Abandonando Los Impedimentos

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D. Reposo Mental: Abandonando los Impedimentos

(pasajes §§131-147)

Varios discursos en el Canon [como el DN 2] declaran que el primer paso en la práctica del reposo mental es abandonar los cinco impedimentos, que ya han sido discutidos junto a los siete factores para el Despertar [II/G]. Éstos son: deseo sensorial, malevolencia, letargo & somnolencia, inquietud & ansiedad, e incerteza. Estos impedimentos requieren de ser abandonados pues funcionan como niveles intermedios de las tres raíces de lo inhábil [§3]. El deseo sensorial es una forma de avidez; la malevolencia, una forma de aversión, y los tres impedimentos restantes, formas de delusión. Los cinco, en sus variadas maneras, bloquean el reposo mental y debilitan la sabiduría haciendo difícil comprender qué es beneficioso para uno, para otros, o para ambos. Este último punto les hace ser particularmente peliagudos de lidiar, pues uno necesita tener una noción de que son estados mentales no beneficiosos antes de que pueda hacer algo por abandonarlos, pero mientras uno es invadido por ellos, merman la habilidad de ver que en realidad son no beneficiosos [§133]. Por ejemplo, cuando uno siente deseo sensorial por otra persona, es difícil centrarse en el lado no atractivo de esa persona o en las desventajas del deseo mismo. Similarmente, cuando uno siente enojo, es difícil no sentir que el enojo es justificado; cuando uno se siente soñoliento, es difícil no sentir que debe dormir; cuando está preocupado, es difícil no creer que uno necesite preocuparse, y así.

Aunque los impedimentos no puedan ser totalmente abandonados antes de las distintas etapas del Despertar, pueden ser aminorados preliminarmente hasta el punto en que la mente pueda establecerse en un jhana. Este nivel preliminar es el centro de los pasajes en esta sección. El pasaje §159 lista cinco métodos para lidiar con pensamientos inhábiles en el curso de la meditación. Los pasajes incluidos en esta sección se centran casi exclusivamente en usar los dos primeros de aquellos métodos — reemplazar los pensamientos inhábiles por hábiles, y contemplar las desventajas de los pensamientos inhábiles hasta que uno ya no sienta atracción por ellos — de manera de escapar del poder de todo impedimento que haya invadido la mente. Ejemplos del primer método incluyen enfocarse en lo inatractivo de cualquier objeto sensorial al que uno esté atraído [§§30, 140, 142]; enfocarse en las buenas cualidades de una persona que ha despertado pensamientos de malevolencia [§144]; enfocarse en la necedad de esperar que todos actúen en línea con lo que uno quiere [§145]; y cambiar el objeto de atención si se halla que el objeto actual está induciendo la somnolencia [§147]. Ejemplos del segundo método incluyen comprender que el impedimento está poniendo a la mente en un estado de esclavitud y limitación [§§134, 137-138], y que uno puede hallar libertad solo liberándose de su poder. En la práctica, éstas no son las únicas maneras de aplicar estos dos acercamientos generales. Los ejemplos en los textos pueden servir de inspiración para cualquier técnica similar que un meditador pueda concebir para obtener el efecto deseado.

Para escapar al doble encierre mencionado — el hecho de que los impedimentos le ciegan a uno a los mejores y verdaderos propios intereses, y sin embargo uno necesita ver aquellos verdaderos intereses si uno ha de superar los impedimentos — uno debe depender de las cinco facultades al grado que uno haya sido capaz de desarrollarlas. La convicción es necesaria de manera que uno escuche el consejo de aquellos que señalan las desventajas de los impedimentos. Cierto momentum de persistencia, a manera de ejercicio correcto, es necesario de manera que uno haga el esfuerzo por abandonar el impedimento tan pronto como uno sea conciente de que ha surgido y antes de que se desarrolle en algo más fuerte. La atención interior, basada en los marcos de referencia, es necesaria de manera que uno pueda estar alerta al surgimiento de los impedimentos y pueda recordar por qué han de ser abandonados en primer lugar. Esta atención interior puede ser fortalecida recordando las enseñanzas de otros que han señalado las desventajas de los impedimentos — los muchos símiles para los impedimentos dados en los pasajes §§131-134 y §138 sirven el propósito de mantener esos recuerdos vívidos. También puede ser fortalecida mediante el recordar las desventajas de los impedimentos como se encuentran en la propia experiencia personal: el daño que ha resultado cuando una persona se ha entregado a ellos, y las cosas que uno lamenta haber hecho bajo su influencia.

