. Necesitamos acudir a las realidades  de la existencia cuando observamos la mente, bien basados en los vipassana-ñanas [5] que, de hecho, son asunto de las Tres Características.

Las Tres Características son como una luz brillante que nos permite ver las cosas de una manera en la que no necesitamos involucrarnos o aferrarnos ni necesitamos asir las cosas. La mente es simplemente la mente, ya sea sana o insana. No debemos considerarla en una manera que conduzca al aferramiento y el agarrarse.

En relación a los objetos mentales (dhammas) necesitamos ser como “aquel que posee vigilia e insight” – libre de los nivaranas. [6] No debiésemos dejar que los impedimentos estén presentes. Por tanto como lo estén, uno aún está en un estado de incapacidad de crecimiento y progreso. Los impedimentos son una coraza que restringe el crecimiento, así como un árbol que está impedido por alguna estructura es incapaz de brotar. No debiésemos permitirnos vivir con los impedimentos. Hemos de vivir una vida libre de impedimentos.

Siempre necesitamos ver cómo podemos vivir poniendo el esfuerzo en marcha, con diligencia y atención – siendo aquel que está despierto. Este es un factor que crea la Perspectiva Correcta y una sensación de paz. Cuando uno tiene Perspectiva Correcta no hay deseo y no hay sufrimiento. La Perspectiva Correcta es como una luz, que disipa la oscuridad. El Buddha mencionó esto, diciendo que la luz de la Perspectiva Correcta remueve los impedimentos y destruye las barreras. El Buddha dijo además:

 “Natthi paññasama abha”
(No hay luz igual a la sabiduría)

Vivimos nuestras vidas como quien está despierto, que está radiante – como un Samana, como quien posee Samana-Dhamma.

Al vivir de acuerdo al Samana-Dhamma,  uno de los puntos a reflexionar cada día es este: Como Samanas ahora tenemos un estatus distinto al de los dueños de hogar. Ellos actúan, siguiendo la influencia de impurezas y deseos. Bajo el poder del ansia están siempre en necesidad. Pero nosotros, como Samanas, nos esforzamos solamente por estar en paz. Nuestra relación con los requisitos de un monje y con las necesidades de la vida están libres de gustos y disgustos. No está basada en el deseo. Nuestra vida no es gobernada por el poder del ansia. Vivimos mediante el poder del conocer. Esto es de real beneficio para nosotros mismos, y es por eso que el Buddha lo señaló.

También, en las reflexiones diarias de un Samana, el Buddha nos recuerda reflexionar en la realidad de que el tiempo sigue pasando, de manera que veamos que no hay nada realmente seguro y estable en la vida. No es solo que el tiempo de nuestras vidas pasa, sino que con él, todo lo que es parte del mundo material también revelará estabilidad e incerteza. Al final todo tendrá que transformarse en vacío, un estado en que un ser, una persona, un si mismo, o “yo y ellos” no puede encontrarse. Debemos reflexionar así, y encontrar apoyo en la diligencia, pues el tiempo sigue pasando y pasando. Debemos vivir con una actitud de práctica, y nutrir nuestra vida siendo poseedores de Dhamma y de Disciplina (Vinaya). Tener Dhamma-Vinaya es denominado una gran fortuna. Crea una sensación de estar en el camino correcto – el camino conducente a la madurez y la perfección. El tesoro de sila se refiere a tener una sensación por los buenos modos, comportamiento y conducta – en todas las expresiones físicas, llámese, nuestros actos por cuerpo y habla. Pero si alcanzamos la perfección en términos de asankhata-dhamma (lo incondicionado) en toda nuestra conducta, hay solo kiriya – mera realización de actividades, o de funcionar. No hay nada que tenga que ver con kamma (acción intencional). Si los actos de uno están aún al nivel de kamma, van a crear efectos negativos de una manera u otra. En el caso de los actos que son kiriya, surgirán experiencias de paz. Este surgimiento de paz se llama “asankhata-dhamma”, un estado  en el que no hay proliferaciones como se encuentran en el mundo. Las proliferaciones que crean humores en la mente no existen.

Así que, los principios de los cuatro satipatthanas valen realmente ser estudiados, aplicados, desarrollados y llevados a la perfección. Los cuatro son sinónimos de unos con los otros. Son interdependientes. Observar el cuerpo, las sensaciones, la mente y los objetos mentales debe en verdad ser realizado de una manera similar al cómo reflexionó el Buddha respecto a la ley de la condicionalidad, u “originamiento dependiente”. ¿Cómo reflexionó? Comenzó por reflexionar respecto a los sankharas. Siendo la ignorancia la causa para que surja sankhara, y los sankharas causan viññana, viññana causa nama-rupa… y así. Esto debe llevarnos a enfocarnos en la ronda de existencia (vatta), que uno puede también llamar “ronda de cambio”, con sus fases de pasar y comenzar de nuevo. La ignorancia causando surgimiento de proliferaciones es como la oscuridad causando que las personas tengan dudas e incerteza. Es como estar en lo oscuro, donde todo en lo que podemos basarnos es en hacer suposiciones y sospechas. Caminando en lo oscuro uno está ansioso por todo. Uno duda que llegue a su destino, uno teme todo tipo de amenazas y cambios. Avijja (ignorancia) tiene estas cualidades. Es por esto que debemos vivir con vijja (conocimiento), o vijjacarana, ambos: conocimiento y conducta apropiada.

 

***

Entonces asumimos este estudio y práctica juntos – ahora es casi el tiempo de entrar al retiro de las lluvias, que pasaremos juntos con el estudio del Dhamma y el Vinaya. Aquellos monjes que aún son jóvenes y físicamente fuertes – por favor intenten realizar sus deberes. En relación a esto, nos han informado recién que las autoridades de la Sangha de Ubon quisieran saber cuántos recitadores de Patimokkha hay en cada monasterio en la provincia de Ubon. Mantener el Patimokkha en la memoria es una cualidad que conducirá a beneficio en muchas maneras. Así que preguntaron cuántos “tenedores-de-Patimokkha” tiene cada monasterio. Si no están físicamente inhabilitados y su cuerpo está aún en un estado que les permita aprender el Patimokkha, debiesen intentarlo. No hay nada malo con darle un intento.

Cantar el Patimokkha es además un medio para superar los impedimentos. Si experimentamos obstáculos en el desarrollo de las cualidades de un Samana, podemos volver a recitar el Patimokkha. El Buddha una vez dio al Venerable Maha-Moggallana este consejo. Mientras Maha-Moggallana estaba practicando en Kallavalaputtagama y su progreso estaba impedido por algunos obstáculos, el Buddha le dijo que recitara principios de las enseñanzas que hubiese aprendido para así disipar los impedimentos. De esta manera el Patimokkha puede ser de ayuda en nuestra práctica.

Debemos además intentar estudiar más. Una de las cualidades mencionadas por el Buddha de un monje que cumple con los deberes de un miembro senior en la Sangha es saber qué es una falta y el método para resolverla.

Además, el Buddha señaló muy claramente que un monje senior necesita ser alguien que posee un sentido de deshonra y temor a mal-actuar (hiri-ottappa). Uno no puede avanzar sin estas cualidades – estar equipado con un sentido de deshonra que te prevenga de proceder con actos incorrectos, o de no temer transgredir las reglas. Esto es lo que entendemos por “sentido de deshonra”.

Entonces continuamos educándonos. Esta ocasión del canto del Patimokkha es una oportunidad para demostrar nuestras habilidades y mostrar cuánta dedicación ponemos en estos deberes. No dejamos simplemente que nuestras vidas pasen desprovistas de sentido. Debemos elevarnos hacia nuestros ideales. Una vez que hemos logrado nuestro propósito, no será sin beneficio. Habrá más oportunidades para usar lo que hemos aprendido en el futuro. Uno puede verlo también como otra forma de protegerse de impedimentos. Así que debemos hacer un esfuerzo en esta área.