Ya que los niveles preliminares del reposo mental y la sabiduría están presentes en el ejercicio correcto y la práctica de los marcos de referencia, estas facultades juegan un rol en abandonar los impedimentos también. A medida que ganan fuerza, le hacen a uno más y más hábil en cortar con los impedimentos tan efectivamente como sea posible. Los siete factores para el Despertar, que son desarrollados en el reposo mental, actúan como antídotos directos para los impedimentos [§76], mientras que la sabiduría — combinada con la atención interior en el reposo mental — ayuda a adquirir maestría sobre la que probablemente es la herramienta más efectiva para no ser engañado por los impedimentos: la habilidad de separar al impedimento, como acto mental, de su objeto. Por ejemplo, la sabiduría le permite a uno ver a la sensación de deseo sensorial como una cosa, y al objeto de deseo como otra separada. Esta habilidad es crucial en diferentes maneras. Para comenzar, ayuda a separar a las cualidades positivas del objeto del acto de desear el objeto, de manera que uno no confunde los dos. La tendencia a confundir ambos es lo que hace difícil ver las desventajas del deseo cuando está presente en la mente, y a la vez, endurece a la mente en general en su porfía contra los consejos del Buddha respecto a la sensorialidad.

Existe una sensación expandida de que el Buddhismo le otorga un valor injusto a la sensorialidad y que es ciego a las bellezas positivas de los objetos sensoriales, pero esto simplemente no es verdad. El Buddha admitió que los objetos sensoriales tienen su belleza y pueden dar una medida de satisfacción [MN 13]. Señaló, sin embargo, que la belleza de un objeto no es toda la historia, pues todo objeto bello debe descomponerse. Si la felicidad de uno está basada en ellos, esa felicidad está dada a caer. Más importante aún, sin embargo, el Buddha definió la sensorialidad no como los objetos de los sentidos, sino como la pasión y deleite que uno siente por tales objetos [AN 6.63; MFU, p. 53]. Aunque los objetos de los sentidos no son ni buenos ni malos per se, el acto de pasión y deleite forma un lazo en la mente, perturbando su paz inmediata y asegurando su continuo entrampamiento en la ronda de renacer y re-morir. Solo separando al deseo de su objeto puede uno percibir directamente la verdad de estas enseñanzas.

Esto punto aplica a los otros impedimentos también. Por ejemplo, cuando uno puede separar al objeto de su enojo del enojo mismo como evento mental, uno puede ver las desventajas obvias de permitir que el enojo se apodere de la mente.

Además, la habilidad de separar al acto de su objeto le permite a uno volverse sensible al acto antes de que se haga poderoso, a la vez permitiéndole a uno considerarlo simplemente como una cualidad mental en y por sí misma. Uno puede entonces embarcarse en la práctica señalada en §30 — la de observar el ir y venir de los impedimentos mientras intenta llevar la mente al reposo. De esta manera, eventualmente uno se familiariza tanto con los patrones bajo su ocurrencia que uno puede disminuirlos y eliminarlos de la mente para siempre. El pasaje §137 de un ejemplo de  uno de los patrones que uno verá cuando surge el deseo sensorial: la atracción sexual por otra persona comienza con una noción de la atracción por la propia sexualidad. El pasaje §96, a manera más abstracta, enumera otros patrones mentales que alimentan a los impedimentos. Percibiendo esos patrones, uno puede llevar su análisis de las raíces de lo inhábil en la mente a cada vez más sutiles niveles. De esta manera, la habilidad de ser capaz de abandonar los impedimentos traspasará simplemente el nivel preliminario de la práctica del reposo mental, ejercitando las cinco facultades al punto en que arriban al Despertar.

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