Ahora que el retiro de las lluvias comenzará pronto, está también la oportunidad para que nos mudemos a otros monasterios que provean buenas instalaciones para el desarrollo del Samana-Dhamma, y pasar el retiro de las lluvias ahí. Cambiamos de lugar para experimentar nuevas posibilidades para desarrollar la práctica, nuestros estudios y el cumplimiento de nuestras obligaciones.

En cuanto a mí – en el primer año luego de pasar las lluvias en Wat Nong Pah Pong, fui a Wat Suan Gluay. Solo unos días antes de entrar al vassa, Luang Pu Chah escribió una carta de recomendación y me dijo que fuese allá. Pensé, está bien – no hay problema. Así que viajé a Suan Gluay. Por coincidencia había una cremación justo cuando entré al monasterio. “Ese es un buen comienzo,” pensé (ríe). Wat Suan Gluay es un antiguo sitio de cremación. No quería irme del lugar, pensando que esta es una buena oportunidad, porque quería retarme y probarme a mi mismo. En los viejos días la quema de un cadáver no era un asunto tan prolijo como hoy. Tan pronto como el fuego era encendido, todos se alejaban corriendo.

Nadie se quedaba. Hay un dicho de que si uno se queda, el fuego no arderá realmente. Así que todos habían desaparecido. Cuando llegó la noche tomé la oportunidad de observar las cosas. Pero no había nada. Había un pequeñísimo temor: temía que viniesen perros en busca de algo para comer. Ir a estos lugares también es una buena manera de conocerse y entrenarse. Ese año éramos 16 monjes y novicios pasando las lluvias en Wat Suan Gluay. Los kutis eran más bien como pequeñas chozas. La comida era lo suficientemente buena como para permanecer vivo día a día. La estadía en Suan Gluay era buena también en que trajo la experiencia de conocer a algunos de mis compañeros en la vida monástica. Antes siempre dependí de un maestro. Ahora, en Suan Gluay, yo era el monje senior con bastantes estaciones de las lluvias. Así que hice mi deber en esa posición. Este también es uno de los buenos aspectos de la vida en otro monasterio. Obtenemos la oportunidad para más entrenamiento. En esa estación de las lluvias también di instrucciones a los monjes y novicios acerca de cómo memorizar el Patimokkha.

Así que, en este momento, ahora que estamos por entrar al retiro de las lluvias, tendremos bastantes oportunidades para el desarrollo de los Samana-Dhammas, las virtudes de un monástico.

 

***


[1] khandha (Pali): agregados; los cinco grupos de existencia causalmente condicoinados que conforman a un ser humano: rupa o forma física, vedana o sensación, sañña o percepción/memoria, sankhara o formaciones mentales y viññana o conciencia.

[2] bodhipakkhiya-dhammas (Pali: las alas para el despertar): un grupo de cualidades que el Buddha consideró esenciales para realizar el Nibbana, compuesto de los cuatro satipatthanas, los cuatro sammappadhanas, los cuatro iddhipadas, los cinco indriyas y los cinco balas (saddha, viriya, sati, samadhi, pañña), los siete bojjhangas (sati, dhamma-vicaya, viriya, piti, passaddhi, samadhi, upekkha) y el Noble Camino Óctuple.

[3] El Mahajanaka Jataka se refiere a una de las últimas diez vidas del Bodhisatta, en la que perfeccionó el viriya-parami, nadando en el mar por siete días sin saber cuando llegaría a la costa.

[4]  impermanencia, insatisfactoreidad (sufrimiento), e impersonalidad (no sí mismo). Estas son las “Tres Características”, o “Tres Características Universales”.

[5] vipassana-ñanas (Pali): los nueve conocimientos-por-insight.

[6]   los cinco impedimentos (nivarana) el deseo sensorial, la malevolencia, letargo y somnolencia, inquietud/nerviosismo y agitación, confusión e incerteza.

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